
Martina confiesa su embarazo, Curro desconcierta a Ángela durante su luna de miel en Lisboa y Julieta descubre el negocio de Ciro, en los capítulos 921 al 925 del 5 al 9 de octubre en “La Promesa”.
Curro y Ángela ya son marido y mujer. Llegar hasta el altar no fue precisamente sencillo: pocas horas antes de la ceremonia, Curro encontró la carta que Pía había escrito y descubrió que Leocadia fue quien acabó con la vida de Jana. El golpe lo llevó a desaparecer durante toda la noche y, cuando regresó, descargó su rabia contra Pía por haberle ocultado la verdad. Después entró en la iglesia dispuesto a casarse.
Curro terminó pronunciando el «sí, quiero», aunque eso no significa que haya olvidado lo que sabe sobre su nueva suegra. Durante el banquete bailó con Leocadia y llevó la conversación hacia Jana, dejando caer una advertencia que puso a la señora de Figueroa en guardia. Pía, por su parte, recibió la orden de abandonar La Promesa tras perder la confianza del joven al que había protegido durante años.
La boda también dejó bastante trabajo pendiente lejos de los recién casados. Manuel y Julieta habían pasado su primera noche juntos, pero el recuerdo de Jana regresó con fuerza para el heredero, justo cuando Ciro empezó a sospechar de su esposa y pidió a Lorenzo que la siguiera.
Samuel y María Fernández, en cambio, decidieron dejar de esconder lo que sienten, mientras Martina volvió a plantearse casarse con Jacobo para sacarlo del destino que su familia había preparado para él.
Con todos estos asuntos pendientes, “La Promesa” emitirá los capítulos 921 al 925 entre el lunes 5 y el viernes 9 de octubre. Los siguientes son los acontecimientos previstos, y llegan cargados de novedades.
Jacobo sabe que tiene el tiempo en contra. Su madre está a punto de llegar a La Promesa y eso obliga a Martina y a él a aparentar que entre ambos existe un noviazgo normal, justo cuando su relación está bastante lejos de serlo. Adriano no tarda en señalar lo evidente: sostener ese matrimonio de mentira terminará siendo una tortura para los tres. Martina, sin embargo, sigue dispuesta a llegar hasta el final para ayudar a Jacobo.
Abajo, el despido de Pía sigue levantando preguntas. Simona y Candela no entienden qué ha ocurrido para que haya tenido que marcharse del palacio y la ausencia de explicaciones solo alimenta sus sospechas. Nadie sabe qué pasó realmente entre ella y Curro, pero en el servicio tienen claro que el asunto pinta mal.
Las consecuencias de la boda tampoco han terminado para Tomasa y Julio. Alonso felicita a los criados por cómo salió finalmente la celebración, aunque ambos saben que Petra descubrió que estuvieron detrás del sabotaje y temen su respuesta. Las dudas, además, van en las dos direcciones: entre el servicio empieza a extenderse la sospecha de que Petra pudo aprovechar todo aquel desastre para recuperar el puesto de ama de llaves. Y la señora Arcos todavía tiene algo que comunicar, una noticia que afecta a todos los trabajadores de La Promesa.
Mientras tanto, Leocadia vuelve a reclamar a Máximo que cumpla su parte del acuerdo. Ella ya ha hecho lo que le correspondía y ahora espera que el duque avance hacia el matrimonio. Máximo, bastante menos entusiasmado, sigue demorando la boda. Alonso, por su lado, acusa el cansancio de los últimos acontecimientos y sopesa pasar unos días en Madrid.
Samuel y María Fernández también se disponen a dar un paso difícil. Después de decidir que quieren luchar por su relación, ambos saben que no pueden seguir ocultándosela a Carlo. Antes de pensar en lo que vendrá después, tendrán que sentarse frente a él y contarle que quieren estar juntos.
Ciro tiene asuntos bastante menos sentimentales entre manos. Empieza a dudar de la última empresa a la que concedió una licencia a espaldas de Manuel y una llamada confirma que algo no marcha como esperaba. Hay un fallo que tendrá que resolver personalmente, y el problema llega justo cuando sus sospechas sobre Julieta están lejos de haberse apagado.
Curro y Ángela llegan por fin a Lisboa para comenzar su luna de miel. El palacio de Máximo los recibe con enormes jardines, paredes cubiertas de cerámica y techos ornamentados y pintados. El lugar impresiona a los recién casados desde el primer instante, aunque su estancia no va a ser precisamente una sucesión de días libres.
João, secretario del duque de Buenaventura, sale a recibirlos y enseguida pone sobre la mesa una agenda de compromisos que Máximo ha preparado para Curro. Ángela quiere disfrutar del viaje junto a su marido, pero empieza a advertir que él no está como siempre. Curro sigue cargando con lo que descubrió antes de la boda y ella, que ignora la verdad sobre su madre, no entiende qué le sucede.
De vuelta en La Promesa, Petra toma una drástica decisión: renuncia al puesto de ama de llaves. Está cansada de que se piense que saboteó el banquete para quedar después como la única persona capaz de arreglar el desastre. Pero las sospechas sobre lo ocurrido durante la boda no desaparecen con su renuncia. Cristóbal arrincona a Julio para saber si tuvo algo que ver y él lo niega.
Ciro tampoco puede quedarse en el palacio. El fallo surgido en uno de sus negocios lo obliga a viajar para intentar solucionarlo y, antes de marcharse, deja un encargo a Lorenzo: vigilar a Julieta. No confía en su esposa y quiere saber qué está haciendo durante su ausencia.
Julieta, ajena en principio a ese acuerdo, busca a Manuel. Sabe que desde la noche que pasaron juntos el recuerdo de Jana ha vuelto con fuerza y comprende que algo se ha roto entre ellos. Intenta hablar con el heredero, pero Lorenzo aparece en el peor instante e interrumpe el encuentro.
Samuel y María Fernández cumplen mientras tanto con lo que habían decidido y hablan con Carlo. Le cuentan que quieren pelear por su amor y él escucha la noticia con entereza. Carlo sabe que se aman, aunque aceptar esa relación significa asumir también todo lo que puede venir después.
Alonso se despide de Manuel antes de marcharse unos días a Madrid. Luego, Máximo confiesa a Leocadia que fue idea suya. Ella capta enseguida lo que pretende el duque y carga contra él, consciente de que sigue buscando formas de retrasar el matrimonio que ambos habían pactado.
La jornada termina con otro matrimonio sobre la mesa. Jacobo insiste en que Martina no debe sacrificar su vida casándose con él, pero ella se niega a retroceder. Adriano tampoco está dispuesto a aceptarlo y vuelve a reprocharle que vaya a unirse a un hombre al que no ama. Acorralada por las circunstancias, Martina termina soltando la verdad que había callado hasta ahora: está embarazada.
La confesión de Martina deja a Adriano frente a una realidad muy distinta. El hijo que espera es suyo, pero ella ve en la boda con Jacobo una salida para proteger al bebé. Casarse con él daría una respuesta a un embarazo que de otro modo sería muy difícil de explicar, aunque Adriano se resiste a aceptar semejante sacrificio. Para él no hay forma de disfrazarlo: si Martina se casa con Jacobo, lo hará por obligación.
En Lisboa, la luna de miel tampoco avanza como Ángela había imaginado. João insiste en que Curro debe cumplir con la agenda que Máximo ha preparado, pero los recién casados deciden escabullirse y salir a descubrir la ciudad por su cuenta. Durante unas horas intentan escapar de compromisos y horarios, aunque Curro no consigue olvidar lo que lleva dentro.
Ángela lleva demasiado tiempo notándolo distante y termina cansándose de su hermetismo. La discusión entre ambos acaba estallando precisamente por eso: ella sabe que su marido le oculta algo y Curro sigue sin contarle lo que descubrió antes de la boda. Ángela exige respuestas mientras él continúa guardando un secreto que afecta de lleno a la familia con la que acaba de emparentar.
En La Promesa, Lorenzo sigue muy pendiente de Julieta. Ella intenta continuar con su vida mientras asume hasta qué punto se ha deteriorado su relación con Manuel, pero la vigilancia del capitán añade otro problema a una historia que ya de por sí es muy complicada.
Leocadia y Máximo, por su parte, se reúnen a solas para negociar las condiciones de su boda. Ninguno parece dispuesto a ceder y las conversaciones avanzan poco. Lo que ellos no saben es que Cristóbal escucha la discusión y se entera de mucho más de lo que ambos pretendían contar fuera de aquella habitación.
Abajo tampoco reina precisamente la calma. Los criados siguen convencidos de que Julio participó en el sabotaje del banquete y las indirectas empiezan a pesarle. Él se siente cercado por sus compañeros, pero Tomasa le pide que resista y no confiese. Si cualquiera de los dos habla, toda la maniobra se vendrá abajo.
Carlo también tiene algo pendiente con María Fernández. Después de escuchar que ella y Samuel piensan luchar por estar juntos, le confiesa cuál es su mayor temor: Janita. Si su relación se hace pública, sabe que la niña crecerá rodeada por las habladurías que acompañarán a María y a un sacerdote que haya abandonado los hábitos por ella. Carlo habla después con Samuel, que entiende perfectamente ese miedo. Por mucho que ambos quieran vivir su amor, el escándalo seguirá persiguiéndolos.
Manuel y Julieta dejan de esquivar lo que sienten. Los dos se confiesan su amor, pero esa certeza no basta para que puedan seguir adelante como hasta ahora. Manuel necesita aclararse después de todo lo sucedido y ambos deciden separarse, al menos hasta que él sepa qué quiere hacer con su vida.
Julio, mientras tanto, acusa cada vez más el rechazo de sus compañeros. Tomasa le pide que aguante porque todo forma parte de una maniobra destinada a que alguien termine delatándose, pero la tensión acaba estallando. La discusión contra Julio sube de tono hasta rozar los golpes y Samuel tiene que intervenir antes de que el enfrentamiento vaya a más.
Martina y Adriano continúan hablando del hijo que esperan. Él le promete que se hará cargo del bebé, aunque eso no resuelve el problema que ella intenta solucionar mediante su boda con Jacobo. Martina sigue atrapada entre el embarazo, Adriano y la llegada de la madre de Jacobo, que cada vez está más cerca.
Cristóbal también mueve ficha después de escuchar la negociación entre Leocadia y Máximo. Le reprocha a la señora de Figueroa que su boda con el duque se haya convertido en una transacción, aunque le advierte de algo más: si piensa seguir adelante con el enlace, tendrá que plantarse ante Máximo, porque él no parece dispuesto a ceder.
Samuel empieza igualmente a medir las consecuencias de sus planes con María. El sacerdote consigue que ella no anuncie todavía su relación sin pensar bien qué ocurrirá después. Los dos quieren estar juntos, pero quien podría pagar buena parte del escándalo sería Janita.
María acaba hablando con Manuel y le explica por qué no se casó: está enamorada de otro hombre. El heredero conoce así la situación que vive junto a Samuel y la difícil salida que ambos buscan.
En Lisboa, la distancia de Curro sigue inquietando a Ángela. Cuando descubre que se ha marchado a trabajar sin decirle nada, sus dudas crecen todavía más. Está convencida de que algo lo atormenta y vuelve a exigirle explicaciones. Curro acaba confesando una parte de lo sucedido antes de la boda: fue él quien echó a Pía de La Promesa. La verdad sobre Leocadia, sin embargo, sigue sin salir de su boca.
Poco después llegan noticias de Pía al palacio. La señora Adarre ya está buscando trabajo, señal inequívoca de que su salida de La Promesa va en serio y de que tendrá que empezar de nuevo lejos de la casa en la que llevaba tantos años sirviendo.
Julieta también se harta de vivir bajo vigilancia. Se encara con Lorenzo y le exige que deje de seguir sus pasos. Pero la jornada todavía le reserva un último susto. Esa noche alguien entra en su habitación y ella, sin saber quién es, se prepara para atacar al intruso.
El intruso de la habitación de Julieta resulta ser Ciro. Ha regresado de su viaje y ha decidido pasar la noche con su esposa, que estuvo a punto de recibirlo de una forma bastante menos cariñosa. Su vuelta no acaba con las sospechas que rodean al matrimonio, y Julieta sigue buscando respuestas sobre los negocios que Ciro lleva a espaldas de Manuel.
En Lisboa, Ángela ya no sabe qué hacer con el comportamiento de Curro y decide pedir ayuda. Llama a Manuel y le cuenta que su hermano está muy extraño desde que llegaron. Manuel no se sorprende: él también notó algo raro la última vez que habló con Curro. Ante la preocupación de Ángela, toma una decisión y pone rumbo a Portugal para averiguar de una vez por todas qué le sucede.
Antes de marcharse, Manuel tiene tiempo para hablar con María Fernández. Le promete que, cuando regrese de Lisboa, intentará ayudarla con su relación con Samuel. María se lo cuenta después a Carlo, pero él vuelve a señalar el mismo problema: por mucho que Manuel esté de su lado, nadie podrá impedir las habladurías que recaerían sobre Janita.
Julio también recibe una advertencia, esta vez directamente de Máximo. El duque le deja claro que tiene dos opciones: aprender a adaptarse como ha hecho Tomasa o marcharse. Sin embargo, después habla con el resto del servicio y sale en defensa del muchacho. El hostigamiento contra Julio tiene que terminar y, si alguien desobedece su orden, tendrá que responder ante él.
Julieta, por su parte, está a punto de llamar para preguntar por los manuales que tanto dinero han dado a Ciro cuando descubre otra vez a Lorenzo vigilándola. Pese a todo, consigue confirmar el dato que buscaba: los manuales fueron vendidos por el doble de su precio. La sospecha que arrastra desde la boda empieza así a tener cifras detrás.
Leocadia también termina entendiendo la maniobra de Máximo. Tras tantas discusiones y tantos obstáculos durante las negociaciones, llega a una conclusión: el duque está boicoteando a propósito cualquier acuerdo porque no quiere casarse con ella.
Y mientras una boda parece alejarse, otra vuelve a acercarse demasiado. Jacobo comunica a Martina que su madre está a punto de llegar a La Promesa. La presión supera a la joven, que ya no puede seguir escondiendo su embarazo. Esta vez es Jacobo quien escucha la verdad: Martina espera un hijo.
En Lisboa, Curro todavía guarda para sí la parte más grave de lo ocurrido con Jana y Leocadia. Ángela sabe que algo se le escapa, Manuel ya viaja hacia ellos y el propio Curro parece buscar una salida lejos de La Promesa. Finalmente sorprende a su esposa con una propuesta que ella no esperaba escuchar durante su luna de miel: quedarse a vivir en Lisboa.

