
Las cosas en casa de los Pedraza se salen de control durante la fiesta benéfica cuando Maruja reconoce públicamente su amor por César Morel. Cegado por la ira, Emiliano consigue que todos los invitados huyan despavoridos y arremete contra Maruja. Jura que se vengará de ella. Iván y Pepita se quedan consternados por todo lo ocurrido y temen las consecuencias que esto pueda tener para la matriarca de los Pedraza.
En el salón de té, la idea de don Fermín de servir dulces gratis se convierte en un éxito y La Moderna, poco a poco, va recuperando a su clientela habitual. Sin embargo, la alegría no dura mucho. El reportaje que le hicieron a Marcelina saca unos comentarios fuera de contexto que vuelven a dañar bastante el prestigio del salón de té.
En la corrala, Pietro y Antonia se enteran de la complicada situación de Silvia, la cual está pensando en emigrar a Venezuela en busca de un futuro mejor para ella y para su hijo. Sin embargo, gracias a don Fermín puede que eso no sea necesario. El dueño de La Moderna se compromete a ofrecerle trabajo a Silvia para que tanto ella como Pedrito se queden cerca de Pietro.
Para terminar, las investigaciones del capitán Dávila empiezan a dar sus frutos. Tras pedir los cuadrantes del turno de los trabajadores del salón de té, puede que el jefe de policía esté más cerca que nunca de desenmascarar al Encapuchado de la Puerta del Sol. Por supuesto, Quico nota que hay indicios de sobra para incriminarlo y empieza a sentirse acorralado. ¿Cuál será su siguiente paso?
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