
Leocadia, Curro, Pía, Simona, Candela y María protagonizan los mejores momentos de “La Promesa” en los capítulos 900 al 904, emitidos del 7 al 11 de septiembre en La 1 de TVE.
Los capítulos 900 al 904 de “La Promesa” que los espectadores han podido disfrutar entre el lunes 7 y el viernes 11 de septiembre, han dejado varias escenas difíciles de olvidar. Las bodas han estado muy presentes durante toda la semana, aunque no precisamente por los motivos que esperaban sus protagonistas.
Leocadia ha sorprendido a Máximo con una propuesta de matrimonio que esconde unos intereses muy concretos, mientras Curro se ha negado a renunciar a Pía como madrina pese a la oposición que ha encontrado a su alrededor. Simona y Candela, por su parte, han regresado al palacio, pero no están dispuestas a entrar de nuevo en las cocinas como si nada hubiera ocurrido.
Y cuando parecía que María Fernández estaba preparada para convertirse en la mujer de Carlo, la doncella ha sido incapaz de seguir adelante. Vestida de novia y poco antes de la ceremonia, ha pedido hablar con él a solas. Lo que tenía que decirle ha terminado con la boda antes de llegar al altar.
Repasamos los cuatro momentos que han marcado la semana en “La Promesa”:
Máximo quiere acompañar a Ángela al altar, pero su hija se niega a concederle ese deseo. El duque de Buenaventura no sabe cómo hacerla cambiar de opinión y es entonces cuando Leocadia encuentra la forma de intervenir: ella está dispuesta a convencer a Ángela, aunque no piensa hacerlo a cambio de nada.
Leocadia plantea sus condiciones a Máximo y termina pronunciando una frase que él no esperaba escuchar: “Me quiero casar contigo, Máximo”. La propuesta desconcierta al duque, que intenta averiguar qué pretende realmente la señora de Figueroa.
No hay una declaración de amor detrás de sus palabras. Leocadia quiere convertirse en la nueva duquesa de Buenaventura y responde con claridad cuando Máximo cuestiona sus motivos: “Es una cuestión de negocios”. Además, pretende aprovechar la boda de Ángela y Curro para hacer creer a los demás que los padres de la joven se han reconciliado.
Curro y Ángela tienen que escoger a las personas que estarán a su lado durante la ceremonia. Ángela elige a Alonso como padrino y el marqués recibe la noticia encantado. Cuando llega el turno de Curro, su elección no provoca precisamente la misma reacción.
El joven quiere que Pía Adarre sea su madrina. Alonso se sorprende y Leocadia rechaza la idea, pues consideran que una doncella no debe ocupar ese lugar en la boda de un conde. Curro, sin embargo, no está dispuesto a mirar a Pía de esa manera. Para él pesan mucho más todos los momentos en los que ha estado a su lado: “Yo en doña Pía veo a una mujer que me ha querido y me ha apoyado”.
La situación coloca también a Pía en una posición difícil. Ella ya había intentado que Curro escogiera a otra persona y Alonso decide hablar directamente con la doncella. El marqués reconoce todo lo que ha hecho por su hijo, pero insiste en el problema que supone su condición dentro del servicio. Finalmente, Pía accede a intentarlo otra vez y promete hablar con Curro para que reconsidere su decisión. ¿Logrará convencer al joven esta vez?
Simona y Candela han pasado unos días lejos de La Promesa después de abandonar las cocinas. Samuel y Julieta dieron con ellas en el refugio e intentaron convencerlas para que regresaran, pero las cocineras tenían claro que no querían volver mientras la situación con Julio siguiera igual.
Manuel, Curro y Ángela también acudieron a verlas y, finalmente, consiguieron que dieran su brazo a torcer. Simona y Candela vuelven al palacio y se reencuentran con sus compañeros, aunque pronto dejan claro que su regreso tiene un límite. Están allí, sí, pero no piensan ponerse de nuevo al frente de los fogones.
Las dos exigen que Julio sea despedido antes de retomar sus puestos. Alonso intenta buscar una salida y habla con Máximo, pero el duque se niega a prescindir de su ayuda de cámara. Solo acepta hablar con Julio y Tomasa. Cuando los reúne, les advierte de que tendrán que comportarse correctamente si quieren conservar sus empleos.
Todo está preparado. María Fernández se ha vestido de novia y Pía, Simona y Candela están junto a ella antes de la ceremonia. Debería ser el momento de dirigirse al enlace y casarse con Carlo, pero María no puede hacerlo todavía. Hay algo que necesita decirle antes.
La doncella pide que vayan a buscarlo y Carlo aparece sin saber qué está ocurriendo. Entonces María toma una decisión que ya no puede posponer: no pueden casarse. Después de todos los preparativos y con la ceremonia a punto de celebrarse, la boda se detiene allí mismo.
María quiere a Carlo, pero tiene que reconocer ante él algo que impide que se conviertan en marido y mujer: “No estoy enamorada de ti”. Carlo le recuerda que habían decidido casarse para formar un hogar junto a Janita, pero María ya no quiere hacerlo de esa manera. Su deseo es que los dos continúen criando a la pequeña, aunque eso signifique renunciar a la boda y al futuro que habían planeado juntos.

