
El fin se acerca, y Murtagh lo sabe. La pregunta es si aún está a tiempo de redimirse.
Desde el viernes 18 de julio, Movistar Plus+ incorpora a su catálogo “Absolución”, un thriller de acción con tintes dramáticos protagonizado por Liam Neeson, que interpreta a un gánster al final de su camino, atrapado entre la culpa y la enfermedad.
La cinta, dirigida por Robert Lorenz y con una duración de 112 minutos, es una producción estadounidense de 2024 que recupera al Neeson más sombrío, en un papel hecho casi a su medida.
Neeson da vida a Murtagh, un veterano del crimen organizado que comienza a mostrar signos de encefalopatía traumática, una enfermedad degenerativa vinculada a lesiones cerebrales y sin cura conocida.
Consciente de que el tiempo se agota, Murtagh toma una decisión: redimirse antes de perder por completo la memoria.
Su objetivo es doble: reconectar con su hija, a quien abandonó años atrás, y deshacer el daño que su pasado criminal ha causado. Pero el camino no será fácil. Su jefe de siempre (Ron Perlman), un despiadado líder del hampa, no está dispuesto a dejarlo marchar.
Lo que comienza como una introspección íntima pronto se convierte en una huida violenta, donde los fantasmas del pasado y las traiciones presentes colisionan en un intento desesperado por alcanzar la redención.
“Absolución” es, en esencia, un thriller de acción crepuscular. La crítica no se pone de acuerdo: algunos elogian su tono melancólico y contenido, otros consideran que navega sobre una fórmula ya conocida, muy conocida. Pero hay consenso en una cosa: Liam Neeson ha construido un subgénero propio en este tipo de papeles.
La película se enmarca en la línea de cintas como “Venganza”, “El protector” o “El pasajero”, pero introduce una carga emocional más evidente. La enfermedad del protagonista no es solo un recurso narrativo: es el motor de un personaje que, por una vez, no quiere venganza, sino redención.
Junto a Neeson y Ron Perlman, el reparto incluye a actores como Kate Bosworth, en el papel de la hija, y Joe Anderson como uno de los sicarios que amenaza el frágil equilibrio del protagonista.
Como hemos comentado al principio, la dirección corre a cargo de Robert Lorenz, que ya había trabajado con Neeson en “El protector” (2021), y cuyo estilo sobrio vuelve a asomar aquí, al servicio de un relato íntimo enmarcado en un contexto violento.


