
En el último minuto, los planes de Esme y Abidin se vienen abajo, mientras Diyar saca las garras y Aysen se alía con Sinan. En el nuevo episodio de “Una nueva vida” que Antena 3 emite el domingo 19 de abril a las 22:00 horas.
Este domingo 19 de abril Antena 3 estrena en prime time, a partir de las 22:00 horas, el noveno capítulo de la última temporada de "Una nueva vida", superproducción turca protagonizada por Mert Ramazan Demir y Afra Saraçoğlu. Como viene siendo habitual, el episodio no se ofrecerá completo, ya que antes se emitirá lo que resta del 81.
En el capítulo 81, llyaz supo que Seyran había vuelto a la mansión e instó a Diyar a romper con Ferit, aunque Seyran consiguió que cambiara de opinión. Al regresar del apartamento de Diyar, Seyran fue perseguida por Sinan. Luego, ella y Ferit se toparon con un siniestro regalo del fugitivo. Betül rechazó firmar un acuerdo prenupcial con Orhan y Halis ordenó a Ifakat retenerla hasta que diera a luz. Además, Abidin encaró por fin al patriarca, que acabó abofeteándolo.
Suna exigió a Hattuç -quien aseguró que lo ocurrido con Abidin y sus padres fue únicamente idea de Latif- poner la mansión a nombre de su marido. Finalmente, Ferit preguntó a Seyran: "Si no me caso, ¿volverías a ser mía?". Cuando ambos estaban a punto de sucumbir a la pasión, Gülgün los pilló y corrió a frenar a Diyar, que se acercaba peligrosamente a la habitación de su prometido. Dentro de la alcoba, Seyran respondió afirmativamente a Ferit: "Sería tuya..."
Ferit obvia la contestación de Seyran y la deja plantada para bajar a cenar con Diyar y sus abuelos. Obviamente, ella se arrepiente de sus palabras y lo maldice por "soltar una bomba y salir corriendo", aunque él también lamenta su arriesgada pregunta.
Presa de la ira, la joven interrumpe la velada. "Ferit, te dejaste el teléfono en mi habitación", dice delante de Ilyaz y su nieta, cuyas caras son un poema. Para colmo, Halis permite a Seyran sentarse a la mesa. Cansado de controversias, Ilyaz sentencia que la boda inconclusa entre Diyar y Ferit se celebrará cuando atrapen a Sinan y Seyran vuelva a su casa, y el patriarca de los Korhan asiente.
En el hogar de los Sanli, Abidin jura que Halis pagará la bofetada que le propinó, en tanto que Kazim anima a su yerno a adueñarse de la mansión. Sin embargo, Suna no está dispuesta a enfrentarse con Seyran, propietaria de la codiciada residencia de los Korhan. De su lado, Hattuç insiste en que la tragedia de Abidin fue cosa de Latif.
Entretanto, Betül suplica a Ifakat que la deje marchar, sin éxito. La pelirroja replica que las órdenes de Halis son tajantes y le da a elegir: permanecer en la mansión junto a su futuro bebé, que será criado como un Korhan, o sacar a su madre de prisión. Así, la secretaria decide firmar el contrato prematrimonial para desposarse con Orhan, quien le promete que su padre liberará a Nurten.
Terminada la cena, Gülgün, admitiendo que los cazó, pide explicaciones a Ferit respecto a su tórrido acercamiento a Seyran. Y lo único que saca en claro es que su hijo anda hecho un lío. Acto seguido, Ferit espeta a Seyran, rota y fuera de sí al mismo tiempo a causa de los vaivenes de su exmarido, que se casará con Diyar: "Lo nuestro se acabó".
A la mañana siguiente, Abidin, desoyendo los ruegos de Suna, se presenta en la mansión, urgiendo a los Korhan a hacer las maletas y abandonarla enseguida. De este modo, el exchófer pone a Seyran entre la espada y la pared: "O tu familia o esta gente". El silencio de la muchacha dispara la tensión y desata una violenta trifulca. Luego, Abidin concede 24 horas de prórroga a su cuñada y Suna implora a Seyran que la ayude a calmar a su esposo, resuelto a meter en la cárcel a Halis si no logra apropiarse de la casa.
A todo esto, Aysen, aún enfadada con el mundo después de que Abidin la dejase compuesta y sin novio, localiza a Sinan, que sigue vigilando la mansión, y se ofrece a filtrarle información sobre Seyran. A ésta, pese a que no para de pelear con Ferit, se le ocurre acompañarlo al taller con la excusa de concluir el trabajo atrasado. Allí, ella le apremia a dar marcha atrás con Diyar: "Anoche reconocimos que todavía nos queremos". "No funcionaría", remata él llorando.
Para más inri, Diyar escucha cómo Gülgün explica a Esme que la noche anterior pilló a Ferit y Seyran a punto de besarse. Ni siquiera esa confidencia hace que Diyar abra definitivamente los ojos, aunque provoca que Esme pretenda llevarse a Seyran a Antep, utilizando los viejos métodos de Kazim, si es necesario.
La madre de las Sanli también ve su ciudad natal como una vía de escape ante lo que trama Abidin: irrumpir en la mansión con la policía para que detengan a Halis. Por su parte, Hattuç trata de ocultar la que se avecina al patriarca, Ifakat vaticina una catástrofe y Orhan afirma que el antiguo chófer va de farol.
Durante la comida, Ferit, escudándose en que Sinan sigue suelto, manifiesta nuevamente su contradictoria actitud hacia Seyran, poniendo el grito en el cielo al enterarse de que los Sanli planean regresar a Antep. De inmediato, el chico recurre a su abuelo, quien le reitera que debe descartar a una: o Diyar o Seyran. En paralelo, esta última se cuestiona por qué Ferit no se atreve a expresar claramente sus sentimientos.
Por la mañana, Orhan rompe el contrato prematrimonial orquestado por Halis, se disculpa con Betül y dice que se encargará de Nurten, aunque pide paciencia a su prometida. Pero Betül presiente que la han vuelto a engañar y se persona en los aposentos de Halis.
Por otro lado, Diyar llega a la mansión dispuesta a diseñar la alcoba que compartirá con Ferit, enfrentándose a Seyran cuando ésta le espeta con desahogo que no tiene intención de marcharse a Antep. Entonces, la abogada enseña por fin su cara oculta: "Haré cualquier cosa para proteger lo que es mío".
En el exterior, los hombres de Ifakat son incapaces de impedir el paso a Abidin, quien, escoltado por Suna y dos agentes, es recibido por Seyran y un notario. Él desea ajustar cuentas con Halis, pero su cuñada le cede directamente la propiedad, para espanto de los Korhan.
Con la policía fuera y la denuncia contra el patriarca retirada, Seyran expone su única condición: la mansión estará a nombre de Suna. Abidin acepta el trato y avisa del inminente desahucio, ignorando que Seyran se ha quedado con el usufructo. Ferit felicita a su exmujer por la brillante idea y el exchófer la acusa de mentirosa.
El caos se agrava cuando Esme "invita" a su hija menor a subir al coche: el equipaje está listo y parten hacia Antep. Con Seyran -obligada a caminar por su madre y Kazim- casi cruzando la puerta, Diyar respirando aliviada y Ferit al borde de las lágrimas, Halis acude en el último minuto al rescate de su nieto: "¡Seyran se queda aquí!".

