
La serie de RTVE y Netflix se centrará, entre otros temas, en el robo del bebé de la difunta duquesa. El objetivo es evitar que la audiencia se desenganche de la telenovela después de la desaparición de su protagonista femenina.
La trágica muerte de Adriana ha dejado tanto la Casa Grande como la Casa Pequeña sumidas en la tristeza. Pero, una vez celebrado el funeral y con la malograda duquesa de Valle Salvaje descansando ya en la capilla familiar de palacio, los responsables de la ficción de época producida por Bambú y StudioCanal concederán al resto de personajes el tiempo justo para llorar.
Como en el acuciante mundo que nos ha tocado vivir, en una serie diaria no hay lugar para el respiro y el sosiego. Por lo que, terminada una etapa, la siguiente debe comenzar inmediatamente. Ahora, la misión de los guionistas es llenar la telenovela creada por Josep Cister Rubio ("La Promesa") de nuevas tramas y giros que eviten que la audiencia caiga en la tentación de cambiar de canal.
La cosa es que a muchos de los seguidores de "Valle Salvaje" les ha sentado como un tiro que Cister Rubio haya vuelto a matar a la protagonista de una de las historias salidas de su mente. De este modo, TVE ha lanzado su estrategia para intentar contener una fuga masiva de espectadores o lograr que aquellos que no lo seguían se acerquen al serial que La 1 emite de lunes a viernes a las 17:45 horas.
Así, la cadena pública asegura que es el momento idóneo para engancharse a la ficción vespertina, que también está disponible en las plataformas RTVE Play y Netflix.
Su argumento es que la despedida de Adriana funciona como una especie de punto y aparte: con Rafael como nuevo duque y con nuevas tensiones y secretos que pronto saldrán a la luz. Es decir, el escenario perfecto para incorporarse a "Valle Salvaje" sin la sensación de que se llega tarde. ¿Casualidad? No lo parece.
Lo cierto es que desde que José Luis, obligado por Dámaso, renunció al ducado en favor de su hijo mayor, el equilibrio de poder volvió a tambalearse. Entonces, los guionistas, previendo que la muerte de Adriana podría espantar a los fans, comenzaron a reconfigurar alianzas y conflictos que se intensifican justo ahora, cuando los productores necesitan más que nunca que el público se quede a ver qué pasa.
La cuestión es que "Valle Salvaje", sin la presencia de la que ha sido su protagonista desde que la serie se estrenara en septiembre de 2024, entra indiscutiblemente en una etapa inédita ("una nueva era", según RTVE).
En esta recta final de la tercera temporada, Luisa no consigue superar la muerte de su mejor amiga, pero hay algo que la mantiene en pie. Está convencida de que la noche en que Adriana dio a luz ocurrió algo muy grave: nació un varón que fue cambiado por una niña, María.
Y lo peor es que no está equivocada. De hecho, en otro lugar de la comarca, la partera, Pura, y su ayudante, Petra, comentan lo sucedido al enterarse del fallecimiento de Adriana: ellas robaron a la duquesa su verdadero hijo por orden de alguien, a cambio de una buena recompensa. ¿Quién podría tener tanto interés en privar a José Luis de un nieto varón?
Por su parte, a Rafael le costará Dios y ayuda afrontar el duelo por Adriana mientras asume sus nuevas responsabilidades como duque. Y esa fragilidad lo convertirá en un blanco fácil. De su lado, Dámaso, que reapareció para vengarse de José Luis, no piensa detenerse. El problema vendrá cuando tanto Mercedes como Victoria amaguen con darle de lado.
Braulio y Enriqueta seguirán incomodando a los Gálvez de Aguirre con su investigación sobre el asesinato de Domingo. Harto de su presencia, el exduque amenazará a madre e hijo con sacar a la luz verdades que podrían cambiarlo todo. Y Luisa y Alejo volverán a acercarse.
A todo esto se sumarán la eterna indecisión de Pepa entre Martín y Francisco, el enfrentamiento entre Victoria y Matilde a cuenta de la auténtica identidad de "don Eduardo" y de la traición de Martín, y el inmenso dolor de Bárbara y Pedrito por la pérdida de su hermana mayor.
En definitiva, un reinicio estratégico de "Valle Salvaje" para que el respetable no se enfríe y esa parte del público que baraja descolgarse no cumpla su amenaza. Quizás no sea el mejor momento para dejar la serie... Pero, ¿es el más oportuno para empezar a seguirla después de 365 episodios?

