
Tras resultar herido en el incendio, César Bravo despierta en el hospital, con Amanda al pie de la cama. La joven le agradece que salvara a su padre después de arriesgar su vida por ella y, con su casa calcinada, Octavio lo invita a instalarse en la mansión.
Al verlo llegar, Sara no oculta su alegría, pues sabe que su amiga bebe los vientos por el "mexicano", con el que ahora compartirá techo. Luis, el chófer de la familia, también empieza a sospechar que entre César y Amanda hay algo.
Por su parte, Álvaro esconde que fue el causante del incendio, haciéndose el tonto cuando Mariví le cuenta que Octavio se encontraba dentro de la casa. De su lado, César comienza a sembrar dudas sobre Álvaro en Amanda. Mientras, Oramas, convencido de que el fuego fue intencionado, encarga precisamente a su yerno que investigue a su entorno.
Entretanto, a Patricia le extraña que su suegro dé cobijo a un desconocido que le llamó corrupto, pero David le recuerda que su padre no da puntada sin hilo. En paralelo, Humberto avisa a su amigo: se acaba de meter en la boca del lobo. Pero César cree que, desde dentro, será más fácil hacerle pagar a Octavio Oramas el dolor que infligió a los Bravo.
A todo esto, Julia, la inmigrante que se ofreció a ser el vientre de alquiler de Patricia, se niega a que la revise el ginecólogo, al que reconoce como un cliente que la violentó cuando ejercía la prostitución, lo que echa a Patricia para atrás. Acto seguido, David descubre la prueba de embarazo de Julia en el bolso de su mujer, que, acorralada, se ve forzada a decirle que serán padres…
Y Álvaro casi pilla a Amanda y César cuando están a punto de darse su primer beso. A partir de ahí, las cosas entre ellos van de mal en peor, mientras la complicidad entre la chica y Bravo aumenta a cada segundo. ¿Serán capaces de frenar el deseo? Por otra parte, Octavio reprocha a Amanda que haya emprendido un negocio a sus espaldas y le insta a rechazar el proyecto de piezas de joyería.
De noche, la Guardia Civil informa a los Oramas que una botella de whisky igual que las que había en el cumpleaños ayudó a propagar el incendio, y Patricia rememora que vio marcharse a Álvaro de la fiesta con una de ellas. No obstante, poco después cierran el caso, ya que Álvaro ha comprado a un agente de la científica. De todos modos, Patricia le suelta a Álvaro que lo sabe todo, amenazando con contar a Octavio que su yerno intentó matarlo...
En el despacho de Octavio, César descubre una prueba -un misterioso cuadro que cuelga en su despacho- que implicaría al empresario en el asesinato de su padre. A continuación, Humberto le recomienda que ahora que tiene un hilo del que tirar, salga de la mansión cuanto antes. Pero él insiste en quedarse para revelar a Amanda la verdadera cara de su progenitor...
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