
Sinan huye y Seyran se refugia con Ferit, Diyar estalla en privado, Ifakat chantajea a Betül, Kazim y Esme sorprenden a todos y Halis vuelve. Resumen del episodio 80 de “Una nueva vida”, la serie turca de Antena 3 para las noches dominicales.
La cadena principal de Atresmedia estrenó este domingo por la noche el séptimo episodio de la tercera temporada de "Una nueva vida", una de las superproducciones turcas del momento, protagonizada por Mert Ramazan Demir y Afra Saraçoğlu.
En el capítulo 80, Ferit localiza finalmente a Seyran, que es trasladada al mismo hospital que Sinan. Allí, los Kantarci se enfrentan a los Korhan y los Sanli. Mientras ella se recupera, su todavía esposo se escapa con ayuda de los suyos. La posibilidad de que Sinan la ataque en cualquier momento provoca que Seyran regrese a la mansión de la mano de Ferit. Eso pone en guardia a Diyar y a su abuelo.
Betül descubre la traición de Orhan y acepta el chantaje de Ifakat: sacar a Nurten de prisión a cambio de que ambas se marchen. Azuzados por Hattuç, Kazim y Esme deciden casarse de nuevo y anuncian que volverán a ser padres, para asombro de las hermanas Sanli. Y en el exterior de la mansión, Sinan acecha oculto bajo una capucha negra mientras Halis reaparece de improviso en son de paz...
Guiados por Osman, el jefe de guardaespaldas de los Kantarci, Ferit y Abidin logran dar por fin con la propiedad de Ayla donde Sinan y Seyran se debaten entre la vida y la muerte. En el instante en que su antiguo esposo irrumpe en la casa para rescatarla, ella pierde la consciencia por completo.
El suicida y su víctima son conducidos al mismo centro sanitario. Allí, el equipo médico confirma que Seyran fue envenenada, aunque saldrá adelante. En cambio, la situación de Sinan es crítica y mantiene a los suyos en vilo.
En la cafetería del hospital, Ferit aprovecha para pedir perdón a Diyar por haber frustrado su casamiento, pero ella responde con serenidad: "No existe nada más importante que salvar a una mujer".
Al recobrar el sentido, Ferit es quien primero se encuentra con Seyran, decidida a testificar contra Sinan. De inmediato, Diyar da un paso al frente y propone encargarse de la defensa legal de la exesposa de su prometido.
Mümtaz avisa a Ayla: Sinan se enfrenta al delito de tentativa de homicidio. La matriarca de los Kantarci, fuera de sí, descarga toda la culpa sobre Seyran. Para colmo, aparecen Ferit y Kazim, lanzando una dura advertencia: si Sinan sobrevive, no lo hará por mucho tiempo.
Ayla, desbordada, exige a Mümtaz que solucione el desastre a cualquier precio y su hermano la previene: "Acabarán pillándonos". En esas, Hazal estalla, señalando a su madre como origen de la tragedia.
Después, Ayla arremete contra los Korhan y los Sanli, desatando una bronca monumental. La gresca alcanza tal nivel que Seyran, incapaz de soportarlo más, abandona su habitación y, débil pero rotunda, encara directamente a su suegra.
Con las primeras luces del día, la situación da un giro inesperado: Sinan ha desaparecido del hospital. Su madre ha sobornado a media clínica y el joven ha logrado fugarse en compañía de Mümtaz y Osman.
A Ferit se lo llevan los demonios al saber que Sinan ha huido, en tanto que Seyran vaticina un calvario: "No me dejará vivir". Desesperado, su exmarido determina que debe esconderse en la mansión, pero ella se niega, dividida entre la firmeza y el pánico. A todo esto, Ilyaz felicita a Ferit por socorrer a Seyran, aunque le urge a consumar sin demora su frustrada boda con Diyar.
Esa noche, el joven permanece en vela, imaginando a Sinan acechando a Seyran en la oscuridad. A su vez, la muchacha tiene un angustiante sueño donde el prófugo se cuela en su alcoba. Por la mañana, Seyran relata el suceso convencida de que fue real, y no una pesadilla.
De este modo, todos sospechan que Sinan allanó el hogar de los Sanli. La supuesta provocación de su rival hace que Ferit explote, gritando que Seyran está en peligro mortal. La tensión se rompe cuando suena el teléfono de su exmujer y Sinan informa de que se aproxima a su casa. Sin otra alternativa, Seyran opta por trasladarse a la mansión, aferrándose a la mano de Ferit.
Entretanto, Ilyaz asiste con creciente malestar a los gestos de Ferit con Seyran. Para más inri, Diyar se quiebra delante de su abuelo, cansada de que su prometido la relegue mientras se desvive por su exesposa. Escamada, la chica corre a la residencia Korhan y trepa hasta la habitación de Ferit. Paralizada, se topa con Seyran. No obstante, Diyar hace de tripas corazón y, aún así, decide quedarse a cenar.
Nurten logra contactar con Betül: va a ingresar en prisión y todo apunta a que Orhan no moverá un dedo para evitarlo. La noticia enfrenta a la secretaria con su prometido, hasta que él jura que sus mejores abogados tomarán las riendas del caso. A hurtadillas, Ifakat descubre que Nurten "ha matado a alguien".
Más tarde, la pelirroja aprieta a su cuñado, riéndose ante la confesión de que delató a su propia suegra. Maldiciendo su frialdad, Orhan amenaza a Ifakat: si cuenta algo, convertirá su existencia en un infierno.
Luego, Orhan comunica a Betül que las cosas se ponen feas para Nurten: contradicciones en su declaración y un testigo complican su objetivo de irse de rositas tras asesinar a Feride. Entonces, Ifakat, obviando el aviso de Orhan, se entromete de lleno en la trama.
Después de desvelar a Betül la traición del padre de su futuro hijo, le lanza una oferta endiablada: librará a Nurten de la cárcel si ambas se marchan para siempre. El engaño de Orhan golpea a la secretaria, resuelta a suicidarse en el Bósforo. Pero Hattuç interviene justo a tiempo y Betül acepta el maquiavélico trato de Ifakat.
Conocedora de que Esme está encinta, Hattuç empuja a Kazim a volver a casarse con ella, quien duda entre seguir adelante con un embarazo de alto riesgo o renunciar al bebé que espera.
En plena cena, Suna y Abidin aparecen en la mansión completamente engañados por Kazim, que, teatrero como él solo, pide matrimonio a Esme y revela que van a ser padres de nuevo. Seyran y Suna no dan crédito y su madre, alentada por Hattuç, accede a repetir boda con Kazim.
Entre risas, nadie nota que, fuera, Sinan vigila a Seyran de incógnito. Sin embargo, la sorpresa máxima llega con la inesperada aparición de Halis, quien regresa en son de paz, colmando de alegría a Ferit. Por contra, Abidin, con cara de pocos amigos, ya rumia cómo vengarse del patriarca...
