
Toño lleva ya varios días sin regresar a La Promesa y eso pone muy nerviosa a Simona, que está segura de que su hijo se ha vuelto a meter en problemas. Manuel, sin embargo, cree que no hay nada de lo que preocuparse, e intenta tranquilizar a la cocinera, pues seguro que el chico regresa pronto.
Mientras, Rómulo se enfrenta a Pía por haber hablado con Emilia con intención de indagar en su pasado. La doncella no ha visto jamás a su amigo tan a la defensiva, lo que le lleva a pensar que esa enfermera ha debido de ser una mujer muy importante en la vida del mayordomo.
Lo cierto es que Rómulo está fuera de sus casillas y no está siendo nada discreto con ese tema, pues todo el servicio está ya al tanto de su mal humor desde que Emilia llegó a palacio. Nadie comprende realmente el motivo, pues la enfermera es una mujer encantadora y dulce con todos.
Por otro lado, Lope se ha convertido en el nuevo aliado de Curro en su cruzada por vengar la muerte de Jana. El cocinero ha hecho un descubrimiento gigantesco, pues sabe la identidad del falso mozo de cuadra que intervino cuando el muchacho tuvo el accidente montando a caballo. La mala noticia es que, para encontrarlo, deben ir al casino de Villalquino.
Eugenia, entretanto, conoce por fin a los mellizos de Catalina, Andrés y Rafaela. La mujer siente desde el primer momento una devoción especial por el niño, ya que le recuerda a Curro cuando nació. ¿Removerá eso sus recuerdos del pasado? ¿Ayudará al muchacho a atar cabos ahora que ha regresado a La Promesa?
Al mismo tiempo, Lorenzo está cada día más frustrado por tener a Eugenia merodeando por La Promesa. Si hay una persona en ese palacio con información suficiente como para destruirle de por vida, esa es ella.
Y no anda desencaminado el Capitán, pues su esposa pronto hace un primer movimiento. Aunque no es hacia él, sino con Leocadia, a quien se enfrenta y advierte de que sabe cuál es la identidad del padre de Ángela.
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