
Olvidan los delantales y los linajes. Tras su paso por “La Promesa” y “Valle Salvaje”, Ana Garcés y Rocío Suárez de Puga han seguido caminos muy distintos: Garcés ha protagonizado un thriller para Netflix y ya prepara un nuevo proyecto cinematográfico, mientras Suárez de Puga ha puesto en marcha su propia productora.
Chus del Pino
Los seguidores de las series diarias emitidas por las tardes en La 1 se han llevado más de un disgusto que aún tratan de digerir. La dramática pérdida de Jana Expósito en "La Promesa" o la trágica despedida de Adriana Salcedo de la Cruz en "Valle Salvaje" cayeron como un jarro de agua fría entre los espectadores. Pero, ¿qué ha sido de ellas una vez se quitaron los corsés y dejaron atrás las intrigas de la época?
Alejadas de los focos de los palacios en los que transcurrían ambas ficciones, Ana Garcés (Jana) y Rocío Suárez de Puga (Adriana) siguen con sus vidas y zambullidas en otros proyectos. Vinculadas al mundo audiovisual, cada una ha tomado un rumbo diferente. Por eso, si te pica la curiosidad por saber qué hacen ahora, en qué andan metidas y cuáles son sus nuevos retos, prepárate.
Ninguna de ellas ha estirado más allá el duelo por el fin de sus papeles en estas series, sino que se han puesto manos a la obra y siguen adelante.
La muerte de Jana en "La Promesa" pilló a la audiencia completamente fuera de juego. De hecho, fue un bombazo que sorprendió, y no precisamente para bien, a su fiel legión de seguidores. Ana Garcés interpretaba a la gran protagonista de la historia, una cara imprescindible desde el arranque de la ficción en La 1 que se había adueñado por completo de las tardes de la televisión pública.
Pero su final, como la propia Ana nos contó en su día en una entrevista exclusiva para vemosTV, su salida del guion no fue una decisión que surgiera de la noche a la mañana. Era algo que estaba más que hablado con Josep Cister, el creador de la serie, meses antes de rodar. Aunque la actriz reconocía que en el set era feliz y que se habría quedado todo el tiempo del mundo, el cuerpo le pedía un respiro y, de paso, un tiempo para reencontrarse consigo misma, con su vida en Madrid, y para reconducir su carrera. Pero, ¿a qué se dedica después de haber abandonado el palacio de los Luján?
Tras cerrar su etapa como Jana en TVE, la actriz Ana Garcés dio el salto a los escenarios. Bajo la dirección de Javier Molina, la inolvidable protagonista de "La Promesa" pasó a formar parte del reparto de la obra de teatro Panorama desde el puente, estrenada en el Teatro Calderón de Valladolid. En este montaje producido por Secuencia 3, la intérprete comparte cartel con figuras de la talla de María Adánez y José Luis García Pérez en una gira nacional que se extenderá hasta 2027.
Pero no sólo está inmersa en este mundo teatral, sino que se ha vuelto a colar en la pequeña pantalla con "Oasis", un potente thriller de suspense juvenil de Netflix donde coincide con algunos antiguos compañeros de "La Promesa": Tomy Aguilera y Laura Simón. En esta ocasión, Garcés da vida a Helena, un personaje principal alrededor del cual se desencadena el conflicto en un resort de lujo tras una misteriosa desaparición.
Y la cosa no queda ahí. Ana Garcés ya prepara su siguiente trabajo. La actriz se ha sometido recientemente a un nuevo cambio de imagen "de cara a su próximo proyecto cinematográfico", según la información difundida por el Salón Alberto Cerdán.
Después de los cambios de color realizados para distintos trabajos, Garcés ha apostado ahora por dejar crecer su melena y recuperar un aspecto más natural. Por el momento no han trascendido el título ni otros detalles de ese nuevo proyecto audiovisual.
No será, en cualquier caso, su debut en el cine. Antes de convertirse en Jana en “La Promesa”, Ana Garcés ya había participado en varios cortometrajes y formó parte del largometraje “Gallo rojo”, dirigido por Enrique García-Vázquez.
Pese a sus nuevos proyectos y a tener un prometedor futuro tras los objetivos de las cámaras, la joven que interpretaba a Jana reconocía durante una charla en el pódcast Teleplanistas de RTVE Play, entre risas y momentos de nostalgia, que no le importaría nada volver a "La Promesa", aunque fuese en forma de flashback o recuerdo.
Por cierto, el rodaje diario de la serie de Bambú Producciones no solo le dio popularidad, sino que fue el escenario donde encontró el amor. Garcés mantiene una relación sentimental con Enrique Fortún, (el inolvidable Lope Ruiz) demostrando que lo que unió el plató, no lo separa el guion.
Lo de Adriana en "Valle Salvaje" tampoco fue un trago fácil de digerir por los seguidores. Si se planteaba ya un momento complejo durante un parto complicado, su muerte poco después de dar a luz dejó noqueada a la audiencia. Sin embargo, para Rocío Suárez de Puga este cierre fue una despedida reconfortante porque no implicaba venganzas ni asesinatos de por medio.
Tras un año y medio de rodaje (el personaje de Adriana arrancaba en el primer capítulo), el ritmo de un serial diario le pasó factura a la actriz. De hecho, ella misma explicaba su salida declarando que "estaba muy cansada. Quería dejarlo en un punto en que me fuera contenta, con ganas de volver, y que no me agotara más".
Pero lejos de alargar sus vacaciones, la actriz ha optado por arriesgar y tomar el control de su propia carrera. Emprender, dicen, es de valientes, y Rocío se ha tirado a la piscina para crear su propia empresa audiovisual y teatral con la firme intención de dar voz a proyectos más personales e independientes. Subirse a las tablas o coordinar todo para que haya un proyecto de calidad sobre ellas no es tarea fácil. De hecho, tal y como ha explicado, hacerse un hueco en este sector es "darse contra una pared", pero la ilusión por contar historias alternativas pesa mucho más.
Más allá de su faceta como productora, esta vallisoletana continúa su carrera como actriz sobre los escenarios. Tras su sonada salida de "Valle Salvaje", la intérprete ha protagonizado la obra de teatro Tormenta, de August Strindberg, dirigida por Iván López-Ortega en el Teatro Español. Un proyecto clásico con el que la actriz reafirma su pasión por la interpretación en directo.
Y esta misma pasión es la que le ha llevado, de la mano de la compañía creativa La Voladora, a meterse de lleno en talleres de investigación escénica en el Teatro Español. El objetivo está claro: mostrar al público el proceso vivo de creación.
Y es que, para Rocío Suárez de Puga, la televisión ha sido un escaparate fantástico y una etapa en la que, sin duda, habrá experimentado y aprendido muchas cosas. Sin embargo, su verdadero motor parece estar sobre las tablas y ver cómo sube y baja el telón.
Esta es la historia de dos actrices que revolucionaron las tardes de La 1 durante años, que enamoraron a millones de espectadores cada tarde y decidieron volar en el momento justo. Habrá que seguirles la pista muy de cerca. ¿Cuáles serán sus próximos pasos?
