
En el capítulo del jueves, Gabriel continúa tejiendo su red de engaños. A ojos de todos, se ha convertido en un héroe al resolver la crisis del atropello. Tanto es así que los De la Reina sopesan la posibilidad de contratarlo como abogado de la empresa. Están muy lejos de sospechar que ha sido él mismo quien orquestó el incidente desde las sombras.
Por otro lado, Begoña pilla a Raúl merodeando cerca del cuarto de María y después de soltarle una pobre excusa empieza a sospechar que puede haber algo más entre ellos que una simple relación entre jefa y empleado. ¿Qué hará con esta información?
Mientras tanto, los encuentros entre Marta, Pelayo y Cobeaga parecen empezar a dar frutos. El diseñador, encantado con la atención recibida, y especialmente con la presencia de Pelayo, accede a dar otra oportunidad a Perfumerías De la Reina.
En la colonia, se produce un encuentro inesperado entre Raúl y Chema. Ambos descubren que van a compartir habitación, lo que da pie a una conversación inicial que, si bien comienza con cierta incomodidad, pronto deriva en camaradería. ¿Nacerá una amistad entre ellos?
En otro frente, Irene y Cristina continúan reforzando su vínculo. Las pequeñas atenciones, gestos compartidos y confidencias están dando forma a una relación maternal cada vez más fuerte. Aunque Irene todavía no ha revelado la verdad, la conexión entre ambas es innegable.
Para terminar, en casa de los Merino, reina la alegría. Tras el duro esfuerzo y los nervios acumulados, Luz regresa de su examen. Para celebrarlo, la familia organiza una cena especial en su honor. Gema y Joaquín, ahora más comprensivos, le brindan su apoyo y dejan atrás los antiguos reproches. La velada se presenta como un momento de unión familiar, algo que escaseaba en los últimos tiempos.
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