
El actor que conquistó a toda una generación como Marcos Novoa en “El internado” afronta uno de los papeles más delicados de su carrera. A sus 41 años, Martiño Rivas se prepara para interpretar a Daniel Sancho en una miniserie de Netflix inspirada en el polémico crimen de Tailandia.
Hubo una época en la que Martiño Rivas era uno de los rostros más reconocibles de la televisión española. Su interpretación de Marcos Novoa en “El internado” lo convirtió en un ídolo juvenil y lo llevó a ocupar las páginas de revistas adolescentes cuando apenas había comenzado su carrera.
Casi dos décadas después, aquel joven protagonista de una de las series más populares de Antena 3 se enfrenta a un desafío completamente diferente: interpretar a Daniel Sancho, condenado a cadena perpetua en Tailandia por el asesinato del cirujano colombiano Edwin Arrieta.
Netflix ha elegido al actor gallego para protagonizar una miniserie de ficción inspirada en el caso que conmocionó a España durante el verano de 2023. Una decisión que supone un nuevo paso en una trayectoria marcada por personajes cada vez más diferentes.
Aunque muchos espectadores lo descubrieron en “El internado”, Martiño Rivas había comenzado a actuar mucho antes. Nacido en La Coruña el 10 de enero de 1985, debutó siendo adolescente en “Mareas vivas”, una serie de la televisión gallega en la que dio sus primeros pasos profesionales con apenas 13 años.
Sin embargo, el gran salto llegó en 2007, cuando fue elegido para interpretar a Marcos Novoa en “El internado”. Su personaje, que ingresaba en el misterioso colegio Laguna Negra junto a su hermana Paula, se convirtió en uno de los pilares de la ficción. La serie fue un fenómeno televisivo y situó a sus jóvenes protagonistas en el centro de la atención mediática. Para Rivas, que entonces tenía 22 años, supuso un cambio radical.
Su rostro comenzó a aparecer en revistas juveniles y su popularidad trascendió la pequeña pantalla. Junto a compañeros como Ana de Armas, Yon González y Blanca Suárez, formó parte de una generación de intérpretes que alcanzaron una enorme proyección gracias al éxito de la ficción de Antena 3.
Aquella etapa marcó su imagen pública. Durante años, buena parte de los espectadores siguieron identificándolo con Marcos Novoa, el joven que intentaba descubrir los secretos del Laguna Negra mientras protegía a su hermana.
Tras el éxito de “El internado”, Martiño Rivas continuó trabajando en cine y televisión, construyendo una trayectoria que le permitió alejarse progresivamente de su imagen de galán juvenil. Participó en películas como “Los girasoles ciegos”, “Tres bodas de más” y “Por un puñado de besos”, además de incorporarse a diferentes producciones televisivas.
Uno de sus trabajos más destacados llegó en 2017 con “Las chicas del cable”, la primera serie española original de Netflix. Allí interpretó a Carlos Cifuentes, un personaje que le permitió conectar con una nueva generación de espectadores.
Pero uno de los cambios más llamativos de su carrera llegaría con “Nacho”, la ficción inspirada en la vida del actor de cine para adultos Nacho Vidal. Rivas asumió entonces un papel muy alejado de los personajes románticos con los que había alcanzado la popularidad. La interpretación exigía abordar una figura real, con una personalidad reconocible y una trayectoria rodeada de controversias.
Su filmografía también incluye "Ella, maldita alma", la serie de Mediaset España y Plano a Plano con Maxi Iglesias y Karina Kolokolchykova, así como “El problema final”, la adaptación televisiva de la novela de Arturo Pérez-Reverte, en la que comparte reparto con José Coronado, Maribel Verdú y María Valverde.
El siguiente paso en su trayectoria será uno de los más mediáticos de su carrera. Netflix anunció el pasado 9 de octubre una miniserie de ficción inspirada en el caso Daniel Sancho, con Martiño Rivas como protagonista. La producción estará a cargo de Bambú Producciones, responsable de títulos como “El caso Asunta”, “Fariña” y “Las chicas del cable”, con Ramón Campos como productor ejecutivo.
Uno de los aspectos más llamativos de la elección es el parecido físico entre Martiño Rivas y Daniel Sancho. Ambos comparten rasgos faciales, complexión y una apariencia que puede facilitar la caracterización del actor para interpretar al protagonista del caso. Una semejanza que cobra especial importancia al tratarse de una persona cuya imagen se hizo ampliamente reconocible durante la cobertura mediática del crimen.
Daniel Sancho fue condenado en agosto de 2024 a cadena perpetua en Tailandia por el asesinato premeditado de Edwin Arrieta, ocurrido un año antes en la isla de Koh Phangan. El caso alcanzó una enorme repercusión mediática tanto en España como en otros países.
La nueva producción se rodará en diferentes localizaciones de Tailandia y España, dos escenarios fundamentales en una historia que trascendió las fronteras nacionales. Por el momento, Netflix no ha anunciado el título definitivo de la miniserie, su fecha de estreno ni el resto del reparto. Tampoco se conocen los detalles de su argumento ni qué etapas del caso serán trasladadas a la ficción.
La nueva miniserie también supone el regreso de Martiño Rivas a una producción de Bambú, compañía con la que ya había trabajado en “Las chicas del cable”. La productora, liderada por Ramón Campos, cuenta con una amplia experiencia en ficciones de éxito y adaptaciones de acontecimientos reales. Entre sus trabajos destacan “Fariña”, inspirada en el narcotráfico gallego, y “El caso Asunta”, centrada en el asesinato de Asunta Basterra.
Con el proyecto sobre Daniel Sancho, Bambú vuelve a abordar una historia criminal de gran repercusión pública, aunque esta vez con unos hechos mucho más recientes.
Para Rivas, participar en esta producción implica asumir la interpretación de una persona real cuya imagen y circunstancias son ampliamente conocidas por los espectadores. Un desafío distinto al de construir un personaje completamente ficticio y también al de encarnar a Nacho Vidal, cuya trayectoria ya había sido objeto de numerosas representaciones públicas.

