
Los resultados del test de ADN, el fallecimiento del bebé de Pelin y el chasco de Orhan centran el nuevo episodio de “Una nueva vida” que Antena 3 estrena el domingo 19 de octubre a las 22:00 horas.
Este domingo 19 de octubre Antena 3 estrena en prime time, a partir de las 22:00 horas, un nuevo capítulo de "Una nueva vida", superproducción turca protagonizada por Mert Ramazan Demir y Afra Saraçoğlu.
Hace siete días, "Una nueva vida" (11,5% de share y 955.000 espectadores), firmó por segunda semana consecutiva su mejor cuota de la temporada en Antena 3, superando al cine de La 1 (10%), pero lejos de "Supervivientes" (13.9%), que dominó la noche en Telecinco con su debate más visto de la edición.
En el capítulo 57, Ferit liberó a Pelin al tiempo que Serter le confirmó que el niño podría ser suyo. Kazim chantajeó a Seyran: mantendría la denuncia contra Orhan si no accedía a verse con Akin, sobrino de Ökkes, a quien ella ya conocía tras chocar ambos en el hospital. Nevra juró vengarse de los Korhan y Abidin lloró al pillar a Ferit consolando a Suna.
Entretanto, a Orhan le tendieron una trampa en la cárcel y Abidin señaló a Kazim. Serter recurrió a Sehmuz, quien prefirió echar el muerto a Halis. Éste, al saber de las dudas sobre la paternidad de su supuesto bisnieto, ordenó un test de ADN, mientras Pelin rompía aguas prematuramente. Los médicos alertaron: ¿salvar a la madre o al bebé?
Mientras las vidas de Pelin y su bebé penden de un hilo, Ferit y Serter se acusan mutuamente de haber provocado el parto prematuro de la muchacha, con amenazas de muerte incluidas. En esas, Zerrin, libre del encierro en el que la mantenía Sehmuz, aparece en el hospital culpando no solo a los dos jóvenes, sino a los Korhan al completo de la crítica situación de su hija y su nieto.
Además, la madre de Pelin espeta a Seyran: "Ojalá nunca hubieses venido a Estambul". De su lado, Suna se erige como primera interesada en que se revele de una vez quién es el padre, ya que eso podría cambiar radicalmente sus aspiraciones en la mansión.
Por su parte, Akin, con quien ella procura guardar las distancias, elogia a Seyran por permanecer al pie del cañón, pendiente de la evolución del supuesto hijo de su todavía marido y su amante.
Y la presencia de Nevra en el hospital en circunstancias tan amargas sienta como un tiro a Ferit, quien la manda a paseo. Ella, que dice venir en son de paz, se hace la ofendida y sentencia que, a partir de ahora, será su sombra.
Halis, cansado de trifulcas, ordena que tanto Ferit como Serter se sometan a un análisis de sangre para dar por zanjada la cuestión de la paternidad, prometiendo a su nieto que ayudará a Orhan a salir de la cárcel si le obedece.
Lo que ambos ignoran es que un grupo de reclusos, liderados por Samet, el matón de Ökkes en el penal, acaban de dejar a Orhan medio muerto en el baño de la penitenciaría. Sin embargo, su "lugarteniente" oculta el suceso a Kazim, dedicado a pensar en Zerrin y a construir castillos en el aire con la relación entre Seyran y Akin.
Entretanto, Pelin y la criatura que trata de traer al mundo empeoran y los doctores necesitan sangre. Enseguida, Seyran se presta a donar la suya, que coincide con el grupo de la exnovia de Ferit, quien le agradece el gesto de inmensa solidaridad.
Con este panorama, Halis insiste en que se practique la prueba de paternidad. Al marcharse del sanatorio, el magnate se topa con Hattuç, quien lo señala como responsable de la desgracia y le augura más sufrimiento todavía.
Suna, por su parte, obsesionada con los vaticinios de la bruja Fikriye, no quita ojo a Seyran y Ferit, los cuales consiguen por fin hablar a solas. Él aprovecha para preguntarle si Kazim está detrás de los ataques a Orhan en prisión, y ella, pese a que escuchó a su padre y Ökkes conspirando contra el hijo de Halis, afirma no saber nada.
A todo esto, Halis, al observar a Orhan hecho un cristo, abronca al alcaide de la cárcel y garantiza a su hijo que dormirá en casa, pues su libertad es cuestión de cobrarse los favores que le deben una serie de personalidades influyentes.
De repente, Abidin, recién llegado a la clínica junto a Gülgün, interrumpe la conversación entre Ferit y Seyran porque hay noticias sobre Pelin: ella ha sido trasladada a la UCI, y el niño, nacido por cesárea, ha fallecido. Ahí, Serter abandona el hospital, mientras Ferit, destrozado, pide perdón a una desconsolada Zerrin.
Luego, Ferit corre en busca de Serter, "el asesino de mi hijo", y lo tumba a puñetazos, gritando como un loco que lo matará tarde o temprano. Solo un abrazo de Seyran, quien lo apoyará "siempre, pase lo que pase", logra calmar al joven Korhan.
Suna, en ausencia de su hermana, se acerca a Ferit, hasta que Kaya la descubre y, preso de un ataque de celos, desata una agria discusión. Seyran, tras recibir la llamada de un enfadado Kazim y soportar los insultos de Ifakat, opta por marcharse con Akin, quien despierta suspicacias en Ferit.
Mientras se prepara para abandonar el penal, los reclusos dejan claro a Orhan que le queda cárcel para rato y que "el verdadero espectáculo" aún no ha empezado. Acto seguido, el abogado transmite a Halis que es imposible sacar a su hijo, y el patriarca intuye que alguien se la está jugando.
De camino al nuevo hogar de los Sanli, Akin confiesa a Seyran que ni desea casarse ni emprender una relación seria, y ella respira aliviada. Convencido de que sigue enamorada de Ferit, él le propone fingir delante de Ökkes y Kazim para no decepcionarles. Más tarde, su padre prohíbe definitivamente a Seyran cualquier contacto con Ferit.
En la clínica, los doctores desahucian a Pelin, y Ferit, tremendamente asustado, suplica a Seyran su compañía. Ella, desoyendo a Kazim, no se lo piensa dos veces. Cuando Suna también decide acudir a la clínica, Kaya insinúa que su objetivo va más allá de confortar a Ferit y su mujer lo abofetea.
De su lado, Serter ya tiene en sus manos la prueba de paternidad, la cual ratifica que él es el padre biológico del malogrado hijo de Pelin. Ferit prefiere no mirar el resultado, y Seyran, la única persona a la que puede abrir su corazón, lo comprende.
De pronto, Sehmuz irrumpe en el pasillo: Pelin está consciente y su último deseo es ver a Ferit, quien, emocionado ante las esperanzadoras palabras de su exesposa, la besa, mientras Suna y Kaya contemplan la escena estupefactos.
Consumido por la curiosidad, Ferit consulta el test antes de pasar a la habitación y descubre que Pelin lo engañó. En la UCI, la chica, agonizando, pregunta por "nuestro bebé" y él le miente piadosamente: "Nuestro hijo está muy bien". En las últimas, ella trata de revelarle la verdad, y justo cuando Ferit da por perdonado el pasado, Pelin sufre unas terribles convulsiones...
