
Lope y Curro, gracias al dinero recaudado, ya lo tienen todo a punto para marcharse al casino y hablar cara a cara con Basilio, el hombre a quien alguien de La Promesa pagó para atentar contra Curro.
Sin embargo, en el último minuto, Ángela se une a ellos en su expedición y no admite un no por respuesta. La hija de Leocadia es una mujer de armas tomar y está decidida a participar en esta locura sea como sea.
Entretanto, el enfado de Rómulo con Pía llega a tal punto que la propia Petra se ve en la necesidad de intervenir, lo que deja a todos estupefactos, empezando por los mismos protagonistas de la pelea.
Por otro lado, Lorenzo comienza a agobiarse cada vez más con la presencia de Eugenia. Eso, unido a que no tiene ni idea de cómo justificar un posible regreso de su esposa al sanatorio, hacen que esté de un humor de perros. Tampoco Leocadia sabe cómo hacerlo, ¿lo lograrán?
En cuanto a Toño, el muchacho se siente fatal por lo ocurrido con el dinero de Manuel y el coche del Marqués. Cuando los hechos llegan a oídos de Simona, a la cocinera le falta tiempo para ir a cantarle las cuarenta a su hijo.
Pero no solo Simona le pide cuentas a su Antoñito. También Alonso. ¿Cómo reaccionará el Marqués cuando sepa lo que le ha sucedido a su preciado automóvil?
Paralelamente, Catalina y Adriano celebran que nadie parece haberse enterado de sus planes de boda, y se disponen a vivir uno de los momentos más especiales de su vida. ¿Verán cumplido su deseo de convertirse en marido y mujer?
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