
Julieta descubre el dinero de Ciro, Pía recupera su lugar junto a Curro, Jacobo anuncia que se marcha y Leocadia se lleva a Janita, en los capítulos 910 al 914 entre el lunes 21 y el viernes 25 de septiembre en “La Promesa”.
Máximo ha roto definitivamente el acuerdo que había alcanzado con Leocadia. Después de servirse de ella para acercarse a Ángela, el duque considera que ya no necesita su ayuda y ha dejado a la señora de Figueroa sin la boda con la que soñaba. Leocadia, lejos de aceptar la derrota, tiene motivos de sobra para estar furiosa.
Pía también terminó tomando una decisión que llevaba días aplazando. Tras renunciar a acompañar a Curro al altar, no consigue soportar que Leocadia ocupe su lugar. El joven, mientras tanto, sigue adelante con los preparativos de su enlace con Ángela.
Martina tampoco ha logrado librarse de Jacobo. Le pidió que anunciara su ruptura y abandonara La Promesa, pero él respondió con una propuesta desconcertante: está dispuesto a servir de coartada para que Martina y Adriano puedan vivir su relación a escondidas.
Y los problemas empiezan a rodear también a Ciro. El dinero obtenido junto a Lorenzo ya ha llamado demasiado la atención. Primero fue el reloj que encontró Julieta. Ahora, cualquier descuido puede dejar al descubierto qué están haciendo ambos a espaldas de Manuel.
Con todos estos asuntos pendientes, “La Promesa” emitirá los capítulos 910 al 914 entre el lunes 21 y el viernes 25 de septiembre. Estos son los acontecimientos previstos para la nueva semana.
Máximo da por terminado su acuerdo con Leocadia. Cree que ya está consiguiendo acercarse a Ángela sin necesidad de seguir cumpliendo lo pactado, pero la señora de Figueroa no encaja bien el desplante y le deja una advertencia: terminará arrepintiéndose.
De momento, el duque parece llevar ventaja. Ángela empieza a replantearse quién quiere que la acompañe al altar y cada vez mira a su padre con otros ojos. Lo que todavía desconoce es que el collar que él le entregó como una supuesta joya familiar acaba de ser comprado. Máximo está cuidando cada detalle de ese acercamiento mucho más de lo que ella imagina.
Mientras esa relación avanza, María Fernández decide ser sincera con Curro y admite que Carlo y ella nunca estuvieron enamorados. Casi al mismo tiempo, Carlo reconoce lo mismo ante Pía. Después de la boda cancelada y del enfrentamiento con Samuel, ambos empiezan a asumir que lo suyo nunca fue lo que pretendían hacer creer.
La situación de Petra, en cambio, empeora. Cristóbal la reprende con dureza y el resto del servicio tampoco parece dispuesto a ponerse de su lado, dejándola cada vez más sola.
Quienes atraviesan un momento muy distinto son Manuel y Julieta. Las clases del refugio los han acercado todavía más y la tensión entre ambos termina estallando en el hangar, donde se besan y dejan claro que sus sentimientos siguen creciendo.
Pero no todos consiguen avanzar con la misma facilidad. Martina y Adriano continúan sin entender por qué Jacobo se ha ofrecido a encubrir su relación y sospechan que detrás de esa propuesta hay algo que todavía no les ha contado. Finalmente consiguen arrancarle una explicación: Jacobo les había mentido y asegura que no puede regresar junto a su familia. ¿Por qué?
Ciro tampoco tiene demasiado margen para respirar. Convencido de que Julieta jamás miraría en cierto mueble, había escondido allí el dinero de las licencias. El escondite parecía perfecto hasta que ella busca un libro justo en ese lugar y encuentra el dinero.
Y mientras unas sospechas empiezan a crecer, Curro vuelve a poner a Pía ante una decisión que ya no puede seguir posponiendo. Si realmente quiere ser su madrina, tendrá que ser ella quien se lo pida.
Julieta no consigue quitarse de la cabeza el dinero que ha encontrado ni el carísimo reloj de Ciro, así que termina exigiéndole explicaciones. Él se cierra en banda y le deja claro que sus finanzas son asunto suyo, pero esa respuesta solo alimenta sus sospechas.
Incapaz de quedarse ahí, Julieta busca a Manuel para preguntarle si Ciro recibe algún ingreso extra de la empresa. Sin saberlo, empieza a acercarse demasiado al negocio que su marido mantiene en secreto junto a Lorenzo.
Mientras Ciro intenta proteger lo que oculta, Jacobo también se ve obligado a dar explicaciones. Martina y Adriano quieren saber por qué insiste en que no puede volver junto a su familia y, cuando por fin se lo cuenta, la historia les resulta tan extraña que ninguno de los dos termina de creerle.
Pía, en cambio, deja atrás sus dudas y acepta finalmente ser la madrina de Curro. Lo hace pese al secreto que arrastra y que sigue haciéndola sentir indigna de acompañarlo al altar. La noticia no tarda en correr entre el servicio, donde empiezan los comentarios.
La boda sigue removiendo piezas en La Promesa. Ángela decide sumarse a las clases del hangar para enseñar nociones de derecho a los alumnos, mientras María y Carlo consiguen rebajar la tensión entre ellos y alcanzan un acuerdo cordial sobre el cuidado de Janita.
También se acerca el regreso de Teresa, lo que vuelve a poner sobre la mesa quién debe ocupar el puesto de ama de llaves. Tomasa necesita que Petra siga al frente hasta la boda y mueve sus hilos para conseguirlo: Julio convence a Máximo para que sea él quien plantee esa posibilidad a Alonso. Pero antes de que esa situación termine de resolverse, Cristóbal reúne a Petra y Teresa porque tiene algo importante que comunicarles.
Y todavía queda una noticia capaz de golpear directamente a Leocadia. Curro le comunica que será Pía quien lo acompañe finalmente al altar. Después de haber aceptado ocupar ese lugar, la señora de Figueroa se queda fuera de la boda cuando ya se veía formando parte de ella.
También queda resuelta la situación de Petra y Teresa. Cristóbal decide que ambas ejercerán como amas de llaves hasta el enlace: Teresa se ocupará del trabajo diario y Petra preparará las fichas de los invitados, un reparto de funciones que deja a las dos obligadas a convivir en un puesto que ninguna parece dispuesta a ceder del todo.
Las dudas siguen creciendo también alrededor de Jacobo. Martina vuelve a interrogarlo por la historia que les contó y él acaba indignado al comprobar que ni ella ni Adriano terminan de creerle.
Mientras tanto, Curro quiere preparar algo especial para Ángela y pide ayuda a Manuel y Julieta. Los dos encuentran una idea con la que sorprenderla durante la boda: repartir entre los asistentes pequeñas bolsas con semillas de La Promesa acompañadas por un poema de amor.
Ángela afronta además su primera clase de derecho en el hangar, aunque la experiencia está lejos de salir como esperaba. Los alumnos no consiguen seguir sus explicaciones y ella termina desanimada, hasta que Máximo interviene y pide que le den otra oportunidad.
Quien también empieza a mover sus piezas es Tomasa. Ante Julio reconoce que toda la amabilidad mostrada en los últimos días es fingida y que su intención es ganarse la confianza del servicio para arruinar después la boda.
Pero cualquier otro problema queda en segundo plano cuando Janita desaparece. Nadie sabe dónde está y, esta vez, Carlo no tiene nada que ver. La niña está con Leocadia. La señora de Figueroa se la ha llevado a su habitación y permanece junto a ella mientras la observa de una forma que no tranquiliza en absoluto.
María y Carlo pasan por uno de sus peores momentos cuando descubren que Janita ha desaparecido. La buscan desesperadamente hasta que terminan encontrándola con Leocadia, que intenta justificar lo ocurrido asegurando que existe malestar porque la hija de dos criados comparta niñera con los nietos del marqués. La explicación, sin embargo, no consigue tranquilizar a ninguno de los dos.
Mientras ellos intentan asimilar lo sucedido, Julieta sigue dándole vueltas al dinero que encontró escondido por Ciro. Todavía no se atreve a contárselo a Manuel y prefiere guardar silencio, aunque las sospechas continúan creciendo. Aun así, ambos consiguen aparcar por un momento sus preocupaciones mientras preparan las bolsas de semillas que repartirán durante la boda de Curro y Ángela.
Mucho más oscuras son las intenciones de Tomasa. Su plan contra Petra empieza a tomar forma y ya no se limita a ganarse la confianza del servicio: quiere arruinar el banquete para que el escándalo salpique tanto a las cocineras como al ama de llaves. Solo necesita que Máximo no descubra lo que está preparando.
Las dudas tampoco desaparecen alrededor de Jacobo. Adriano ha intentado comprobar si la historia que les contó es cierta, pero sus pesquisas no han dado ningún resultado. Él y Martina siguen sin saber qué creer y cada respuesta de Jacobo parece dejarles nuevas preguntas.
Ángela, por su parte, agradece a Máximo que intercediera después de su mala experiencia en el hangar. El duque aprovecha ese acercamiento para ayudarla a preparar la siguiente clase y ambos acuerdan impartirla juntos.
Pero la calma dura poco para Leocadia. Todavía dolida por haber perdido su sitio como madrina, descarga su rabia contra Pía y le reprocha que haya recuperado un lugar que ella ya consideraba suyo. La doncella no se deja intimidar y responde con dureza: Leocadia tampoco es digna de acompañar a Curro al altar.
Y mientras las tensiones estallan por un lado, Ciro y Lorenzo vuelven a arriesgar demasiado por otro. Los dos discuten la posibilidad de cerrar más contratos de licencia, pero Ciro empieza a temer que hayan ido demasiado lejos y advierte del peligro que están corriendo. Es entonces cuando aparece Manuel. El heredero llega justo cuando Ciro habla de lo arriesgado que se ha vuelto el negocio y ambos quedan expuestos a una sola pregunta: cuánto ha conseguido escuchar.
Manuel no se conforma con la explicación a medias que ha escuchado y quiere saber de qué estaban hablando Ciro y Lorenzo. El capitán consigue desviar sus preguntas cargando contra la decisión de que Pía sea la madrina de Curro y, por ahora, logra salvar la situación: Manuel no descubre que la conversación tenía que ver con las licencias.
Ángela y Máximo también retoman un asunto pendiente. Los dos regresan juntos al hangar para impartir una nueva clase y, esta vez, todo sale como esperaban. Después del tropiezo anterior, la experiencia termina siendo un éxito y refuerza aún más el acercamiento entre padre e hija.
Los preparativos de la boda siguen trayendo novedades para Pía. Curro le comunica que será su propia modista quien confeccione el vestido que llevará como madrina, una noticia que pone muy nerviosa a la doncella.
Mucho más dolorosa es la conversación que mantienen María Fernández y Samuel. Ambos saben lo que sienten el uno por el otro, pero también que no pueden estar juntos, y terminan afrontando lo difícil que resulta aceptar una relación imposible.
En las cocinas, mientras tanto, llega la esperada cata del banquete. El menú convence a los presentes y hasta Leocadia admite que el resultado es correcto, aunque Tomasa sigue guardándose para sí lo que pretende hacer durante la boda.
Las dudas tampoco desaparecen alrededor de Jacobo. Él intenta acercarse a Martina y Adriano, pero ambos continúan desconfiando de su repentino cambio de actitud. Tampoco han conseguido comprobar la historia que les contó y descartan acudir a su familia, convencidos de que allí no obtendrán respuestas.
Poco después, Adriano encuentra a Jacobo llorando a solas. Esta vez ya no hay medias verdades ni intentos de ganarse su confianza: el joven anuncia que abandonará La Promesa para siempre.
Y cuando María y Carlo creían haber dejado atrás el susto del día anterior, Leocadia vuelve a llevarse a Janita. La repetición empieza a inquietarlos de verdad y ambos se preguntan qué busca la señora de Figueroa acercándose una y otra vez a la niña.
La semana termina con Manuel y Julieta preparando las bolsas de semillas para la boda de Curro y Ángela. En mitad de ese momento compartido, la conversación deriva hacia ellos mismos y los dos terminan confesando algo que deja pocas dudas sobre lo que sienten: se casarían el uno con el otro sin pensárselo.


