
Seyran pide matrimonio a Sinan, Ferit trata de salir a flote con la ayuda de Diyar, Suna se casa con Abidin y Orhan anuncia que espera un hijo de Betül. Resumen del episodio 74 de “Una nueva vida”, la serie turca de Antena 3 para las noches dominicales.
La cadena principal de Atresmedia estrenó este domingo por la noche el primer episodio de la tercera temporada de "Una nueva vida", una de las superproducciones turcas del momento, protagonizada por Mert Ramazan Demir y Afra Saraçoğlu.
En el capítulo 74, dos años después, Seyran, milagrosamente curada, pide matrimonio a Sinan durante su regreso a Estambul. Ferit intenta olvidar a su exesposa junto a Diyar, gracias a la cual ha dejado el alcohol. Y Orhan anuncia su inminente enlace con Betül, su secretaria, que está embarazada. De su lado, Hattuç echa de menos a Halis y Latif, mientras Ifakat lidia con su sobrina Serpil, instalada en la mansión.
Kazim, arruinado por Zerrin, se refugia en el anexo del servicio tras ser rechazado por Esme y sus hijas. Ferit se arma de valor y, después de muchos titubeos, acude al casamiento de Suna y Abidin, pero se marcha en cuanto observa a Seyran con Sinan. Sin embargo, cuando la joven sale a buscar el ramo de novia de su hermana, ambos chocan. Entonces, Ferit y Seyran vuelven a mirarse a los ojos, parando el tiempo...
Transcurridos dos años, Seyran vuelve a Estambul con la vitalidad de quien ha vencido a la enfermedad. Su regreso coincide con la boda de Suna y Abidin. Durante el trayecto, propone matrimonio a Sinan, el carismático muchacho que la rescató del asfixiante Ferit. Suna percibe que la decisión de su hermana, quien ignora el mundo en el que se desenvuelve su nuevo amor, responde a la necesidad de levantar un muro definitivo frente a Ferit.
Mientras, Esme afronta una etapa en solitario, aunque no acaba de deshacerse de Kazim, en la miseria después de que Zerrin lo arruinara y que subsiste implorando ayuda a su exmujer. Apenas se cruzan sus miradas, Sinan hace la cruz al padre de Seyran, cuyo apresurado compromiso suscita dudas en Esme. La inquietud crece cuando el joven confiesa que todavía no ha informado a su madre sobre la intención de casarse.
Hattuç trata de cargar con el peso de la mansión pese al vacío dejado por Halis y Latif. Ifakat, por su parte, controla a Ferit, cuyo talento creativo ha elevado considerablemente el prestigio de las joyas del clan. El heredero se refugia en Diyar, por quien abandonó una vida de excesos. Sin embargo, ella rehúye a los Korhan.
Y Serpil, que ha logrado abrirse paso gracias a la intervención de su tía, lanza insinuaciones constantes hacia Ferit y siembra discordia entre sus parientes.
Orhan -quien, contra toda lógica, aún no ha explicado cómo retornó de entre los muertos- sacude la mansión al presentarse junto a Betül, la enigmática asistente con la que piensa casarse y que además lleva a su tercer hijo en el vientre. La noticia cae como un jarro de agua fría sobre Ferit y descoloca a Ifakat, que ya planea cómo eliminar a la amante de su cuñado.
No obstante, Orhan desconoce el verdadero objetivo de Betül, movida únicamente por la ambición. Así, con apoyo de su madre, la secretaria teje una farsa para hacer creer al exmarido de Gülgün que su familia también nada en la opulencia.
La madre de Ferit, que cambió la vieja residencia Korhan por un hogar luminoso rodeado de verde, gasta sin medida los recursos que aún recibe, y aparenta una indiferencia absoluta ante los giros del destino. En el fondo, solo desea una cosa: el bienestar del único hijo que le queda.
Tras dar carpetazo a su historia con Kaya, Suna ha conseguido renacer al lado de Abidin, quien rompió con los Korhan y ahora es empleado de Sinan. Es él quien toma la iniciativa de invitar a su enlace a Ferit. A pesar del débil vínculo entre ambos, el antiguo chófer desvela a su amigo que Sinan ha aceptado desposarse con Seyran. Y Aysen, la hija de Sefika, continúa atrapada en el instante en que Abidin desapareció.
La posibilidad de toparse con Seyran hace que Ferit enfrente la idea de asistir a la boda con una mezcla de temor y ansiedad. Ella tampoco se siente a salvo, segura de que, si vuelve a ver a quien fue su marido, resucitará emociones que creía extintas. Al comprobar el desasosiego de Ferit, Diyar, consciente del peligro que supondría su recaída en el alcohol, lo anima a afrontar el reto y corroborar que Seyran pertenece al pasado.
En esas, los medios captan imágenes de las dos parejas en un mismo centro comercial y todos concluyen que Seyran y Ferit aprovecharon para encontrarse, un hecho que no ocurrió. Al día siguiente, las palabras de la mayor de las Sanli resultan insuficientes para disipar las dudas de Sinan. Y Diyar, que mantiene en secreto su relación con Ferit, estalla al confirmar que su intimidad ha sido expuesta.
Al visitar a Esme, Seyran expulsa a Kazim del apartamento, donde ella se instala provisionalmente. La dura reacción de la joven obliga a Hattuç a alojar a su sobrino en el anexo del servicio. Allí, Aysen chiva al padre de Suna que su hija menor está a punto de casarse con Abidin. Entonces, Kazim irrumpe sin previo aviso en la celebración, amagando con desatar el caos, pero Sinan logra contener la tormenta.
Ferit, impulsado por el coraje del que presumía antaño, acude finalmente a la boda. Sin embargo, al vislumbrar a Seyran junto a Sinan, se retira, sabedor de que cualquier acercamiento terminaría en desastre. De hecho, Sinan, preso de la desconfianza, no para de presionar a Seyran con la posible aparición de su viejo amor.
Entonces, sucede lo inesperado: cuando Seyran deja un instante la ceremonia nupcial para hacer un favor a Suna, tropieza con Ferit. Y dos años de distancia se disuelven en un segundo, justo el tiempo que los ojos de la expareja tardan en reencontrarse...

