
Ángela Molina, Pep Munné, Amaia Salamanca, Aitor Luna, Blanca Romero, Jaime Zatarain, Maru Valdivielso y Pedro Casablanc encabezan el reparto de esta ficción que combina drama, thriller, investigación criminal y romance ambientado en el universo ecuestre.
Telecinco se mueve de registro con "Pura Sangre", un drama ambientado en el mundo ecuestre que combina investigación criminal, tensiones familiares y romance. Punto de partida: el caballo estrella de la yeguada aparece envenenado y esa muerte abre un abanico de conflictos que afecta al marquesado de Monteclaro, a sus trabajadores y al pueblo que vive de él.
No hablamos de un drama de salón ni de un thriller urbano. Aquí hay un ecosistema donde la nobleza rural convive con jornaleros, veteranos de guerra, veterinarias y policías que aún creen en los códigos del campo. Y, en medio, una investigación que señala al envenenamiento de Caporal como la chispa que desata la grieta. No es solo una tragedia ecuestre: es el detonante que hace aflorar todo lo que llevaba años enterrado.
Para orientarse en esta saga aristocrática con la que Telecinco pretende conquistar su prime time, conviene empezar por el árbol genealógico.
“Pura Sangre” se adentra en el universo de La Galana, la finca señorial ligada al Marquesado de Monteclaro desde hace generaciones, dedicada a la agricultura, a la ganadería, a la caza y, especialmente, a la cría de caballos de pura raza.
La mujer que sostiene el marquesado sin aspavientos. Heredera sin vocación social, se quedó en La Galana cuando cualquiera de su entorno se hubiera mudado a Madrid para vivir del apellido. Rosario es de las que toca la tierra y mira a los caballos a los ojos. Arrastra problemas de salud, pero nadie debe confundir eso con debilidad: su obstinación es el muro contra el que chocan el progreso, la modernización y las intrigas familiares.
El marido, el tecnócrata, el gestor. Mientras Rosario piensa en legado, él piensa en patrimonio. Dirige los negocios familiares con visión empresarial, aunque el brillo de los números no siempre encaja con las raíces sentimentales del marquesado. Entre ambos se ha instalado el viejo conflicto del campo: tradición frente a productividad.
Alta ejecutiva, criada lejos del barro y el establo. En Madrid se codea con banqueros, consultores y revistas del corazón. En La Galana, sin embargo, su rol es más difuso: heredera visible pero emocionalmente a la deriva. A su lado:
Exjinete y amigo de la infancia. De puertas afuera es el yerno perfecto; por dentro es un hombre que conoce la finca lo suficiente como para saber dónde están las costuras. Su matrimonio con Miranda es una alianza estratégica para algunos y una zona de tensión para otros.
El hijo mayor. Su padre lo mandó lejos y él convirtió esa distancia en profesión. Reportero de guerra, cuerpo nómada, cabeza resistente. Cada regreso a casa es un choque cultural: del frente a la finca, del riesgo real a la guerra silenciosa de los pasillos familiares. Con Héctor vuelve también el pasado, los amores pendientes y ciertas deudas morales.
El cadáver del caballo Caporal, envenenado junto a varios potros, es el verdadero primer personaje de la serie. Su muerte desencadena la entrada de la fuerza pública y pone a circular rumores, sospechas y venganzas antiguas.
La encargada de ordenar ese caos es:
SEPRONA, carácter directo, alma de madre en proyecto. Pensaba que Camponuevo sería un destino tranquilo para organizar su vida; se encuentra con una aristocracia en guerra y un sabotaje con ramificaciones económicas, emocionales y políticas. Es el punto de vista del espectador: alguien que llega de fuera y descubre que todos saben algo, pero casi nadie habla claro.
Y en este ecosistema cargado de tensiones aparecen otras figuras como:
Guardesa de La Galana. Su familia lleva generaciones en la finca y conoce el terreno, el establo y la cocina con la misma precisión. Consuelo es memoria viva y testigo mudo. Los conflictos de los Monteclaro han pasado por su puerta más de una vez.
Veterinaria de la yeguada. Profesional competente, emocionalmente implicada. Mantiene una relación escondida con Héctor, lo que convierte cada visita del primogénito en un movimiento sísmico en miniatura.
Como en toda familia poderosa que se precie, no faltan los enemigos, y los Acuña del Monte no iban a ser una excepción.
Presidente de la cooperativa local. Rival histórico de los Acuña del Monte. Su padre ya combatió a los Monteclaro y él continúa la saga. Dicen los del pueblo que si alguien podía querer muerto a Caporal, es él. También circula el rumor de que Consuelo y Fernando tuvieron un asunto hace años. Como en cualquier comarca pequeña, el pasado no se tapa: se disimula.
Hija de Fernando. Diseñadora gráfica y programadora, regresó tras la pandemia. Su mirada externa y su conexión inesperada con Héctor van a friccionar aún más el ecosistema local. Las nuevas generaciones siempre son incómodas cuando rompen el relato heredado.
Uno de los aciertos de “Pura Sangre” es entender que el entorno rural no es un decorado, sino un ecosistema completo: economía, orgullo, identidad, política local y viejas rencillas. En ese universo el caballo es moneda, prestigio, historia y afecto. De ahí que la muerte de Caporal no sea solo un ataque contra un animal, sino un golpe económico y simbólico que afecta a toda la cadena: la familia propietaria, la yeguada, las competiciones y el prestigio del marquesado.
Ese territorio no se cuenta desde el cartón piedra, sino desde la infraestructura real. La serie se ha rodado durante 17 semanas en 25 localizaciones naturales repartidas entre Castilla y León y la Comunidad de Madrid, y más del 80% de las escenas se han filmado en exteriores, lo que le da una textura visual ligada al campo, a la arquitectura rural y al mundo ecuestre. Para recrear La Galana y los espacios de Camponuevo se levantaron 1.400 metros cuadrados de decorados, integrando establos, cuadras, oficinas, zonas de trabajo y viviendas en un mismo mapa espacial.
El caballo está tratado como elemento dramático, no como atrezo. En el rodaje han participado 130 caballos, coordinados por Richard Cruz, especialista en provisión de animales para grandes producciones como “Braveheart”, “Gladiator” o “Alejandro Magno”. Eso permite que las escenas ecuestres, las competiciones, las rutinas de la yeguada y el movimiento en finca tengan una escala poco habitual en la ficción española.
La producción, además, ha recurrido a criterios de sostenibilidad durante el rodaje, asesorado por la consultora Mrs. Greenfilm con el objetivo de reducir la huella de carbono. Entre las medidas concretas figuran la sustitución de generadores diésel por eléctricos, el alquiler y reutilización de vestuario y decorados, la optimización del transporte del equipo y la reducción de plásticos de un solo uso, tanto en set como en servicios auxiliares.
Y esta preocupación no se queda en el backstage. Una de las tramas de “Pura Sangre” introduce precisamente el debate sobre cómo determinadas tecnologías sostenibles alteran el equilibrio económico y social del entorno rural, generando resistencias, tensiones e incluso conflictos entre quienes defienden la transición ecológica y quienes dependen de la explotación tradicional del territorio. Aquí el conflicto medioambiental no es una pancarta, sino otra forma de describir el choque entre generaciones, modelos productivos y formas de entender la tierra.
En conjunto, el rodaje, el paisaje, la sostenibilidad y el caballo (como criatura, negocio y símbolo) forman un todo. No se rueda en el campo para que “quede bonito”, sino para que se entienda qué se pierde, qué se hereda y qué se pelea cada vez que entra en juego el dinero, el poder o el linaje.
