
La desaparición de unas joyas acaba con Ferit tiroteado, Seyran pone en peligro su vida y Abidin se alía con Çiçek. En el nuevo episodio de “Una nueva vida” que Antena 3 emite el domingo 31 de mayo a las 22:00 horas.
Este domingo 31 de mayo Antena 3 estrena en prime time, a partir de las 22:00 horas, el decimoquinto capítulo de la última temporada de "Una nueva vida", superproducción turca protagonizada por Mert Ramazan Demir y Afra Saraçoğlu. Como viene siendo habitual, el episodio no se ofrecerá completo, ya que antes se emitirá lo que resta del 87.
En el capítulo 87, Ferit se recuperó demasiado rápido y Seyran lo acusó de fingir el desmayo para evitar que Halis supiera que había empeñado la mansión. Seyran reveló a Suna y Abidin que su propiedad corría peligro y comenzó a vigilar a Ferit, que intentó convencer a su cuñada para que aceptara las condiciones del préstamo firmado con Sadik. Al final, Suna cedió, mientras ocultó que Seyran es estéril. Y Tayfun confesó a Ferit que el bebé de Betül es suyo.
Sin embargo, el joven hizo caso a Gülgün y calló ante su padre. Por su parte, Çiçek engatusó a Esme y luego se presentó a Abidin como su madre. Halis recompensó el esfuerzo de Ferit cediéndole el poder, y el nuevo test de ADN arrojó que Betül no está embarazada de Orhan. No obstante, él le ordenó guardar silencio: "Todos creerán que es hijo mío". Finalmente, un guiño de Ferit a Suna confirmó a Seyran que su amado la había engañado con la hipoteca...
Mientras los Korhan -ignorantes de que el hogar que los cobija está en riesgo- felicitan a Ferit por rescatar su economía y ocupar el lugar de Halis, Seyran presiona a Suna con el objetivo de que confiese que ha aceptado hipotecar la mansión.
Sin embargo, su hermana opta por revelarle el fatídico diagnóstico de sus pruebas ginecológicas: es casi imposible que pueda ser madre con Ferit. Además, Suna informa a Seyran, destrozada, que el único tratamiento que existe podría hacerle recaer en su antigua enfermedad.
Entretanto, Halis, hecho un furia, confirma que las piedras preciosas que Ferit ha adquirido con el préstamo de Sadik son falsas. "¡Nos has arruinado, estúpido!", grita el patriarca a su nieto, que promete arreglar el desaguisado. Al enterarse, Seyran lo acusa de inútil y él la avisa a voces: "¡Si sigues así voy a explotar!".
En la residencia de Çiçek, Sadik y el distribuidor de gemas, Isak, se felicitan por haber burlado a Ferit. En esas, aparece Abidin, expectante por conocer la verdad sobre su madre, que le cuenta la parte de la historia que Halis y Hattuç omitieron.
Su difunto padre disparó al patriarca, pero fue éste y no Latif quien pergeñó el accidente que le causó la muerte. Ella, que dio a su hijo por fallecido tras salvar la vida de milagro, se escondió de los Korhan. Además, Çicek revela a Abidin que Suna se alió con Ferit, empeñando la mansión. Fuera de sí, su hijo le advierte: "¡No seré un peón en tu venganza!"
Por su parte, Orhan e Ifakat, desesperados, intentan deshacer el lío de las joyas, desconociendo que se trata de otra jugarreta de la "Gran Señora", que convenció a Isak para que reemplazara el pedido de Ferit por piedras de imitación.
De su lado, Suna consuela a Seyran, desbordada por su esterilidad, la quiebra de los Korhan y su maltrecha relación con Ferit. Cuando Esme se une a la conversación, su hija menor se sincera con ella: "Nunca podré tener hijos".
En paralelo, Ferit exige explicaciones a Isak, que se desentiende de las gemas falsificadas. Entonces, el joven investiga entre los trabajadores del taller y culpa a Naci, el responsable de seguridad, que ha huido. A su vez, Ifakat, empujada por Halis, implica a la mafia en el asunto en lugar de recurrir a la policía.
A todo esto, Abidin, enterado de que Suna y Ferit hipotecaron la mansión a sus espaldas y preso de un ataque de ansiedad, confronta a cara de perro a ambos, y su fe en las dos personas en las que más confiaba salta por los aires. Por otro lado, está seguro de que su madre se halla detrás de la desaparición de las auténticas joyas.
Con tal de darle un hijo a Ferit, Seyran, desoyendo las súplicas de Suna y Esme -quien, aterrada, amaga con incapacitar a su hija-, resuelve someterse al tratamiento de fertilidad que podría poner nuevamente su salud en jaque.
En su restaurante, Esme se desahoga con Nahide, la supuesta proveedora por la que se hace pasar Çiçek, a quien desvela el drama de Seyran, despotricando asimismo contra Kazim. En ese momento, la "Gran Señora" determina compartir su secreto con el padre de las Sanli, convirtiéndolo en su topo dentro de la familia Korhan.
Para colmo, Betül amenaza a Orhan: si no prohíbe a Gülgün entrar en la mansión, revelará a Halis que el bebé que espera es de Tayfun. Él obedece y echa a su exmujer, para asombro de Ifakat y Hattuç. Posteriormente, Orhan, llorando, admite ante Gülgün que Betül no está embarazada de él.
En sus aposentos, el patriarca abronca a Ferit por dinamitar su imperio recién proclamado sucesor. Y Kazim lima asperezas con Esme al rechazar que Seyran se arriesgue a morir por hacer bisabuelo a Halis.
Por la noche, Ferit, obsesionado con localizar a Naci, se mete en una peligrosa aventura de la cual, afortunadamente, Seyran consigue sacarlo. Harto, su abuelo le ordena que se olvide de las piedras: "¡Has estropeado todo!".
A la mañana siguiente, Çiçek coloca a Abidin entre la espada y la pared: o los Korhan o ella. Sorprendentemente, el exchófer termina eligiendo a su madre. Finalmente, Naci, transformado también en títere de la "Gran Señora", cita a solas a Ferit y le tiende una trampa. Después de torturarlo, le concede un último deseo antes de eliminarlo de un tiro...

