
Digna, incapaz de ocultar su malestar, decide contarle a don Pedro las acusaciones que Damián ha vertido sobre él. Le habla de sus sospechas, de los posibles negocios turbios con Górriz y de su insistencia en que Pedro no es quien aparenta ser. Lejos de alterarse, don Pedro se muestra frío y calculador. No obstante, le preocupa hasta dónde pueda llegar su antiguo amigo.
Ajeno a estos movimientos, Damián continúa decidido a estrechar lazos familiares. Reúne a sus hijos para anunciarles que pronto conocerán a su primo Gabriel. La cena ya está en marcha y le pide a Manuela que se encargue de la organización. Al mismo tiempo, se muestra generoso con María y se ofrece a encontrar al mejor especialista posible para su recuperación.
Mientras tanto, Begoña lleva a Julia a ver a su tía María por primera vez desde el accidente. La visita es dura y cargada de emoción, pero también necesaria para que la pequeña entienda lo que ha ocurrido. María, por su parte, decide ocultar parte de la verdad y decir que su caída fue fruto de un simple traspiés.
Por otro lado, don Pedro encara a Damián para desmentir todas sus acusaciones y, de paso, amedrentarlo lo suficiente como para que deje en paz a Digna de una vez por todas.
La jornada también está siendo complicada para Gema, que se siente desbordada por el trabajo. Desde que Digna se ha instalado en casa de los Carpena, Gema lleva sola las riendas del hogar y, junto con su empleo en la tienda, la carga le está pasando factura.
Para terminar, Irene, tras descubrir la verdadera identidad de Amador Rojas, empieza a atar cabos y una idea surge con fuerza en su interior. ¿Podría ser Cristina su hija biológica? Más tarde, Damián le confirma sus sospechas, lo que supone un gran shock para ella.
No obstante, el fundador de la fábrica no es del todo sincero con Irene. Y es que, tal y como le informó previamente Ángel Ruiz, fue don Pedro el que provocó que el novio de Irene la abandonara.
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