
El duque de Carril chantajea a Manuel, Pía confiesa a Santos la verdad sobre la muerte de Ana y Curro se juega la baronía. En los capítulos 822 al 825 de “La Promesa”.
“La Promesa” afronta una nueva semana con varios frentes abiertos en el palacio tras unos capítulos marcados por secretos, reencuentros incómodos y relaciones cada vez más tensas. La serie emitirá en esta ocasión solo cuatro capítulos, del lunes 27 al jueves 30 de abril, ya que el viernes 1 de mayo, festivo nacional, la programación de La 1 cambiará como viene siendo habitual.
En los últimos episodios, Curro ha quedado muy tocado después de descubrir por boca de Pía la verdad sobre la muerte del barón de Linaja. Incapaz de encajar lo sucedido, el joven ha estallado contra ella, ha compartido el secreto con Ángela y ha llegado incluso a plantearse marcharse de La Promesa. Por si fuera poco, Lorenzo no ha dejado de empujarlo al límite.
Tampoco Pía atraviesa días tranquilos. Tras decidir no denunciar a Ricardo por la muerte de Ana, ha tenido que convivir con su propia culpa y con una situación cada vez más difícil junto al ahora ayuda de cámara de Manuel. A todo eso se suma el hallazgo que lo puede cambiar todo en el servicio: ha sorprendido a Leocadia y Cristóbal besándose a escondidas.
En paralelo, Manuel y Julieta han seguido estrechando su relación. Después de varias conversaciones cada vez más íntimas y de quedarse al borde del beso, ambos continúan buscando momentos a solas, mientras Ciro observa con malestar una cercanía que no deja de crecer.
Además, Vera ha vivido uno de los momentos más delicados de las últimas semanas con su reencuentro cara a cara con el duque de Carril, su padre, justo cuando seguía ocultándose para no ser descubierta. Y en otra de las tramas abiertas, Martina sigue volcada en sacar adelante el refugio, ahora con Adriano resentido de salud y con una cita decisiva con doña Pilarcita a la vuelta de la esquina.
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La semana arranca con Curro cada vez más alterado. Su comportamiento empieza a preocupar de verdad a Manuel y a Alonso, ya que el joven salta con brusquedad ante casi cualquier comentario y vuelve a caer en las provocaciones de Lorenzo. La tensión entre ambos sube tanto que están a punto de llegar a las manos justo cuando aparece el emisario del rey y presencia la escena.
En paralelo, Vera logra salir del paso cuando Cristóbal le pide explicaciones por su reunión con el duque de Carril. La doncella inventa una excusa para evitar que el mayordomo descubra quién es en realidad ese hombre y por qué ha vuelto a aparecer en su vida.
En el servicio, Estefanía sigue dando que hablar. La joven vuelve a insinuarse a Carlo, aunque él la rechaza con firmeza. Teresa observa la escena con recelo y empieza a sospechar que entre ambos hay algo que no se ha contado.
Pía, por su parte, opta por callar. Aunque le cuesta disimular tras haber visto a Cristóbal besándose con Leocadia, no le cuenta a Teresa lo que sabe. Ricardo también mueve ficha y le asegura a la señora Adarre que no piensa ir a la Guardia Civil para no ponerla en peligro, ya que todos conocían la relación que existía entre ellos.
Además, Martina descubre a Adriano enfermo en la cama y le prohíbe volver al refugio hasta que se reponga. Poco después, también vive un momento tenso con Pilarcita, a la que llega a sujetar del brazo al ver que vuelve a negarse a visitar el proyecto.
El duque de Salvatierra pone en marcha las entrevistas sobre Curro. Alonso y Manuel son los primeros en responder y ambos hablan muy bien del muchacho, aunque el hijo del marqués sigue reaccionando mal ante cualquier comentario y no logra rebajar su tensión.
Martina, mientras tanto, insiste hasta conseguir que Pilarcita acepte visitar el refugio. La duda está en saber si la mujer lo hace solo por quitársela de encima o si realmente está dispuesta a escuchar lo que tiene que proponerle.
En la planta noble, Ciro le reprocha a Julieta que faltara a su cita. Ella, lejos de preocuparse por su enfado, resta importancia a la situación pese a que estuvo con Manuel. La distancia entre los dos sigue creciendo a ojos de todos.
Pía observa también con otros ojos a Leocadia y Cristóbal después de descubrir su beso, al tiempo que sigue marcando distancias con Ricardo. Además, Petra le pide que intente convencer al mayordomo de contarle por fin la verdad a Santos.
Vera da un paso más y explica a las cocineras que su padre ya la ha encontrado. Eso supone aceptar que su salida del palacio puede estar cerca. Y, por si fuera poco, Estefanía aprieta aún más a Carlo: le exige dinero y lo amenaza con contarle a María toda la verdad sobre la relación que tuvieron en el pasado.
Carlo rechaza el chantaje de Estefanía, aunque la nueva doncella no da su brazo a torcer y vuelve a amenazar con destapar ante María lo que pasó entre ambos. El asunto sigue creciendo en el servicio justo cuando Teresa y María ya arrastran sospechas.
Por otro lado, Manuel empieza a desconfiar de verdad de las intenciones del duque de Carril e intenta ponerse en contacto con el dueño de la empresa en la que invirtieron. Julieta también mueve ficha y advierte a Ciro sobre el noble, pero él reacciona con hostilidad y vuelve a tensar aún más la situación.
Las entrevistas sobre Curro continúan y, aunque la mayor parte del servicio lo defiende, Santos deja entrever sus dudas sobre el carácter del joven. Cuando le toca a Ángela, ella habla muy bien de él, decidida a respaldarlo pese a todo lo que ha ocurrido entre ambos.
En paralelo, Martina y los suyos trabajan a destajo para dejar listo el refugio. Cuando Pilarcita llega por fin a La Promesa, se produce un fuerte choque con Martina, que la acusa de rechazar el proyecto porque no soporta no ser ella quien lleve la voz cantante.
Además, Ricardo vuelve a cerrar la puerta a contarle a Santos la verdad sobre la muerte de Ana, por miedo a perder el cariño de su hijo. Y el duque de Carril va todavía más lejos al advertir a Manuel de que, si no acepta sus exigencias económicas, hará público que los Luján retuvieron a Vera en el palacio, hundiendo su reputación.
La semana cierra con el duque de Carril dispuesto a asfixiar a Manuel. El noble lo chantajea y le exige aumentar su inversión a cambio de guardar silencio sobre Vera. De no hacerlo, amenaza con contar al emisario real que la joven es su hija y que los Luján la han tenido “secuestrada”, algo que podría echar por tierra la restitución del título de Curro.
Ese movimiento lleva a Manuel a hablar con Vera, que acaba confesándole que huyó de su padre porque es un criminal. La revelación cambia la mirada del heredero sobre todo lo ocurrido y lo pone todavía más en alerta.
En el servicio, María pregunta directamente a Estefanía y Carlo si se conocían de antes. La doncella miente para protegerse y Carlo respira por el momento, aunque el asunto sigue muy vivo.
Más amable es el desenlace de Martina y Pilarcita, que tienen una conversación sincera en la que la noble admite que su rechazo nacía de la envidia. Después de eso, queda encantada con el refugio.
La mayor sacudida llega cuando Pía, al ver a Santos tan mal, decide contarle toda la verdad: Ricardo fue quien mató accidentalmente a Ana. Queda por ver cómo encaja el lacayo una noticia así y qué consecuencias trae para la relación entre padre e hijo.
También Curro vive una jornada decisiva. Después de que Lorenzo lo critique durante su entrevista con Salvatierra y llegue incluso a decir que Ángela padece un trastorno mental y debería ser internada en un sanatorio, el muchacho tiene que enfrentarse a un careo con él. Todo apunta a que vuelve a estar al borde de perder el control. ¿Podrá Curro contenerse ante las provocaciones del capitán?

