
Seyran termina en la cama de Ferit después de librarse de Ökkes, a quien Orhan da su merecido, mientras Halis y Hattuç se comprometen y Pelin inventa otra farsa. En el último capítulo de “Una nueva vida”, la serie turca de Antena 3 para las noches dominicales.
La cadena principal de Atresmedia estrenó este domingo por la noche el vigesimosexto episodio de la segunda temporada de "Una nueva vida", una de las superproducciones turcas del momento, protagonizada por Mert Ramazan Demir y Afra Saraçoğlu.
En el capítulo 62, después de que Kaya arruine el recibimiento a Orhan con un intento de agresión a Suna y la presencia de Kazim en la mansión desate una trifulca monumental, Seyran confiesa a Ferit el chantaje de Ökkes: casarse con Akin a cambio de evitar la ejecución de Orhan. Más tarde, Sehmuz y el conde Ziya capturan a Ökkes, a quien Orhan acaba propinando una paliza.
En sus aposentos, Halis pide matrimonio a Hattuç y ella acepta. Y Pelin hace creer a Serter que Ferit se propasó con ella tras emborracharla a propósito. Por su parte, Seyran respira tranquila al enterarse de que Akin se ha salvado de la quema y Ferit le desvela que Kazim era conocedor del calvario al que Ökkes la tenía sometida. Finalmente, la pareja termina dando rienda suelta a su amor...
Justo cuando los Korhan celebran el regreso a casa de Orhan tras su calvario en prisión, Kaya anuncia su ruptura con Suna y casi la golpea. Mientras, una vez comprometida con Akin, Seyran desvela a Esme y Hattuç las amenazas de Ökkes.
Al saber que Orhan ha sido liberado y que Kaya ha intentado agredir a su hermana, Seyran se presenta con Kazim en la mansión, pero Suna se niega a marcharse. Entonces, el jefe de los Sanli revela el compromiso de Seyran y Akin, provocando que Ferit encierre a su hija.
Abrumada por la intensa presión de su todavía marido, la joven confiesa por fin a Ferit que todo lo ocurrido con Akin en los últimos tiempos formaba parte de un plan para evitar que Ökkes asesinara a Orhan en la cárcel, pues el tío de Akin la tenía sometida a un cruel chantaje: o se casaba con su sobrino o el padre de Ferit saldría del penal con los pies por delante. Espantado, Ferit conforta a una desconsolada Seyran y promete resolver juntos la situación.
Después de ser expulsados por Ferit pistola en mano, Akin tranquiliza a Kazim, seguro de que la autoridad de su tío bastará para doblegar a los Korhan y rescatar a Seyran. Sin embargo, al verlos regresar sin la prometida de su sobrino, Ökkes, intolerante al fracaso y la debilidad, propina un fuerte puñetazo a Akin, tacha de inútil a su aliado Kazim y desaparece.
Más tarde, Sehmuz y el conde Ziya, tras poner a disposición de Halis y Ferit a todos sus hombres, localizan a Ökkes, a quien torturan amarrado a una silla en un lúgubre edificio abandonado. Ambos animan a Orhan a cobrarse su venganza y éste, pese al miedo que lo devora, se acerca a la improvisada mazmorra. Al final, con un palo que le entrega Ziya, el padre de Ferit descarga su odio contra Ökkes.
Halis asegura no recordar a Ökkes, a pesar de que Abidin le indica que es originario de Antep. Ignorando asimismo el motivo de la ojeriza hacia su familia, el patriarca, convencido de que Hattuç guarda la clave del rencor entre ambos clanes, manda a Ferit a buscarla en el hogar de los Sanli.
Cuando el chico irrumpe en su casa rodeado de secuaces, Kazim le advierte que el gesto es toda una declaración de guerra y la tía Hattuç lo abofetea. No obstante, en una surrealista maniobra, Ferit carga a hombros a la matriarca de los Sanli y la introduce a la fuerza en su vehículo, mientras su suegro se desvanece.
En la intimidad, Hattuç explica a Halis que los problemas con Ökkes vienen de lejos: el primer enfrentamiento con su paisano de Antep fue por protegerla a ella, que se sentía acosada por el tío de Akin. Con el pasado aclarado y el peligro disipado, el patriarca de los Korhan pide matrimonio a su amor de juventud, que acepta sorprendida pero serena. Al mismo tiempo, Gülgün y Orhan se reconcilian.
Pelin, obsesionada con Ferit, continúa soportando los arrebatos machistas y autoritarios de Serter, que la mantiene aislada, incomunicada, vigilada y rendida a su merced a base de pastillas. Ante la imposibilidad de localizarla, Zerrin y Piril acuden al hogar de los Sanli en busca de ayuda, y Kazim se ofrece a resolver la situación.
Al caer la noche, Pelin manipula a Serter, haciéndole creer que Ferit se aprovechó de ella tras emborracharla deliberadamente. En paralelo, el nieto de Halis se sincera con Seyran, a la que relata todo lo contrario: fue Pelin la que lo abordó prácticamente inconsciente, en un sucio intento de quedarse embarazada de él.
Por su parte, Kaya, al descubrir que Suna se acercó a Ferit únicamente para apoyar a Seyran, se arrepiente de sus celos y pide perdón. Ella hace lo propio por descargar sobre él su tensión, aunque dice necesitar una profunda reflexión respecto a su matrimonio.
Ferit, delante de toda su familia, enaltece el sacrificio de Seyran para salvar la vida de Orhan, puntualizando que sólo ella ha sido capaz de sacar de la cárcel a su padre.
Posteriormente, tanto Orhan como Gülgün agradecen personalmente a Seyran su inmensa generosidad. Su suegro le suplica que nunca deje de querer a Ferit, se disculpa por el daño que le ocasionó en el pasado e incluso la defiende de los ataques de Ifakat y Asuman.
Luego, a solas en la habitación de Ferit, donde se acumulan los recuerdos, Seyran se alegra de que Akin haya quedado al margen de la operación para cazar a Ökkes, aunque su marido la alerta sobre el aparente cambio de actitud de Kazim: consciente del sufrimiento que Ökkes infligía a su hija mayor, prefirió callar.
Finalmente, la conversación, llena de complicidad, da paso a los besos cuando la pareja se abandona al deseo en la cama que tantas noches compartieron...

