
Isabel abandona el valle, Luisa confía su secreto a Bárbara, don Hernando se alía con Enriqueta y trata de acabar con Victoria, Martín se sincera con Atanasio y Eva prepara su marcha: mejores momentos de “Valle Salvaje” del 16 al 20 de marzo.
"Valle Salvaje" ha vivido otra intensa semana, con escenas cargadas de impacto, como la de José Luis desenmascarando a Dámaso ante don Hernando; instantes llenos de tensión, debido a las intrigas de Luisa con Isabel y las parteras; y otros desoladores, con Rafael cada día peor.
La sacudida provocada por la vuelta de don Hernando e Isabel ha renovado el interés de la audiencia en la serie diaria de TVE y Netflix que La 1 emite a las 17:45 horas. Así, la ficción de época cierra otra semana líder con un 11,6% de share y más de 1,4 millones de contactos. Mientras, en RTVE Play ya está disponible el segundo episodio de "Cosas de palacio", que reúne a los actores de "Valle Salvaje" y "La Promesa".
A continuación, repasamos en vídeo algunos de los mejores momentos de "Valle Salvaje" esta semana: la confesión de Isabel ante la tumba de Adriana, la visita de Bárbara a Pura y Petra, el conflicto entre Atanasio y Martín, las presiones de don Hernando a José Luis y los apuros de Luisa.
Devorada por la culpa, Isabel acudió a desvelar su crimen a quien más padeció por él, llorando amargamente ante el sepulcro de Adriana. Luego, Luisa le presentó a María.
A todo esto, Victoria la pilló saliendo de la Casa Grande e, ignorando que se trataba de su antigua gobernanta, preguntó a la sirvienta por la enigmática encapuchada. Tras dejar una misteriosa nota en la alcoba de Luisa, el aya abandonó el valle.
Por su parte, Amadeo rechazó acompañar a Eva a la ciudad y ella se debatió entre irse o quedarse en palacio. Francisco y Martín, sin saber que aún debía estar cerca de la comarca, sugirieron a Amadeo aprovechar la partida de Eva para conquistar a Isabel.
Al final, Eva decidió marcharse, para disgusto de los suyos, aunque Victoria no se lo puso fácil. Así, Amadeo, sin idea de cocina, alucinó cuando su hermana le anunció que, en su ausencia, deberá hacerse cargo de los fogones de la Casa Grande.
Matilde desafió a Victoria: si falta a su boda en la capilla, destapará que Dámaso es su legítimo esposo. José Luis, desconocedor de las amenazas de la doncella, prohibió a su mujer acudir al casamiento. Y Martín acabó confesando a Atanasio su traición a Matilde.
Enfurecido, el secretario amagó con golpear al mozo, ordenando que se alejara de su hermana. Además, ocultó la revelación a Matilde para no estropear su ilusión por el inminente enlace. Pero ella percibió una inusual tensión entre su prometido y su hermano, quienes negaron la mayor.
Finalmente, Atanasio admitió diferencias entre él y Martín, restándole importancia. Sin embargo, Matilde exigió la verdad. De este modo, Atanasio concedió a su futuro cuñado una oportunidad para explicarse y éste se plegó a sus deseos con tal de pagar su traición a Matilde.
Dámaso urgió a Victoria a reactivar su alianza para destruir a José Luis y ella le avisó sobre don Hernando. Éste acusó de mentiroso al antiguo duque, que alegó el cansancio como única razón de su renuncia.
Como al consejero real se le terminaba la paciencia, José Luis, acorralado, resolvió sincerarse con él, confesando que, bajo la amenaza de proclamarse legítimo esposo de Victoria, Dámaso le obligó a abdicar en Rafael.
Después, don Hernando sonsacó a Mercedes, carcajeándose cuando tildó a "don Eduardo" de buen hombre. Luego, el marqués humilló a Dámaso y éste propuso vetar su presencia en la Casa Pequeña, aunque Mercedes descartó la idea.
Tras espiar una discusión del matrimomio, don Hernando empujó al anterior duque a soltar lastre: si quiere ganar la partida a Dámaso, no le queda otra que sacrificar a Victoria. Pero José Luis se resistió. Entonces, el consejero le prometió recuperar el título y sus aspiraciones en la corte.
El de Guzmán y Ábalos despreció de nuevo a Dámaso, a punto de alzarse contra él. Al final, su primer marido dio un ultimátum a Victoria: o hunden juntos a José Luis o ella caerá con su actual esposo. En esas, el exduque irrumpió en la alcoba y los pilló coqueteando.
Braulio trasladó a Alejo que "alguien muy importante" mató a Domingo. En paralelo, don Hernando desveló un crucial secreto que guardaba respecto a su regreso al valle: Enriqueta es la verdadera razón de su vuelta, comprometiéndose a resolver el crimen. Al enterarse, Braulio vio el cielo abierto. Entre medias, el marqués, en su faceta de casamentero, amagó con pergeñar el matrimonio entre Bárbara y Braulio.
Posteriormente, Braulio comunicó a Alejo que contaba con el apoyo de don Hernando para desenmascarar al asesino de su padre y su primo, aterrado, recurrió a Mercedes, quien le prometió ayuda. No obstante, cuando Braulio avisó a Alejo de la influencia del consejero sobre la Santa Hermandad, el joven quiso sincerarse con Rafael, aunque Mercedes le recordó que podría ser condenado a muerte.
Por otro lado, Alejo advirtió a Rafael de que van camino de la ruina por su desidia y su hermano lo colocó al mando de los negocios. José Luis estalló contra su hijo mayor por obviar sus obligaciones a causa de su enfermiza obsesión por María, la cual empezó a minar la salud del duque. Tras desahogarse ante el sepulcro de Adriana, Rafael volvió a rechazar separarse de la niña, desoyendo los consejos de Victoria y Enriqueta.
Mientras Luisa rezaba a Adriana, Victoria irrumpió en la capilla y casi la escucha hablar del robo del bebé. Más tarde, la sirvienta, con Mercedes realmente molesta y pese a los ruegos de Bárbara, acudió de nuevo donde Pura y Petra, intuyendo que las parteras esconden algo sobre el paradero de Aurora.
Ante sus constantes ausencias, Mercedes llamó a capítulo a Luisa y avisó a Alejo y Bárbara: la criada miente. Así, la Salcedo reveló al joven que Luisa está empeñada en que "algo extraño" pasó en el parto de Adriana. Y la sirvienta acabó desvelando a Bárbara sus sospechas: las parteras ocultan información. Enseguida, la hermana de la difunta exigió a Luisa las señas de Pura y Petra.
Alejo, escamado tras la revelación de Bárbara sobre el parto de Adriana, preguntó directamente a Luisa qué se trae entre manos y ella le rogó paciencia. En paralelo, Bárbara se presentó donde Pura y Petra, quienes volvieron a repetir que ignoran qué fue de Aurora. A su regreso, la Salcedo espetó a Luisa que creía a las parteras y la sirvienta le soltó que María no es hija de Adriana.
Mercedes estalló definitivamente contra las escapadas y las mentiras de Luisa, echándola de la Casa Pequeña, al menos durante una temporada. Al despedirse, Bárbara aprovechó para rechazar el "delirio" de que a Adriana le robaron a su verdadero hijo, pero la criada se reafirmó en seguir investigando...
Si te has quedado con ganas de saber qué pasará la próxima semana, ya puedes leer el avance del lunes 23 de marzo para descubrir lo que veremos en el capítulo 380 de "Valle Salvaje".
Y ojo, porque la pillada de José Luis a Victoria y Dámaso traerá fatales consecuencias: don Hernando dictará una sentencia de muerte...
