
Una camarera que esconde una habilidad poco común y un inspector marcado por su vida personal se cruzan en un caso que cambiará el rumbo de sus vidas.
RTVE ha iniciado en Madrid el rodaje de “Rojo sobre blanco”, una nueva ficción policíaca que sitúa en el centro de su historia a dos personajes atravesados por sus propias crisis personales mientras investigan casos que pondrán a prueba algo más que su instinto.
Con Hugo Silva y María Hervás como protagonistas, la serie se presenta como un procedimental con un punto de partida poco habitual: el lenguaje como herramienta clave para resolver crímenes.
La producción, a cargo de Good Mood (Mediawan), acaba de ponerse en marcha y se prolongará hasta el próximo mes de junio. El equipo se moverá entre distintas localizaciones de Madrid y Tenerife, además de trabajar en plató para dar forma a una historia que combina intriga, vida cotidiana y relaciones personales dentro de una comisaría.
Junto a Hugo Silva y María Hervás, el reparto reúne a intérpretes habituales de la ficción española como Irene Arcos, Pablo Derqui, Manu Baqueiro, Francis Lorenzo, Juanlu González, Belén Écija, Miryam Gallego y Ana Gracia, entre otros.
Detrás de las cámaras, el proyecto cuenta con nombres ligados a la televisión en abierto en los últimos años. Daniel Écija, responsable de títulos como “Águila roja”, “Estoy vivo” o “4 estrellas”, ejerce como productor ejecutivo y también forma parte del equipo de guion.
La dirección corre a cargo de Jesús Rodrigo, María Pulido y David Molina Encinas, mientras que el desarrollo de los guiones está coordinado por Guillermo Cisneros junto a un equipo en el que participan Tirso Conde, Andrés Martín Soto, Javier Galán, Víctor Pedreira, Paco de Campos Mendizábal y Ana Sierra.
La historia gira en torno a Daniela, interpretada por María Hervás, una mujer que vive con su madre y su hijo en un pequeño piso del centro de Madrid. Trabaja por las noches de camarera en el bar de una estación de servicio hasta que el destino la obliga a enfrentarse a su pasado y, a partir de ahí, su capacidad para analizar el lenguaje empieza a adquirir un papel inesperado.
En paralelo aparece Mario, el personaje de Hugo Silva, un inspector de policía que regresa desde Italia en un momento complicado de su vida personal. Su matrimonio atraviesa una crisis marcada por una infidelidad, y su vuelta a la comisaría no hará más que intensificar las tensiones.
El punto de conexión entre ambos llega a raíz de un caso de secuestro que atrae la atención mediática. Es entonces cuando Mario descubre que Daniela posee una habilidad fuera de lo común para detectar pistas donde otros no ven nada. A partir de ese momento, ella comenzará a colaborar con la policía, aplicando su talento lingüístico a las investigaciones.
“Rojo sobre blanco” se construye como un procedimental, pero no se limita a la resolución de casos. La serie combina las investigaciones con las relaciones personales de los protagonistas y el resto de agentes, abordando cómo conviven el trabajo policial, la vida familiar y los vínculos sentimentales dentro de un mismo entorno.
La relación entre Daniela y Mario, marcada por la atracción y las circunstancias personales de ambos, lo pondrá todo patas arriba. La serie plantea un thriller con un tono que se aleja de lo puramente oscuro. La combinación de intriga y momentos de comedia, junto al uso del lenguaje como herramienta central en las investigaciones, marca la diferencia dentro del género policíaco habitual.
Con ocho episodios de 70 minutos, “Rojo sobre blanco” apuesta por una estructura que permite desarrollar tanto los casos semanales como las tramas personales de largo recorrido. En ese equilibrio entre lo cotidiano y lo extraordinario se sitúa una propuesta que busca abrir una vía distinta dentro de las producciones de RTVE capaz de captar el interés de la audiencia.



