
Oscar Isaac y Jacob Elordi protagonizan la visión más cruda de “Frankenstein” según Del Toro. Estreno el viernes 7 de noviembre en Netflix.
Netflix continúa calentando motores para uno de sus estrenos más esperados del otoño. La plataforma lanzó el pasado 31 de octubre el tráiler final de “Frankenstein”, la adaptación que Guillermo del Toro llevaba años intentando levantar y que por fin verá la luz el 7 de noviembre en la plataforma, después de un paso limitado por salas el 24 de octubre.
A lo largo de 149 minutos, Del Toro firma una obra extensa y minuciosa pensada para respirarse a fuego lento que se ha ganado el aplauso unánime de crítica y público.
El avance no busca modernizar la historia ni disfrazarla de blockbuster: aquí no hay giros contemporáneos ni ironía. Del Toro vuelve a la novela de Mary Shelley sin pedir permiso, con un enfoque grave, trágico y obsesivo en torno a la culpa, la ambición y la responsabilidad del creador. La criatura aparece vulnerable, casi infantil, y no como amenaza inmediata; su tragedia se palpa en cada plano.
El reparto lo encabeza Oscar Isaac como Victor Frankenstein. Jacob Elordi interpreta a la criatura, un casting que ya había generado debate y que ahora, a la vista de las imágenes, parece encaminado a una lectura más emocional que física. Mia Goth completa el triángulo principal como Elizabeth Lavenza.
También figuran Felix Kammerer, David Bradley, Lars Mikkelsen y Christian Convery, junto a las apariciones de Charles Dance y Christoph Waltz. La producción está firmada por Del Toro, J. Miles Dale y Scott Stuber.
Visualmente, el tráiler deja claro que la película no se apoya en el artificio digital. El laboratorio, la lluvia, los interiores húmedos y las texturas corporales lo acercan más a “El espinazo del diablo” o “La forma del agua” que al imaginario de la ciencia ficción moderna. Es cine de atmósfera, de sombras y respiración, donde cada movimiento está cargado de intención.
Sin sobresaltos fáciles ni postureo estético, Del Toro plantea la historia como un duelo íntimo entre dos seres condenados. Una lectura adulta y deliberada en tiempos de ruido visual. Del Toro no rehace “Frankenstein”: lo reclama como suyo.


