
Kazim despierta del coma y Seyran chafa el plan de Ferit para salvar a Orhan, que pretende huir. Resumen del episodio 55 de “Una nueva vida”, la serie turca de Antena 3 para las noches dominicales.
La cadena principal de Atresmedia estrenaba este domingo por la noche el decimonoveno episodio de la segunda temporada de "Una nueva vida", una de las superproducciones turcas del momento, protagonizada por Mert Ramazan Demir y Afra Saraçoğlu.
En el capítulo 55, Ferit asegura a Seyran que él fue quien salvó a Kazim, pero ella señala a los Korhan sin dudarlo y el joven calla respecto a Orhan, a quien los sicarios exigen un millón de dólares a cambio de su silencio. Kazim sale del coma y confirma que Orhan urdió su martirio. Entonces, Gülgün lo esconde en su apartamento.
Seyran ve a Nevra y Ferit en la cafetería del hospital y manda espiar a la chica, que ofrece a su nueva conquista el dinero del chantaje. Seyran recibe una foto de la entrega del dinero y sale con Sehmuz a frenar a Orhan, que pretende escapar en barco. De pronto, Seyran interrumpe la escena, le arranca una confesión y la policía detiene al padre de Ferit...
Tras rescatar al alimón a Kazim de los sicarios enviados por Orhan, Ferit y Sehmuz escoltan la ambulancia que lo lleva medio muerto. En la parte trasera del coche, el joven se fustiga por haber actuado tarde y el tío de Pelin intenta confortarlo. En mitad de una tensa cena, Orhan e Ifakat, cómplices de la tragedia, informan a Suna de que la vida de su padre pende de un hilo y ésta vuela hacia el hospital junto a Kaya.
Seyran, Esme y Hattuç hacen lo propio al saber por boca de Nükhet que Kazim está gravísimo. A Zerrin, que horas antes se había acercado a él, también se le encoge el corazón. Mientras los médicos se esfuerzan en salvar a su progenitor, Seyran y Suna se culpan mutuamente de la situación. La discusión se torna violenta y la tía Hattuç, avergonzada, frena a las dos hermanas. Y Abidin se pregunta por qué todas lloran a quien les ha infligido tanto dolor.
Después de que los matones le confirmen que Kazim se debate entre la vida y la muerte y que la policía ya investiga lo ocurrido, Orhan, aterrado, ruega ayuda a Ifakat. En la clínica, Seyran acusa sin contemplaciones a Ferit y su familia, pese a que su exesposo insiste en que fue precisamente él quien salvó a su padre. En la mansión, Ifakat, con la condición de que mantenga al margen a Halis, desvela a Latif que Orhan urdió el intento de asesinato de Kazim.
La agonía de su exsuegro hace recordar a Ferit la pérdida de Fuat. Este hecho conmueve a Seyran, que se disculpa por hacerlo responsable fruto de los nervios. Sin embargo, él le sigue escondiendo lo que sabe respecto a Orhan. Ignorando a Ifakat, Latif se va de la lengua con Halis, aunque omite mencionar al culpable, y el patriarca le ordena que acuda al sanatorio a consolar a Hattuç, quien interpreta el gesto como una humillación.
Suna, que escuchó a Orhan jurar que acabaría con él, tiene claro que éste planeó el calvario de Kazim. Entonces, Seyran tantea de nuevo a Ferit, quien mantiene su hermetismo. De momento, los sicarios no han traicionado a su padre, pero si Kazim vuelve en sí, las cosas podrían ponerse muy feas.
Ferit emprende una búsqueda desesperada y, finalmente, encuentra a Orhan arramblando con el taller de Halis, dispuesto a escapar con tal de evitar el chantaje económico al que lo tienen sometido los matones. En esas, el padre se derrumba ante el hijo.
Kazim abre los ojos y, tras verle la cara Dios, implora a sus hijas que lo rediman por convertir su existencia en un continuo suplicio. Seyran y Suna, emocionadas, perdonan a su maltratador y él desvela que Orhan fue el artífice de su suplicio. Ellas, tajantes, le garantizan que se vengarán de los Korhan.
Al enterarse de que los Sanli van a denunciar a Orhan, Gülgün se siente obligada a ocultarlo en su piso y su exmarido le confiesa que su única intención era dar un escarmiento a Kazim. Ferit, resiste con lealtad y decide proteger a su progenitor a toda costa, como éste hizo cuando él estuvo en apuros. Por su parte, Latif explota y desvela la verdad a Halis, que amenaza con imponer un castigo devastador a su hijo.
De su lado, Ifakat avisa a Suna de su deber como una Korhan: hacer lo imposible por apartar el foco de Orhan. Ajena a la advertencia de la pelirroja, la muchacha chiva a Seyran que la familia se dedica a allanar el camino del sospechoso hacia la libertad. Más recuperado, Kazim opta por abrir una nueva etapa, desprenderse de sus propiedades en Antep y dar el gusto a Esme de que los Sanli posean un hogar propio en Estambul.
Seyran descubre a Nevra en la cafetería del hospital y sigue los pasos de Ferit. Al corroborar lo que ya intuía, manda vigilar los movimientos de la chica. Luego, Ferit y Abidin contemplan rendirse, incapaces de reunir el millón de dólares que necesita Orhan para sellar la boca de sus sicarios. De repente, Nevra telefonea a su nueva conquista y, en tono críptico, le ofrece ese dinero, sin más explicaciones.
Ispo facto, Seyran recibe una imagen en la que se aprecia a Nevra entregando un intrigante maletín a Ferit. Sehmuz interpreta la escena como el pago de un chantaje a los matones y Suna reitera que Orhan prevé fugarse. Por su parte, Kazim sentencia que Gülgün le ha dado refugio en su apartamento.
Así, Seyran se une a Sehmuz y su guardia, dispuesta a impedir por todos los medios que quien orquestó la maniobra que casi mata a Kazim se vaya de rositas. En un apartado muelle, Orhan dice adiós a Ferit para siempre antes de embarcarse con la pretensión de cruzar las aguas del Bósforo clandestinamente. Lo que ambos desconocen es que Seyran se halla dentro del barco.
Cuando sale, quedan petrificados mientras ella reclama respuestas. Orhan, cansado y acongojado, repite su versión: solo pretendía intimidar a Kazim, pero sus matones actuaron sin control. En cuanto escuchan la confesión que Seyran ha arrancado al padre de Ferit, varios agentes que aguardaban agazapados se lanzan a arrestar a Orhan ante los gritos y la mirada desafiante de su hijo...

