
Del misterioso encargo a Manuel a las sospechas que la convierten en un auténtico enigma. Nadie en los alrededores conoce a Enora.
Cuando Enora Méndez irrumpió en “La Promesa”, lo hizo de manera inesperada y dejando tras de sí un halo de misterio que desde entonces no ha dejado de crecer.
Su entrada en la vida de Manuel no fue la de una invitada más: llegó directamente a su terreno, el hangar, y desde el primer momento dejó claro que había mucho más detrás de su presencia.
Lo que en un principio pudo parecer simple curiosidad, ahora se ha transformado en una cadena de episodios sospechosos que han terminado por situarla en el punto de mira de Manuel, dispuesto a descubrirlo todo sobre ella.
Manuel había acudido con pocas ganas a la celebración por el nuevo título de Adriano. Sabía que sería un escaparate para que le buscaran esposa y, en efecto, varias señoritas intentaron acaparar su atención. Sin embargo, ninguna le interesaba… salvo una que no buscaba precisamente cortejo: Enora.
La joven se presentó sin rodeos: era la persona que le había encargado la fabricación de tres motores de avión y, además, reconoció ser la misma que se había colado de noche en el hangar para curiosear entre planos y anotaciones. Aquella confesión dejó a Manuel completamente descolocado.
Ya en el hangar, el heredero quiso dejar las cosas claras. Le pidió que devolviera los documentos que había sustraído y le recriminó sus visitas clandestinas. Enora intentó justificarse: desde niña sentía pasión por la aviación, seguía la trayectoria de Manuel y su único objetivo era aprender. Incluso admitió que había inventado el supuesto encargo de los motores para tener una excusa que la acercara a él. Pero nada de eso convenció al piloto, que terminó echándola sin miramientos.
Lejos de desaparecer, Enora regresó al taller y, con el tiempo, llegó a trabajar junto a Manuel y Toño. Entre los tres formaron un equipo que funcionaba sorprendentemente bien. La joven mostró grandes conocimientos y dedicación, lo que parecía reforzar la idea de que su interés en la aviación era real.
Sin embargo, Manuel, aunque no ha dejado de reconocer la valía de Enora durante estos meses, no ha sido capaz de olvidar el episodio inicial del engaño ni las entradas al hangar a escondidas. La intuición de Manuel le decía que tras Enora existía una historia desconocida y nunca ha sido capaz de confiar en ella plenamente.
El detonante llegó un día en el hangar, cuando Manuel creyó ver en la carpeta de Enora un plano que pertenecía a un encargo para Pedro Farré. Ella lo negó, pero esa negación solo aumentó la desconfianza del heredero.
Poco después, volvió a sorprenderla guardando documentos en su abrigo en lugar de depositarlos en la caja fuerte. Sin duda, un comportamiento demasiado sospechoso como para pasarlo por alto.
Manuel decidió compartir sus sospechas con Toño, pero el joven, profundamente ilusionado con Enora, con quien espera contraer matrimonio próximamente, se negó a pensar mal de ella.
¿Qué pensáis que debe hacer Toño? #LaPromesa
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Cuando Manuel la confrontó, Enora reconoció haberse llevado planos, pero lo justificó de una manera muy distinta: aseguraba que los estudiaba en casa durante la noche, que dibujaba alternativas, que buscaba soluciones para mejorar los diseños. En resumen, que su obsesión era trabajar más horas, incluso de madrugada, en su gran pasión.
Aunque Manuel le pidió que dejara de llevarse bocetos y descansara, lo cierto es que aquella respuesta no terminó de tranquilizarlo.
Decidido a no quedarse con la duda, Manuel ha comenzado a investigar por su cuenta visitando los alrededores, preguntando por su familia, por su supuesto trabajo anterior, por el taller que decía pertenecer a su padre y ahora estar en manos de su tío. El resultado ha sido demoledor: nadie la conoce.
Así se lo ha confesado a Toño, con preocupación evidente: “Estoy intranquilo desde que la sorprendí con los planos. He investigado y no hay rastro de ella. Nadie sabe quién es, nadie ha oído hablar de Enora. Ni siquiera existe el taller del que tanto habla. Es como si fuera un fantasma”.
Toño se ha quedado paralizado al escuchar estas palabras, dividido entre sus sentimientos hacia Enora y la sólida sospecha de Manuel.
Lo que parecía al principio una pasión sincera por la aviación ha terminado convirtiéndose en un enigma cada vez más oscuro e inquietante. Nadie sabe de dónde viene ni qué busca realmente en La Promesa. ¿Quién es realmente Enora? Esa es la gran pregunta para la que, de momento, no hay respuesta.
Manuel tiene claro que no piensa dejar este asunto sin resolver, y las próximas revelaciones podrían ser decisivas para el futuro del hangar… y para la seguridad de quienes confían en ella.
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