
Seyran decide vengarse de Çiçek después de que Esme pierda a su bebé, Ferit se desahoga con Cengiz, Suna tira por la escalera a Aysen y Halis se prepara para el final. Resumen del episodio 93 de “Una nueva vida”, la serie turca de Antena 3 para las noches dominicales.
La cadena principal de Atresmedia estrenó este domingo por la noche el vigésimo episodio de la tercera temporada de "Una nueva vida", una de las superproducciones turcas del momento protagonizada por Mert Ramazan Demir y Afra Saraçoğlu que agota los capítulos de su tercera y última temporada.
En el capítulo 93, Esme pierde el bebé que esperaba y Seyran jura venganza, urdiendo un plan con ayuda de Ifakat. Suna retorna a la vida y estalla al saber que está embarazada de Abidin. Halis confiesa que se muere y transfiere las acciones de la empresa a Ferit, quien desvela a Cengiz su encuentro furtivo con Suna. Y cuando la "Gran Señora" se adueña de la mansión, Aysen permanece fiel a ella.
Seyran, armada y dispuesta a disparar, sorprende a Çiçek y sus hijos, pero gracias a Cengiz, Ferit evita otra tragedia. Gülgün y Esme vuelven a su restaurante y contratan a Sefika. Así, Suna descubre que Aysen sigue en la mansión. Segura de que la criada pretende robarle a Abidin, resuelve regresar junto a su esposo. Una discusión entre ambas acaba con Aysen rodando por la escalera...
Mientras Suna sale de peligro, Esme pierde al bebé que esperaba. La desgracia hunde profundamente a Kazim, y tanto Seyran como Ferit asumen que les corresponde ajustar cuentas con los responsables de la tragedia: Çiçek, Abidin y Karam.
Seyran, cargada de furia, se encara con el exchófer y le propina varias bofetadas, señalándolo como el culpable del aborto de su madre y prometiendo que le hará pagar cada lágrima derramada.
Encima, Gülgün revela a Seyran que Halis ha entregado la mansión a la "Gran Señora", e Ifakat brinda su respaldo a la joven: "Te ayudaré a desafiar a Çiçek". Paralelamente, la brecha que separa a Abidin de su progenitora y su hermanastro se agranda tras acusarlos de carecer de toda compasión y humanidad.
Con Esme sin consuelo, Suna recupera la consciencia y comparte con Seyran la certeza de que Abidin participó de un modo u otro en la violenta emboscada que sacudió la mansión. Así, resuelve divorciarse en cuanto salga del hospital.
En esas, Seyran la deja atónita al comunicarle que está encinta. Negándose a alumbrar al vástago de un "asesino", Suna se plantea interrumpir el embarazo. Sin embargo, Esme le hace comprender que eso solo agravaría el dolor de la familia.
A todo esto, ni Seyran ni Gülgün consiguen averiguar qué esconde Suna. Su hermana recuerda que, cuando estaba ingresada, le insinuó un hecho "terrible" relacionado con Ferit. La madre de éste tampoco puede ignorar que la oyó pronunciar el nombre de su hijo en la UCI.
Por otro lado, Ferit se refugia en Cengiz, admitiendo que quiso suicidarse justo antes del ataque a la mansión y confesando su encuentro prohibido con Suna, quien escucha cada palabra sin ser vista.
En contra de Halis y Ferit, Ifakat reúne a los Korhan para decir adiós a la que fue su casa y Suna acepta una charla con Abidin. Él implora su perdón y le ruega que compartan la crianza de la criatura que viene de camino, atribuyendo el atentado a Karam. No obstante, ella rechaza cualquier atisbo de reconciliación.
Ayudada por Ifakat, Seyran se oculta en el anexo e irrumpe en la mansión llegada la noche. Çiçek distingue una sombra y alarma a Karam y Abidin. En el recibidor, los tres hallan a Seyran, empuñando un arma y con la clara determinación de disparar.
Gracias a Cengiz, Ferit descubre que Ifakat conspiró a sus espaldas y aparece justo a tiempo de impedir una masacre que parecía inevitable. En medio del caos, una bala de la pistola que porta Seyran alcanza a la "Gran Señora", quien suplica a Karam que no eche más leña al fuego.
Seyran abandona la mansión consumida por el rencor y advirtiendo de que no piensa detenerse. Para ella, el inmenso vacío que ha provocado en Esme la pérdida del que iba a ser su tercer hijo merece un castigo ejemplar.
Orhan avisa a Ferit: Halis y su abogado traman algo en el más estricto secretismo. Entretanto, en la vivienda provisional donde se ha instalado con el clan, el patriarca encomienda a Cengiz que siga conteniendo los arrebatos de Ferit e investigue qué le ocurre realmente a su nieto.
Más tarde, Halis pone fin al misterio y desvela a Ferit el por qué de sus extrañas reuniones con el letrado: ha tomado la determinación de cederle a su heredero el control de las acciones del imperio joyero, seguro de que está en las últimas y su muerte se aproxima.
Como nueva ama de la mansión, la "Gran Señora" insta a Sefika y al resto de sirvientes a mantenerse a su servicio, pero la cocinera se planta, asegurando que nunca fue criada de los Korhan, sino parte de su familia. Aysen, en cambio, se alinea con Çiçek sin vacilar.
Mientras, Gülgün y Esme reabren el restaurante con la esperanza de aparcar los problemas, incorporando a Sefika a la plantilla. En ese contexto, Suna se entera de que Aysen se ha quedado con la "Gran Señora". Y, temiendo que le arrebate a Abidin, corre hacia la mansión.
El remordimiento por engañar a Seyran con Ferit, la arrastra a regresar a los brazos de Abidin, y cuando llega al que fuera su hogar, reclama hablar con su suegra. Pero Aysen le bloquea el paso y amaga con airear ese encuentro furtivo con su cuñado.
La tensión se desborda y, en mitad de una feroz confrontación entre ambas, la antigua prometida de Abidin se precipita por la escalinata en una escena que congela el aliento. Abajo, Seyran -que ha acudido en busca de su hermana- alza la mirada y observa a Suna horrorizada...
