
Laura Souto Queijo
La situación en el palacio empieza a descontrolarse, así que Leocadia hace lo que mejor se le da: ponerse firme. Para empezar, le dice a Samuel que tiene que quedarse en La Promesa y que debe ocultar su excomunión al duque. ¿Estará el sacerdote de acuerdo con ello?
Luego, por supuesto, está el problema con Ángela. Al ver que su madre le prohibía la vuelta al palacio, se ha quedado a la intemperie, a las puertas. Leocadia, sin compasión, no solo la deja allí, sino que prohíbe a Curro que ayude a su hija. Ante este gesto tan cruel, Martina visita a la muchacha, y comprueba con horror que ha enfermado y tiene muy mal aspecto.
En cuanto a los asuntos que se cuecen en el hangar, Manuel y Toño se dan cuenta de que alguien ha estado revolviendo las cosas. No saben quién ni por qué, y Curro se ofrece a vigilar el lugar, aunque tiene un plan oculto: reunirse allí con Esmeralda y obligarla a confesar toda la verdad sobre el veneno que han encontrado.
Y si de confesiones de verdad se trata, no podemos olvidar a Rómulo. Siente que ha llegado la hora de comunicar su decisión al marqués, pero le preocupa un poco, y decide pedir ayuda a Catalina.
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