
La ruptura de Ferit y Seyran, el pacto entre Suna y Kaya y la caída en desgracia de Kazim centran el nuevo episodio de “Una nueva vida” que Antena 3 emite el domingo 10 de agosto a las 22:00 horas.
Este domingo 10 de agosto Antena 3 estrena en prime time, a partir de las 22:00 horas, un nuevo capítulo de "Una nueva vida", superproducción turca protagonizada por Mert Ramazan Demir y Afra Saraçoğlu.
"Una nueva vida" terminó julio entre las cinco series más vistas en horario estelar. La pasada semana, lideró sobre todos sus rivales, creciendo a su mejor cuota en dos meses (11,4%) y reuniendo a casi 2,3 millones de espectadores únicos. Y es que, las tramas de esta segunda temporada están al rojo vivo.
En el capítulo 47, Piril asumió la culpa por las fotos de Ferit y Seyran dejó la casa de Sehmuz sin ver finalmente a Pelin, obligada a casarse con Ali. Suna aceptó su enlace -exprés por imposición de Kazim- pese a que Kaya no la ama. Asuman pilló a Orhan y Dicle juntos y, tras un amago de infarto, Halis rogó a Hattuç retomar su idilio.
Seyran expresó a Ferit su deseo de ser madre y él escondió a Pelin en la mansión con idea de enviarla a París. Suna los cazó, pero calló, y Taylan mostró a Kazim la imagen de Ferit en el ginecólogo. Con la complicidad de Nükhet, Sehmuz reventó la boda buscando a Pelin, que apareció luciendo embarazo ante el estupor de Seyran...
La boda de Suna y Kaya acaba como el rosario de la aurora: la novia se desmaya al ver cómo su enlace se ha ido al traste; Sehmuz rapta a Pelin, con contracciones; Ferit ruega a Orhan que impida "que se lleven a mi hijo"; y Seyran, presa de los nervios, destroza sus fotos con Ferit que cuelgan en la alcoba.
Cuando la calma llega a la mansión, Abidin intenta consolar a Suna que, llena de rabia, lo desprecia y le insta a cumplir sus órdenes: trasladar a Seyran al apartamento de los Sanli, donde ella la cuidará. Por su parte, Esme se muestra durísima con Ferit, a quien Seyran, decidida a marcharse porque ya no aguanta más mentiras, le ofrece vía libre con Pelin y lo felicita por el bebé que va a nacer...
El joven, que no escarmienta, continúa engañando a su mujer, jurando que hace tan solo unos días que supo que había dejado embarazada a su exnovia. Ella, fuera de sí, maldice a los Korhan y grita a su marido que desaparezca de su vista...
Entretanto, Kazim reclama a Halis otra boda, pues Suna y Kaya no están casados, al no completarse la ceremonia. Además, le exige que jamás trascienda que Ferit va a ser padre con otra. El patriarca, harto de groserías y mandatos, amenaza con echar a los Sanli de la mansión...
Para colmo, Seyran también se presenta en los aposentos de Halis y, tras desafiarlo, le suelta que... ¡Ifakat y Orhan fueron amantes! El patriarca desdeña las súplicas de su nuera y abofetea a su hijo, mientras Gülgün rompe a llorar al confirmar sus sospechas.
Y después de enfrentarse a Kazim y retarlo a que la agreda en público, Seyran, liberada, se abraza emocionada a Esme y Suna y... ¡abandona la mansión de los Korhan, cortando definitivamente con Ferit! Al final, se refugiará en un hotel y su hermana se reunirá con ella muy pronto.
Mientras tanto, Ferit abronca a su abuelo por tolerar que Pelin, en cuyo vientre se desarrolla su futuro hijo, regrese con la bestia de Sehmuz, sentenciando que nunca renunciará ni a Seyran ni al niño. Sin embargo, Halis avisa a su nieto: por ese camino, hará infelices a ambos. Así, le conmina a deshacer su matrimonio con Seyran y casarse con Pelin.
A todo esto, Seyran, temiéndose que Abidin revelará a Ferit el lugar donde se oculta, escapa del coche en un despiste del chófer para evitar a su todavía esposo que, al enterarse, emprende una búsqueda desesperada... En paralelo, Pelin y Zerrin piensan que el plan de Nükhet no ha servido para nada, aunque Sehmuz comienza a recular: anulará la boda con Ali si Halis le pide en persona la mano de su sobrina.
Finalmente, Ferit halla a Seyran dormida en la biblioteca de la facultad y la vela toda la noche. Al amanecer, ella despierta y accede a hablar con él a regañadientes. La joven admite que lo quiere, pero el dolor hace imposible perdonar su traición...
En la mansión, Ifakat violenta a la hija de Sefika por entrar a su habitación sin permiso. Asustada, Aysen explica lo sucedido a su madre, que parece arrepentida de haber metido a la muchacha en la boca del lobo.
Suna, por su parte, después de la boda fallida, desvela a Kaya que lo escuchó decir que, lejos de casarse por amor, sólo sentía pena por ella. Para más inri, la chica se atribuye el fracaso de la celebración por callar después de cazar a Pelin, embarazada, en el cuarto del servicio. De este modo, Suna rompe con Kaya...
Como era de suponer, a Kazim se lo llevan los demonios cuando comprueba que Seyran y Suna están a punto de arruinar sus esfuerzos para medrar a costa de los Korhan. En esas, Latif comunica a los Sanli que Halis ha decretado que desalojen la casa, provocando la ira de Hattuç.
Mientras, en el hogar de los Yanik, Nükhet, bastante segura, relata a su hijo cómo culminará su maniobra: Halis pedirá la mano de Pelin, pero Ferit no la aceptará y caerá en desgracia, por lo que el patriarca acabará nombrando a Kaya su heredero. Entonces, el muchacho visita a Suna en el hotel donde, de momento, se alojan los Sanli. Allí, promete vengarse de Halis y Kazim y... ¡logra que ella consienta rubricar su matrimonio y volver a la mansión!
De su lado, los hombres de Halis secuestran a Sehmuz y el magnate amaga con amputar las manos y pies a su enemigo si éste no le entrega a Pelin... Y una vez casados, Suna y Kaya reaparecen en la mansión junto a Kazim, a quien su hija prohíbe franquear la puerta del recibidor, mandando a Abidin que lo expulse inmediatamente...
Aprovechando la ausencia de Sehmuz, Nükhet acompaña a Pelin a encontrarse con Ferit, que la ha citado a través de Piril. A solas, el joven implora a su exnovia que le ayude a convencer a Seyran y ella cede.
Lógicamente, la reunión a tres empeora las cosas. Aunque Pelin insiste en que se quedó embarazada antes de que ella se reconciliara con Ferit y que a éste ni se le pasó por la cabeza dejarla cuando lo supo, Seyran devuelve la alianza a su marido y se despide de él para siempre sin mirar atrás: "Se acabó...".
