
Las amenazas veladas de Eugenia no tardan nada en provocar una reacción en Leocadia, quien parece haber decidido aliarse con Lorenzo para convencer al Marqués de que la mujer está mentalmente inestable y necesita ser internada de nuevo.
Paralelamente, los implicados en la boda secreta de Catalina y Adriano se afanan en ultimar los preparativos del enlace. Aunque será algo extremadamente discreto y privado, la señorita se merece tener un buen recuerdo de este día.
Entretanto, Curro y Lope, decididos a ir a Villalquino, piden dinero prestado a Ángela y Vera. Solo así podrán viajar hasta el casino para hablar con Basilio y averiguar quién le ordenó cortar las cinchas del caballo que montó Curro.
Ángela, dispuesta a ayudar a su enamorado, le roba dinero a Leocadia para dárselo a Curro. Eso sí, con una condición: que le cuente con pelos y señales qué está pasando y para qué lo necesita. ¡Curro tiene una nueva aliada!
En cuanto a Rómulo, el mayordomo es bien cabezota y sigue muy enfadado con Pía por haber indagado en su pasado de una manera tan irrespetuosa. Ricardo intenta intervenir para que su amigo perdone a la doncella, pero no tiene mucho éxito.
Además, y contra todo pronóstico, Petra sigue mostrándose extremadamente amable con todos. Sin embargo, sus compañeros no pueden evitar los recelos hacia el ama de llaves, ya que no se fían de ella en absoluto. Para sorpresa de Petra, el padre Samuel sale en su defensa públicamente. ¿Frenará ese gesto las ganas que tiene Petra de revelar lo que vio entre el cura y María?
Y ahora sí, Manuel empieza a preocuparse también por la tardanza de Toño en regresar a Luján. ¿Le habrá pasado algo? Pronto sale de dudas el señorito, ya que el hijo de Simona vuelve a palacio, pero con una mala noticia.
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