
Ante los interrogatorios por la desaparición de Víctor, los De la Reina intentan acordar una versión para la Guardia Civil. Sin embargo, Andrés y Begoña rechazan ocultar la pelea reciente entre Andrés y Víctor, desatada por los intereses románticos del joven hacia María, como sugiere Damián.
Entretanto, en casa de los Merino, Joaquín comunica a Digna que las obras del balneario sufrirán un retraso. Por otro lado, Luis, preocupado por el estado emocional de Luz, recurre a Begoña en busca de ayuda. El destino interviene cuando Luz, a pesar de su fragilidad, salva la vida de un operario en la fábrica.
En la mansión, tras los interrogatorios, Gema comparte con María su teoría sobre el paradero de Víctor. Cree que, incapaz de asumir su papel como padre y marido, Víctor cometió una locura y acabó con su vida. Mientras, en el dispensario, Begoña tiene un mal pálpito y siembra dudas en Andrés al señalar el nerviosismo y las evasivas de María.
Por otro lado, Marta enfrenta una crisis personal. Los rumores sobre su relación con Fina se descontrolan, y Pelayo sugiere enviar a Fina a una tienda fuera de Toledo para proteger su reputación y retomar más adelante el plan de un matrimonio de conveniencia. Marta se debate entre ceder a la presión social o priorizar sus sentimientos hacia Fina, enfrentándose a una difícil encrucijada.
En un intento por aclarar sus sospechas, Andrés confronta a María en el dormitorio. Presionada, María admite que pidió a Damián que echara a Víctor de la casa, ya que este la agobiaba con su insistencia. Esta confesión deja a Andrés con un oscuro presentimiento: su padre pudo haber sido la última persona en ver a Víctor… ¿con vida?
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