
Tras la revelación de María, Andrés enfrenta a Damián, insinuando que sabe más de lo que dice sobre la desaparición de Víctor. El patriarca, a la defensiva, reta a su hijo a comunicar sus sospechas a la Guardia Civil si cree que tuvo algo que ver.
En paralelo, Marta y Fina encaran los rumores sobre su relación. Marta rechaza cualquier idea de alejarse de Fina, aunque la situación se complica cuando Tasio, al tanto de su vínculo, enfrenta a Marta intentando impedir que envíe a Carmen a Lorca. Pese a sus esfuerzos, Carmen se despide, y Marta toma una decisión: ascender a Fina a encargada de tienda, pese a que esto podría alimentar aún más las sospechas.
También llega el momento de la partida de Leonor, que se despide de Claudia y esta la anima a que persiga sus sueños con constancia y dedicación.
Mientras tanto, Digna acude al despacho de Marta exigiendo explicaciones por el retraso en las obras del balneario. Marta le recuerda que los Merino no tienen poder suficiente para imponer condiciones. Sin embargo, Pedro Carpena y los Merino, conscientes de su desventaja, acuerdan a espaldas de los De la Reina un plan para destituir a Marta y colocar a uno de los Merino al frente de la dirección, asegurando así el control sobre los recursos destinados al balneario.
Por otro lado, Digna percibe la incomodidad de Luz al escuchar a Gema hablar de la maternidad, un tema que despierta tensiones en la doctora. Mientras, en la cantina, las constantes discusiones entre Manuela y don Agustín terminan en una reconciliación, gracias a que la cocinera logra ganarse al cura con su comida.
Los Merino avanzan en su plan para ganar aliados tanto en la fábrica como en la mansión De la Reina, buscando consolidar su poder y ejecutar sus objetivos. La pregunta está en el aire: ¿lograrán los Merino desbancar a los De la Reina y hacerse con el control absoluto?
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