
Seyran intenta alejar a Ferit de Tarik, pero es Saffet quien acaba destapando su enfermedad terminal; Gülgün teme por Orhan; Tayyar se propone raptar a Esme; e Ifakat es detenida. Resumen del episodio 70 de “Una nueva vida”, la serie turca de Antena 3 para las noches dominicales.
La cadena principal de Atresmedia estrenó este domingo por la noche el trigésimo cuarto episodio de la segunda temporada de "Una nueva vida", una de las superproducciones turcas del momento, protagonizada por Mert Ramazan Demir y Afra Saraçoğlu.
En el capítulo 70, presionado por Seyran, que teme que Tarik revele su dolencia, Ferit deja escapar a los hermanos Ihsanli. Más tarde, la joven impide que su amado se cite con Tarik, a quien ruega que se aleje con Saffet. Suna se niega a mudarse a Londres con Kaya; Zerrin se declara a Kazim; e Ifakat, denunciada por Hattuç, es detenida. Y Tayyar desvela a Tarik que pretende secuestrar a Esme, su nueva obsesión.
Alertada por Mezide, Gülgün se huele que Halis le va a entregar a Orhan para que ella pueda vengar a Akin. Así, saca a Ifakat del calabozo para que salve a su marido. Saffet se va de la lengua y cuenta a Suna que Seyran está muy enferma. Kaya retiene al menor de los Ihsanli, que acaba confesando lo mismo a Ferit. Finalmente, Seyran se sincera con su hermana: "Me muero..."
Empujado por Seyran, que achaca al azar su encuentro con Tarik para impedir que éste -siempre provocador- revele a Ferit su delicado estado de salud, el nieto de Halis permite la huida de los hermanos Ihsanli. Ya en la mansión, Ferit interroga con insistencia a Seyran, seguro de que sufre algo más grave que las heridas del secuestro.
La joven vuelve a engañarlo, aunque se quiebra y libera su angustia con un llanto incontenible. Luego, él anuncia su intención de verse con Tarik para cerrar ese conflicto y ella pide también una cita clandestina al mayor de los Ihsanli. Por eso, cuando Ferit llega armado al punto acordado, solo encuentra un mensaje inquietante: "¿Elegirás a quien amas o a quienes llevan tu sangre?".
Al mismo tiempo, para confundir a los escoltas, Seyran simula una hemorragia en la espalda y Suna manda detener el automóvil en la estación de servicio donde Tarik espera a su hermana. Allí, Seyran le suplica que, si su afecto es real, se marche para siempre con Saffet, y él acepta pensarlo.
Por otro lado, Halis hace una severa advertencia a Mezide: o desaparece de su entorno o afrontará terribles consecuencias. Aun así, la madre de Akin persiste, jurando que su ajuste de cuentas solo concluirá cuando uno de los Korhan pague el vacío dejado por su hijo.
En ese momento, se revela que Gülgün admitió ante su suegro que Mezide la forzó a colocar aquella maldita cabeza de carnero sobre su lecho. A raíz de esa revelación, Halis, dominado por la furia, decidió enfrentar a la hermana de Ökkes, recomendando a su nuera proteger a Hattuç como único modo de seguir con vida tras semejante deslealtad.
Por la noche, durante una cena fuera de su residencia, Halis deja a todos atónitos al comunicar su retirada y designar a Orhan como heredero. Ifakat no cree ni una palabra y alerta a Gülgün: el poderoso patriarca prepara el final de su propio hijo.
Más tarde, pensando que Halis ya la eliminó, Gülgün llama a Mezide, quien la sacude con una noticia aterradora: Halis está dispuesto a sacrificar a alguien de su familia para calmar su dolor. "Puede ser Orhan... o puedes ser tú", le espeta.
A todo esto, Sehmuz tranquiliza a Ifakat, afirmando que su gente ha dejado indicios engañosos en la vivienda de Fikriye con el fin de impedir que el deceso de la vidente sea atribuido a una maniobra deliberada. Sin embargo, poco después, la policía interrumpe la cena de los Korhan y prende a Ifakat por el homicidio de la bruja.
Un salto al pasado muestra que fue Hattuç quien la denunció con la ayuda de Suna. De vuelta al presente, Halis expone que no intervendrá en favor de la pelirroja, mientras Sehmuz parece haberse esfumado sin dejar rastro.
Entre rejas, la angustia de Ifakat se torna en sorpresa cuando su letrado le notifica su liberación, ya que Gülgün acaba de brindarle una coartada supuestamente irrefutable. Así, la presunta testigo suplica a su cuñada que regrese a la mansión y salve a Orhan del plan de Halis, decidido a ofrecer a su vástago como moneda de cambio ante Mezide.
Kazim, sin recuerdos claros de lo ocurrido, se repone del golpe que Tayyar le asestó para frenar su violencia contra Esme. En esas, contacta con Zerrin, quien le pide que acuda al piso que él mismo ha puesto a su disposición. Allí, Kazim se queja de que nadie lo quiere y la madre de Pelin confiesa que está enamorada de él.
Mientras, Tayyar, bajo la identidad del chófer Mazlum, consigue arreglar el móvil que Kazim destrozó para que Esme pueda localizar a su marido cuando desee. Después, el esposo de Mezide recrimina a Tarik que actúe en solitario cuando ambos persiguen la misma meta: los Ihsanli ansían quedarse con Seyran y Suna y él codicia a Esme, convertida en su nueva fijación.
Posteriormente, Esme se pregunta por el paradero de Kazim y Tayyar se ofrece a trasladarla a casa de Zerrin. No obstante, el coche comienza a internarse lejos del núcleo urbano y Esme presiente que algo horrible se aproxima. En paralelo, Orhan sospecha al notar que su conductor evita la ruta habitual y toma desvíos inquietantes.
En mitad de la noche, Suna se atreve a solicitar una reunión a Saffet con la pretensión de arrancarle algún detalle sobre el escondite de Tayyar. A la mañana siguiente, suelta a Kaya que rechaza acompañarle a Londres, donde él ambiciona mudarse para estar cerca de Nükhet. De este modo, su esposo intuye que ella trama algo y decide seguirla. Durante su cara a cara con Suna, Saffet deja a su exmujer con el corazón encogido al desvelarle que Seyran padece una enfermedad grave.
Nada más marcharse Suna, Kaya obliga al menor de los Ihsanli a meterse en el maletero, llevándolo apresuradamente a la mansión, donde lo oculta en el anexo del servicio. Allí, Ferit lo acosa con la intención de que aflore la verdad respecto a la angustia de Suna tras su conversación con él.
El semblante de Ferit al abandonar el anexo parece reflejar el peso de la revelación de Saffet. En su habitación, Seyran encuentra a Suna hecha un mar de lágrimas, confirmándole la devastadora noticia sin saber que su amado se acerca: "Me muero". Al escucharla, Ferit se derrumba...

