
María Molins da vida a Amanda de Castro y Portugal, el nuevo personaje de “Valle Salvaje” que viene a poner orden en la vida de Leonardo.
El regreso de una figura ligada a don Hernando ha removido el día a día del valle. Tras la marcha del marqués, su presencia se había desvanecido… hasta ahora.
Debemos recordar que Valle Salvaje está en plena efervescencia por el gran acontecimiento del año: la boda de José Luis y Victoria. Atanasio se afana en los preparativos, los invitados comienzan a llegar y todo parece girar en torno a esta celebración.
Pero no todos los que llegan lo hacen por la fiesta. Entre los primeros carruajes que cruzan la entrada de la Casa Grande, uno en particular altera por completo la calma de Leonardo.
El vehículo, con el escudo de los marqueses de Guzmán, hace presagiar a muchos la presencia inesperada de don Hernando. Sin embargo, cuando la puerta se abre, quien desciende no es el marqués, sino una mujer: Amanda de Castro y Portugal. “Madre, ¿qué hace usted aquí?”, exclama Leonardo, sorprendido y aliviado a la vez.
Así ha sido la primera aparición de Amanda en “Valle Salvaje”, que se ha producido durante los últimos minutos del capítulo 220 emitido este lunes 28 de julio en La 1 de TVE. Y esta elegante señora, interpretada por María Molins, promete cambiar el rumbo de varias historias en la serie.
Amanda no ha viajado hasta Valle Salvaje por casualidad. Su objetivo es claro: reencontrarse con su hijo y comprobar de primera mano qué vida lleva lejos de la Corte.
Para ella, Leonardo sigue siendo su único hijo, el centro de todas sus preocupaciones. Su llegada abre una nueva etapa en la que no dudará en intervenir si considera que el futuro del joven corre peligro. “Está muy pendiente de él y quiere asegurarse de que las decisiones que toma no le aparten del camino que ella cree correcto”, explica María Molins.
En palabras de la actriz, Amanda reúne en su forma de ser dos rasgos que parecen opuestos: sensibilidad y firmeza. Su carácter ha sido moldeado por una educación exigente y por su posición social, pero bajo esa rectitud se adivina un fondo más afectuoso y emotivo del que muchos esperan.
Aunque comparte con su marido la pertenencia a un mundo de normas y tradiciones, Amanda no es una copia de don Hernando. Ella tiene una visión más amplia y menos rígida. Disfruta de la pintura, de la cultura y del detalle en lo cotidiano, algo que la separa de la imagen de dureza con la que el marqués conquistó a la audiencia.
La actriz destaca esta dualidad: “Es una mujer con mucha sensibilidad y gusto por el arte, pero cuando cree que algo no está bien, actúa sin titubeos”.
La visita de Amanda llega en un momento clave para su hijo. Leonardo vive en el valle su relación con Bárbara, que no pasa por su mejor momento, pero en esta historia hay otra mujer que su madre no pierde de vista: Irene. En palabras de María Molins, “Irene va a ser la perla de sus ojos”. Esta confesión deja claro que Bárbara tendrá que esforzarse si quiere ganarse la simpatía de su futura suegra.
Con esta llegada se abre un frente inesperado: Amanda tratará de proteger a Leonardo, pero sus intervenciones podrían generar tensiones en la relación de la pareja.
Por si fuera poco, Amanda no llega sola en sus recuerdos. Su paso por la Corte ha hecho que coincida tiempo atrás con José Luis, un dato que la propia intérprete ha revelado.
La serie aún no ha mostrado qué consecuencias tendrá este reencuentro, pero no cabe duda de que pondrá más difíciles las alianzas y rivalidades que se viven en Valle Salvaje.
Con la irrupción de Amanda, “Valle Salvaje” incorpora un personaje llamado a dejar huella. Su forma de mirar por Leonardo, su carácter y su relación con las demás familias del valle traerán nuevas sacudidas a la trama. Ahora queda por ver si su estancia será tan solo temporal o si ha llegado para quedarse...

