
El barón de Valladares regresa por fin a La Promesa, pero lo hace con una serie de exigencias que amenazan con echar por tierra todo el trabajo entre Catalina y Martina. La tensión aumenta por momentos, pero aun así logran que el barón se quede en el palacio para buscar una puerta a la negociación.
Adriano se convierte inesperadamente en una pieza clave en esta discusión, aunque sospecha que está siendo utilizado como parte de una burla. ¿Cuáles son las verdaderas intenciones del barón? El resultado de esta negociación es crucial para el futuro de los Luján.
Por otro lado, Lorenzo sigue aumentando su acoso psicológico hacia Curro, que está a punto de estallar. Ángela y él deciden que su única opción es marcharse lejos para poder mantenerse a salvo del capitán.
Por ello, empiezan por fin los preparativos de su huida silenciosa hacia Suiza. ¿Será este el momento en el que nos despidamos de Ángela y Curro? ¿O algo conseguirá torcer sus planes?
Quienes también podrían abandonar La Promesa, aunque muy a su pesar, son Ricardo y Pía. Ambos intentan salvar su empleo prometiéndole a Cristóbal que romperán su relación, pero el mayordomo no les cree. Por ello, el ultimátum se mantiene: uno de los dos debe abandonar el palacio.
Por su parte, Leocadia le pide a su amante que destruya las cartas de amor que le ha estado enviando, esas que levantaron las sospechas de Pía. Leocadia, como siempre, es muy prudente y no quiere que sean descubiertos, pero parece que el mayordomo no está de acuerdo con ella, pues se niega a destruirlas.
En paralelo, Enora sigue intentando que Toño y Simona se reconcilien y planea un encuentro entre ambos con la esperanza de que solucionen sus diferencias. Vera se siente aliviada tras reencontrarse por fin con su hermano, pero pronto resurgen las diferencias entre ambos sobre el oscuro pasado que les une.
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