
Halis entrega el mando a Ferit, Suna oculta la infertilidad de Seyran, Çiçek desvela la verdad a Abidin y Orhan tapa el engaño de Betül. Resumen del episodio 87 de “Una nueva vida”, la serie turca de Antena 3 para las noches dominicales.
La cadena principal de Atresmedia estrenó este domingo por la noche el decimocuarto episodio de la tercera temporada de "Una nueva vida", una de las superproducciones turcas del momento, protagonizada por Mert Ramazan Demir y Afra Saraçoğlu.
En el capítulo 87, Ferit se recupera demasiado rápido y Seyran lo acusa de fingir el desmayo para evitar que Halis sepa que ha empeñado la mansión. Seyran revela a Abidin y Suna que su propiedad corre peligro y comienza a vigilar a Ferit, que intenta convencer a su cuñada para que acepte las condiciones del préstamo firmado con Sadik. Al final, Suna cede, mientras oculta que Seyran es estéril. Y Tayfun confiesa a Ferit que el bebé de Betül es suyo.
Por su parte, Çiçek engatusa a Esme y luego se presenta a Abidin como su madre. Halis recompensa el esfuerzo de Ferit cediéndole el poder, y el nuevo test de ADN arroja que Betül no está embarazada de Orhan. No obstante, él le ordena guardar silencio: "Todos creerán que es hijo mío". Finalmente, un guiño de Ferit a Suna confirma a Seyran que su amado la ha engañado con la hipoteca...
La inmediata recuperación de Ferit escama a Seyran, segura de que su desmayo ha sido una maniobra para impedir que Halis descubra que ha empeñado la mansión. Entonces, él la acusa de traición y ella le echa en cara su ambición desmedida por ocupar el lugar de su abuelo.
Luego, delante de Ferit, Seyran desvela a Abidin y Suna -dueños de la propiedad- que su amado ha puesto la vivienda como garantía para saldar su deuda con Sadik. Así, el exchófer amenaza directamente a su sobrino: "Ni se te ocurra manipular a mi esposa".
Lejos de rectificar, tal y como ha prometido a Seyran, Ferit presiona sin descanso a Suna con el objetivo de que acepte el acuerdo que permitirá inyectar liquidez a la empresa a cambio de hipotecar la residencia de los Korhan. Su obsesión lo lleva a acompañar a su cuñada al hospital, sin percatarse de que Seyran le pisa los talones.
De este modo, Seyran sorprende a Ferit justo cuando Suna, paralizada tras escuchar el diagnóstico devastador de la doctora, sale de la consulta ginecológica: las posibilidades de que Seyran pueda tener hijos son mínimas.
Al notar la angustia en su rostro, su hermana la asedia a preguntas. Sin embargo, Suna, incapaz de confesar la verdad, afirma que es ella quien sufre problemas para quedarse embarazada.
Ese engaño provoca que Ferit, ignorando que el tiempo juega en su contra, pero temiendo que la supuesta desdicha que se cierne sobre Suna y Abidin alcance también a su relación, empiece a apremiar a Seyran para formar una familia cuanto antes.
La fría actitud de Orhan frente a un brutal enfrentamiento entre Betül y Tayfun siembra dudas en Ferit. Por su parte, la secretaria se justifica ante su futuro esposo, asegurando que el conductor la acosa.
Más tarde, Ferit y Abidin obligan a Tayfun a reconocer que es el progenitor de la criatura que espera Betül. Desbordado, Ferit corre dispuesto a desenmascarar a la prometida de su padre, pero Gülgün consigue frenar a su hijo.
Al día siguiente, Orhan muestra a Betül el análisis que repitió a hurtadillas, cuyo resultado deja su mentira al descubierto. Aun así, exige mantener la farsa: "Nadie sabrá que ese bebé no lleva mi sangre". Esa misma noche, anuncia a los Korhan que el niño de Betül es suyo, mientras Gülgün contiene la rabia.
Mientras Kazim se inmiscuye en el negocio de Esme y Gülgün, Çiçek aparece en el restaurante haciéndose pasar por Nahide, presunta distribuidora de carne. De esa manera, logra ganarse rápidamente la confianza de la suegra de Abidin, quien la da por muerta y enterrada.
Posteriormente, la "Gran Señora" desvela a Sadik sus verdaderas intenciones: destruir también a Esme y Gülgün, "víctimas colaterales" de su venganza contra los Korhan. A todo esto, Kazim descuadra deliberadamente las cuentas del local para ridiculizar a Esme, que cancela definitivamente su segunda boda con él, pese a que ambos aguardan su tercer hijo en común.
Por la noche, en plena calle, Çiçek aborda a Abidin: "Soy tu madre", le suelta sin anestesia. Completamente descolocado, el marido de Suna deja que la desconocida mujer le abrace, sin saber realmente qué hay detrás de esa repentina confesión.
Al final, Suna se alía con Ferit, que se compromete a neutralizar "la bomba" de la hipoteca antes de que explote, y Halis considera que su nieto merece una recompensa por aliviar las dificultades económicas de la familia. Durante la cena, lo proclama su legítimo heredero con un antiguo anillo, símbolo de autoridad del clan Korhan.
Orhan, relegado, apenas puede ocultar su amargura, y Seyran, que no se fía, interroga a Ferit respecto a esa súbita entrada de dinero. Él la atribuye a la suerte de haberse topado con un generoso intermediario. Ella, incrédula, le advierte de que observa todos sus movimientos.
No obstante, la auténtica inquietud de Ferit es que Suna rompa el pacto. Por ello, la lleva hasta la mansión de Çiçek, donde la muchacha firma los últimos documentos que permiten a Sadik liberar capital hacia el imperio joyero. La "Gran Señora", al comprobar que Abidin ha sido excluido, revisa su estrategia: no consentirá que humillen a su hijo.
Finalmente, los Korhan celebran el aparente triunfo de su nuevo jefe. En esas, un guiño de Ferit a Suna basta para que Seyran comprenda que su amado ha conspirado a sus espaldas, siendo el ascenso promovido por Halis producto de un fraude...
