
Isabel y Luisa enfrentan su pasado en los capítulos 65, 66, 67 y 68 de “Valle Salvaje”, la serie diaria de época para las tardes de La 1 que también puedes ver en Netflix.
Creada por Josep Cister Rubio y dirigida por Miguel Conde (“La Promesa”), “Valle Salvaje” es la última apuesta de época de TVE que se ha ganado el respaldo de una audiencia fiel enganchada a la historia de Adriana, su gran protagonista.
La ficción nos traslada a 1763, donde Adriana Salcedo de la Cruz tiene que dejar la Villa de Madrid y viajar al norte de España para cumplir con su compromiso de matrimonio. Debe acudir al encuentro con su prometido, al que no conoce y alojarse en casa de su tía, la hermana de su difunto padre. Su vida cambiará para siempre: conocerá el verdadero amor, la traición y pondrá su vida en peligro cuando trate de descubrir la verdad sobre la muerte de su padre.
El reparto coral de “Valle Salvaje” está formado por Rocío Suárez de Puga, José Manuel Seda, Mari Paz Sayago, Chechu Salgado, Marco Pernas, Sabela Arán, Nacho Olaizola, Miren Arrieta, Iván Renedo, María Redondo, Emma Guilera, Mateo Jalón, Toni Salgado, Marina Sabadell, Alejandro Bordanove y Loren Mairena.
No te pierdas nada de lo que pasará en “Valle Salvaje” con los avances del lunes 30 de diciembre al viernes 3 de enero que te ofrecemos a continuación en vemosTV, capítulo a capítulo. El miércoles 1 de enero, Año Nuevo, no se emitirá “Valle Salvaje”.
Después de la monumental bronca que protagonizaron Adriana y Julio, que acabó con la primera expulsando de su casa a su marido, José Luis, dispuesto a todo por sanear la economía familiar, aconseja a Julio que meta en vereda a su mujer.
En paralelo, Victoria, siempre calculadora y precavida, advierte a su sobrina que debe tener cuidado con cada paso que dé. Sabe que los tiempos son complicados y que cualquier imprudencia podría desatar un conflicto mayor entre las familias.
En la Casa Pequeña, Irene irrumpe con aire altivo. Dirigiéndose a Matilde, exige que esta pase a ser su doncella personal, haciendo efectiva su amenaza de convertir su vida en un infierno. La joven no disimula su incomodidad, pero Irene no está dispuesta a tolerar objeciones.
Mientras tanto, Alejo, decidido a traer de vuelta a Luisa, emprende su búsqueda. Quiere convencerla de que regrese a la Casa Pequeña, aunque sabe que no será tarea sencilla, ya que Luisa no suele ceder con facilidad una vez que toma una decisión.
En otro rincón de este intrincado drama, Victoria se esfuerza por disuadir a Isabel de confesarle a Adriana la verdad sobre lo que hicieron con Evaristo. Pero Isabel, movida por la culpa y un sentido de justicia que Victoria no comparte, se mantiene firme en su decisión.
Por su parte, Rafael, conmovido por la complicada situación que atraviesa Adriana, se muestra cercano y solidario. Sus palabras de apoyo encuentran eco en el corazón herido de ella, y un momento de intimidad los lleva a compartir un beso cargado de emoción. Pero lo que para ellos parece un instante de alivio y esperanza, está lejos de pasar desapercibido. Oculto en las sombras, alguien los observa en secreto…
Bárbara descubre con indignación los planes de los Gálvez de Aguirre de vender la casa familiar. En su interior, hierve la idea de que este acto no solo es una traición al legado de su padre, sino también una afrenta a su propia historia. Decidida a impedirlo, busca a su hermana para unirse en esta cruzada. Juntas prometen no permitir que la ambición de los Gálvez de Aguirre borre el vínculo que las une a ese hogar.
Mientras tanto, en la Casa Grande, Matilde comienza a servir bajo las órdenes de Irene, quien se ha propuesto hacerle la vida imposible. Cada tarea que le encomienda está cargada de desprecio, y la constante vigilancia de Irene hace que el ambiente se torne asfixiante. Desesperada, Matilde recurre a Gaspar en busca de un aliado. Sin embargo, lejos de ofrecerle apoyo, él la recibe con frialdad, dejándola más sola que nunca.
En otra trama, Domingo, siempre manipulador y con un objetivo claro en mente, ordena a Atanasio que utilice su astucia para poner a Alejo en contra de su padre. El galeno, hábil en el arte de la persuasión, siembra en Alejo la semilla de la duda, cuestionando el carácter y las intenciones del duque. Las palabras cuidadosamente escogidas comienzan a hacer mella, y Alejo, confundido, empieza a mirar a su padre con otros ojos.
Por su parte, Isabel, con la claridad que le da su experiencia, enfrenta a Sol sin rodeos. No duda en señalar que conoce el engaño con el que esta entró en la casa.
Finalmente, Domingo, en un nuevo despliegue de poder, vuelve a amenazar a José Luis. Pero esta vez, no se limita a las palabras. Con un gesto calculado, lleva su amenaza un paso más allá, dejando claro que no está dispuesto a retroceder. José Luis, aunque acostumbrado a los enfrentamientos, siente cómo el cerco se cierra a su alrededor, y el peligro se vuelve cada vez más real.
Irene decide organizar una cena en la que espera reunir a todos bajo el techo de la Casa Grande. Sin embargo, sus planes pronto encuentran resistencia cuando Alejo se niega rotundamente a asistir.
Mientras tanto, Bernardo se presenta ante Domingo con una carta que José Luis lleva tiempo esperando. Pero Domingo no solo se niega a entregarla, sino que la destruye sin titubear.
Por otro lado, las palabras de Atanasio siembran en Luisa una inquietante duda. La historia sobre la supuesta muerte de la madre del galeno empieza a desmoronarse y crecen en su mente otras posibilidades. Así, mientras Luisa trata de procesar sus sospechas, Atanasio y Domingo no cesan en su empeño de manipular a Alejo, alimentando su desconfianza hacia José Luis. Poco a poco, logran que las fisuras entre padre e hijo se conviertan en grietas imposibles de ignorar.
En la Casa Grande, la situación de Matilde sigue deteriorándose bajo la crueldad de Irene. Las constantes humillaciones y abusos no pasan desapercibidos para Victoria, quien comienza a sospechar.
Más tarde, la cena pronto se convierte en el escenario de un enfrentamiento. Alejo, incapaz de contener su frustración, desafía abiertamente a su padre frente a todos los presentes. Sin embargo, es José Luis quien termina llevándose toda la atención al hacer un anuncio inesperado: su inminente boda.
Mercedes no tiene más remedio que enfrentarse a Bernardo tras el inesperado anuncio del duque sobre su inminente boda. La tensión en la atmósfera es palpable mientras Bernardo, visiblemente contrariado, exige explicaciones. Mercedes, atrapada entre su lealtad y las circunstancias, intenta justificar lo ocurrido, aunque sabe que cualquier palabra que diga será insuficiente para apaciguar la ira de Bernardo, quien no está dispuesto a quedarse de brazos cruzados.
Domingo, siempre atento a las emociones ajenas y maestro en aprovecharlas a su favor, no tarda en intervenir. Percibiendo la desazón de Bernardo, lo incita a actuar para impedir la boda.
Mientras tanto, Matilde, presa del miedo y la desesperación, intenta calmar las sospechas de Victoria. La señora de la casa ha comenzado a notar que algo no anda bien, pero Matilde, temerosa de las represalias de Irene, trata de restarle importancia a los abusos que sufre a diario.
En otro momento de la trama, Adriana, tras un encuentro con Rafael, finalmente descubre quién los vio besándose. La revelación la deja atónita y preocupada, consciente de que ese secreto, que creía guardado, puede volverse en su contra en cualquier momento.
Por su parte, a pesar de los intentos de Victoria por evitarlo, Isabel decide que ha llegado el momento de enfrentarse a Adriana y liberarse del peso que lleva sobre los hombros. Con determinación, se presenta ante ella para confesarle la verdad: fue ella quien mató a Evaristo.
Mientras todo esto ocurre, Alejo, sin siquiera ser consciente de ello, despierta en Luisa un profundo sentimiento de culpa. Sus palabras tocan una fibra sensible que Luisa no puede ignorar. Así, la joven decide confesar su mayor secreto.