
En exclusiva para vemosTV y en primicia absoluta, Ibrahim Al Shami se abre en canal: su regreso a “La Promesa”, sus pasiones, sus miedos... y el arte de actuar desde la verdad.
Nacido en Sevilla el 16 de enero de 1995, Ibrahim Al Shami es un actor español que ha demostrado su talento en diversas facetas del mundo artístico. Formado en la Escuela Superior de Arte Dramático de Sevilla, complementó su formación con coaches como Jorge Elorza y Raquel Pérez. Antes de dedicarse plenamente a la actuación, trabajó como modelo y prestó su voz en campañas publicitarias.
Su carrera en la televisión comenzó en 2016 con un papel en la serie “Centro médico”. Sin embargo, fue su interpretación de Isaac Guerrero en “El secreto de Puente Viejo” (2018-2019) la que lo catapultó a la fama nacional. Desde entonces, ha participado en producciones como “Valeria”, “Deudas”, “Toy Boy” y “Mía es la venganza”, consolidando su presencia en la pantalla.
En 2024, se unió al elenco de “La Promesa”, interpretando a Adriano, un personaje del que tuvo que despedirse y que ahora vuelve a abrazar con fuerza, devolviendo a los espectadores una pieza clave de la historia.
Aprovechamos este regreso para charlar con él en un tono relajado y cercano, entre risas y reflexiones. Nos habla de su personaje, de su proceso creativo, de lo que ha supuesto volver a “casa” y también de sus pasiones más personales, así como de un pequeño "susto" de salud que le ha hecho cambiar su perspectiva ante la vida. Con Ibrahim, la conversación fluye como en el set: con naturalidad, energía y autenticidad.
Nos encontramos con un actor que no solo disfruta del oficio, sino que lo vive con intensidad, humildad y una enorme vocación. Esta es su historia, contada en primera persona, en una entrevista en la que se muestra tal y como es.
Te diría que feliz en todos los sentidos. La vida ahora mismo me ha enseñado a dar valor a otras cosas que pensaba que no eran tan importantes, como, por ejemplo, la salud. Creemos que somos titanes, pero cuando te pega una llamadita de atención... Estoy en un momento de serenidad y estabilidad que me ayuda a ver las cosas de otra manera.
Siempre han estado ahí y me han ayudado. Sí que es cierto que llega un momento en la vida en la que la estabilidad se rompe un poco, todo se tambalea, en esta profesión también. Pero siempre he estado rodeado de gente que me ha animado a seguir adelante. En mi casa siempre les ha gustado lo que hacía.
No le he dado importancia a esa persona que te dice que esto es como un sueño imposible. Creo que la constancia, creer en uno mismo y seguir adelante rompe con todos los cánones.
También he sido muy realista en diferenciar sueños y objetivos. Hoy vivo rodeado de objetivos, cosas tangibles que puedo llegar a lograr. Los sueños pueden llegar a darse, pero con esos objetivos claros.
Siempre lo cuento cuando nos reunimos entre amigos y compañeros. Una serie diaria es un aprendizaje brutal para los profesionales. El prime time o el cine son ritmos muy diferentes, más tranquilos, te da la posibilidad de que una escena tenga muchos más colores, en el sentido de los planos, puedes contar más cosas…
Las series diarias me gustan mucho porque es un formato en el que me manejo muy bien, creo que me desenvuelvo bien en ese contratiempo y no dejo de descubrir cosas. Siempre he estado en una diaria tiempos largos y es una forma muy bonita de seguir trabajándote como artista, como actor, me gusta mucho, me lo paso muy bien y disfruto mucho de ese formato y de contar de esa manera.
No huyo ni soy preferente de los formatos. Todo lo que venga, siempre que me gusten los personajes, bienvenido sea. Estoy abierto a todo.
Me llegó hace un año y me reencontré con muchos compañeros a nivel técnico. Me atrajo que era un personaje muy bonito, lo compuse con mi coach, con Jorge Elorza, que fue el coach de “Puente Viejo” y ahora de “Valle Salvaje”.
Y la reincorporación, estaba el pasado verano en Sevilla de vacaciones cuando me llega la llamada de mi representante: “Ibra, nos dicen de volver, ¿qué te parece?”. Por supuesto, acepté encantado, además con una proyección longeva en la serie, con el personaje. Y ahora mismo me lo estoy pasando muy bien, estoy disfrutando mucho.
Siempre me pasa una cosa con el tema de mi acento, ya que tiendo a relajarlo y puede incluso que no se llegue a entender. Tengo que tener un poco de cuidado.
Por lo demás, realmente no ha habido ningún tipo de complicación a nivel de composición del personaje. En la vuelta estoy añadiéndole cosas a Adriano, vivencias con mi abuelo y con mi familia materna, que toda la vida se ha dedicado al campo. Hay cosas que me resuenan y que intento llevar al personaje. Me resulta muy entrañable Adriano.
La primera vez que vimos aparecer a Adriano, el personaje estaba muy protegido por Catalina (Carmen Asecas), involucrado en el mundo de Catalina, hasta que fue a esa cena de “Titanic” rodeado de ricos y no lo vimos salir de ahí. Ahora sí que puedo adelantar que el personaje toca todos los personajes de la serie y se lleva bien con todos… bueno, con algunos no tanto… (risas).
Adriano va a evolucionar en palacio, pues no deja de estar en el mundo de Catalina. Ella es la que gobierna un poco la estancia, por lo tanto, no le queda otra que seguir ahí. Aunque bueno, hay momentos chulos que están por llegar…
Tienen muchas cosas en común. Adriano viene del sur, le gusta el campo y a mí me apasiona la tierra, me flipa. Y a nivel de carácter, soy una persona humilde que me gusta pasar desapercibido y al personaje también. Eso sí, no soy tan enamoradizo como Adriano.
Cuando voy a rodar siempre llevo música en los cascos y en general suelo escuchar bandas sonoras que llevan mucho piano, melódicas, sosegadas, me ayudan a prepararme.
Yo creo que un personaje malo por una cuestión de juego, porque a la hora de jugar tienen dos caras, suelen ser más divertidos a la hora de interpretarlos. Me gustan los personajes oscuros.
Sí, hay momentos. No puedo contar mucho porque ha sido hace poco, pero sí hubo un momento de mucha comedia por un hecho de la situación y la risa se contagió entre los compañeros. No te puedo decir exactamente con quién, pero fue maravilloso, muy bueno con el director, estaba Alberto Pernet dirigiendo.
Que sucedan este tipo de momentos también te hace ver que hay mucha conexión en el grupo, que no hay tensión con el equipo técnico y que estás en un ambiente relajado de trabajo que permite que pasen este tipo de cosas.
Bueno, siempre se está expectante de cómo va a recibirlo el espectador, porque al final estamos haciendo y deshaciendo por y para la gente que nos ve. Pero creo que también es bonito, los cambios son buenos en series diarias que son tan duraderas, siempre es un refresco.
Por supuesto se les echa de menos, se han compartido muchos momentos, pero esto es una rueda, todo evoluciona y los cambios en una serie diaria son necesarios y siempre van a existir, por lo tanto, yo creo que son positivos y, aun con esa penita en el corazón de que se vayan grandes compañeras, al final es un soplo de aire fresco que entra y refresca al equipo y a la misma serie.
En la serie “El Marqués” con Víctor Clavijo y Adelfa Calvo, teníamos una secuencia muy bonita pero muy potente a nivel de vivirla. Lo preparamos con muchas ganas, con mucho mimo. Con Jorge, mi coach, le dimos mucha caña a esa secuencia porque era muy importante y quedó muy bien.
Viví una de las cosas más bonitas que se pueden vivir en esta profesión: llegar a olvidarte por un momento de quién eres. No fue la escena entera, pero fue en una toma y me llevé esa sensación a casa. Me harté de llorar, me solté y fue muy bonito, más aún rodeado de estos dos pesos pesados de la interpretación como Adelfa Calvo y Víctor Clavijo, que son para quitarse el sombrero.
Creo que todos tenemos muchos miedos y los tapamos de alguna forma, pero te puedo decir que, esta profesión, cuando estoy en un set de rodaje, creo que soy la persona más segura del mundo, o yo me siento así cuando estoy trabajando.
Siempre me acompaña una medallita y la beso, aunque me la quito, no la llevo puesta nunca, pero también me gusta estar en el set antes que los demás compañeros, escuchar el marcaje del director y ver el espacio en el que voy a rodar, me gusta visualizar las escenas con antelación.
Cine, series, teatro… me gusta todo, pero creo que soy muy buena carne del audiovisual, lo disfruto mucho y como producto se me puede sacar mucho partido. Creo que el cine, la imagen en la cámara me gusta mucho y la interpretación por supuesto, hay muchos matices que se pueden sacar y se pueden contar. Me encantaría poder hacer cine, series… siempre ante la cámara.
Sí. Me gusta mucho el thriller, pero la comedia también me encanta y en las dos me desenvuelvo muy bien. Tengo la suerte de que he tocado prácticamente todos menos el terror, y estaría bien, aunque sería un terror más psicológico, un thriller de terror.
Pues me imagino no muy lejos de donde estoy. Quizá pudiendo elegir. Ya tengo lo que quiero, tengo lo que deseo, pero me gustaría poder decir: “ahora me apetece hacer teatro” y hacerlo, “me apetece hacer cine” y hacerlo. Me imagino teniendo una oferta más amplia de la que ya tengo y de la que me siento muy afortunado.
¿Un actor que admires?
Cualquier profesional.
¿Una actriz que te fascine?
Carmen Maura y Mona Martínez.
¿Una película que te haya marcado?
“Joker: Folie à Deux”, por defenderla, que se ha llevado tantas críticas… me encanta.
¿Una serie que te haya emocionado?
“Succession”.
¿Tu lugar favorito del mundo?
La playa.
¿Un sueño por cumplir?
Viajar trabajando fuera de España.
Si pudieras tener un superpoder, ¿cuál sería?
Volar.
Hemos hablado de emociones, del trabajo en equipo, de sus pasiones, de sus deseos, de sus sueños. Sincero, amable, divertido y lleno de vitalidad, Ibrahim es un actor entregado que ama su profesión, curioso, con los pies en la tierra y la mirada puesta en el futuro.
Como broche final, abre su corazón para que podamos mirar dentro de él y nos regala unas palabras que retratan ese momento vital en el que se encuentra, una forma de conocer mejor al ser humano que hay detrás del personaje:
“La vida me ha dado un susto que me ha hecho valorar muchas cosas, he pasado mucho miedo y me ha cambiado la percepción de muchas cosas. Me ha ayudado a dejar hábitos que no eran saludables para mí como fumar. Gracias a Dios estoy bien y no ha pasado nada, pero ese proceso de espera hasta ver qué hay… Aun llevando una vida sana, de mucho ejercicio, equilibrada, pueden pasar este tipo de cosas y creo que es también bonito contarlo”.