
El capítulo del miércoles arranca con un tenso encuentro entre Digna y don Pedro. La matriarca de los Merino informa a su prometido de que sus hijos han hecho una oferta a María por las acciones de Julia, pero esta ha sido rechazada. Digna insiste en lo importante que es para ella que esas acciones permanezcan en manos de la familia. Sin embargo, don Pedro se muestra inflexible, lo que provoca una brecha entre ellos.
Tras la discusión, el empresario contacta con María para cerrar la compraventa, pero se encuentra con una desagradable sorpresa. María ha cambiado de opinión. Las palabras de Begoña la han hecho reflexionar y ahora ve en esas acciones su única forma de mantener influencia dentro de la casa.
Mientras tanto, la madre de Pelayo, doña Clara, se instala temporalmente en la mansión de los De la Reina tras romperse el brazo en una caída. Aunque la idea no es de su agrado, Pelayo y Marta hacen todo lo posible para que se sienta cómoda.
En otro frente, Tasio se entera del robo de la furgoneta con la mercancía de los perfumes y, preocupado, pide ayuda a Marta para resolverlo sin involucrar a las autoridades ni a don Pedro. Aunque al principio duda, Marta acepta colaborar. Raúl también se suma a la misión, lo que desata los celos de María. A la mujer no le ha gustado nada que su amante haya renunciado a pasar tiempo con ella para ayudar a Claudia.
Por su parte, Begoña le confiesa a Andrés que ha intentado convencer a María de que no venda las acciones. Aunque lo ha hecho con buena intención, Andrés no aprueba sus métodos y acaban discutiendo. Paralelamente, Digna se desahoga con Irene, confesándole su decepción por la actitud de don Pedro, a quien acusa de estar siendo egoísta y ambicioso.
En el plano más tierno, Teo y Julia comparten una tarde juntos. Aunque tienen un pequeño desencuentro, el enfrentamiento les ayuda a conectar. Julia incluso se abre y le cuenta a su primo lo difícil que fue la muerte de su padre para ella.
Mientras, Carmen y Claudia siguen buscando la furgoneta en un barrio peligroso. Justo cuando la tensión crece, Raúl aparece para rescatarlas. Finalmente, don Pedro acepta la decisión de María de no vender, pero le impone una condición: que diga ante todos que fue él quien detuvo la negociación. Su intención está clara, lavar su imagen frente a Digna.
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