
Con motivo de San Valentín y del regreso de Alba Brunet, repasamos los momentos más románticos de Mafin en “Sueños de libertad”, una historia de amor que sigue emocionando a los fans de la serie.
¡El amor está en el aire! Con San Valentín a la vuelta de la esquina, es imposible no acordarnos de nuestras queridas Mafin en “Sueños de libertad”. La de Marta y Fina ha sido, sin duda, una de las historias más emotivas y delicadas que nos ha regalado la televisión reciente. No es de extrañar que se convirtiese en tal fenómeno de masas y que su separación haya sido algo realmente traumático para muchos fans.
No obstante, parece que el reencuentro entre Marta y Fina está cada vez más cerca. Con la confirmación del regreso de Alba Brunet a la ficción tenemos la excusa perfecta para hacer un repaso de algunos de los momentos más románticos de la pareja. Además, te contamos a qué capítulo pertenece cada uno para que puedas revisionarlo si te apetece. ¿Empezamos?
Tras una jornada de trabajo en Madrid, Marta y Fina comparten la habitación de un hotel en la que sería su primera noche juntas. Tumbadas en la cama, ambas se besan y se acarician, pero Marta no puede evitar estar nerviosa. Fina, más serena, la tranquiliza, pues no hay prisa ni obligaciones. La velada termina con las dos durmiendo abrazadas.
En uno de los gestos más tiernos de la pareja, Fina sorprende a Marta por su cumpleaños con un delantal tejido por ella misma. Emocionada, su jefa le responde con un beso en la mejilla. Después, Fina la ayuda a probárselo, en una escena cargada de intimidad, cercanía y complicidad.
Uno de los momentos más intensos se produjo cuando un ladrón entró en la tienda con intención de robar. Aparte de la caja, exige el collar de Marta, que no consigue desabrocharlo. Impaciente, decide abalanzarse sobre ella, pero Fina se interpone y acaba siendo apuñalada. El drama desemboca en una confesión inolvidable: «No me imagino la vida sin ti».
En esta escena, Marta regresa al almacén y encuentra a Fina llorando desconsolada, ya consciente del inminente final que le espera a Isidro, su padre. A su jefa se le rompe el corazón al verla así. Sin palabras, ambas se funden en un beso intenso, el más apasionado y sentido que habían compartido hasta entonces, marcado por el dolor y el amor.
Durante un paseo por Madrid, Marta invita a Fina a acompañarla a la gala en la que recogerá el premio concedido a las perfumerías, confesándole además que quiere dedicárselo. La emoción del momento las desborda y, sin pensar en nada más, ambas se dejan llevar por la pasión y se besan en plena calle, libres y felices.
¿Cómo olvidar cuando Marta y Fina prepararon juntas bollos suizos? Entre risas y masa, mantienen una conversación clave en la que se prometen paciencia y comprensión mutua. La tensión se diluye poco a poco hasta transformarse en una divertida guerra de harina que acaba, inevitablemente, entre besos y caricias.
Aquí, Marta y Fina visitan el lugar que se convertiría en su mayor refugio. La famosa mafinca, situada en los montes de Toledo, representa el entorno ideal para que las dos mujeres puedan dar rienda suelta a su pasión. En su primera visita, ambas se muestran muy ilusionadas y felices, conscientes de todo lo que significa para ellas.
Después de su enlace con Pelayo, Marta abandona a su marido para pasar la noche de bodas con la persona que realmente ama, Fina. La pasión no tarda en desatarse entre las dos mujeres que, sin esperar a ir a otro lugar, terminan manteniendo un ardiente encuentro en el interior del coche de Marta.
Marta y Fina visitan juntas el enclave donde, supuestamente, se estaban construyendo los chalets en los que había invertido doña Clara. Aunque se llevan un chasco cuando descubren que todo era una estafa, las dos mujeres pasan una estupenda tarde entre risas, mimos y muchas fotos.
Después de ser víctima del chantaje de Pelayo, Fina acude a Marta para aprovechar los últimos momentos que le quedan al lado de la mujer que ama. Reunidas en la casa de los montes, el miedo y la impotencia consumen a la dependienta, que es incapaz de decir nada de lo que le pasa. Lo único que puede hacer es recordarle a Marta lo mucho que la ama y vivir al máximo su última noche de pasión.




