
El mundo audiovisual y la moda se han retroalimentado constantemente para impactar en la cultura de múltiples formas. Hoy hacemos repaso a esos vestuarios y prendas que costaron auténticas fortunas.
El cine y la televisión no solo son grandes herramientas para contar historias, también se han convertido en un gran escaparate para la moda. Lejos de ser algo superficial o trivial, la ropa es un medio de expresión capaz de moldear y transformar la sociedad. Y, gracias a los medios audiovisuales, ese impacto en la cultura es aún mayor.
Con la secuela del “El diablo viste de Prada” (2006) en pleno rodaje, es un buen momento para recordar algunos de los vestuarios que, además de ser icónicos, supusieron el desembolso de grandes fortunas.
La película protagonizada por Audrey Hepburn continúa siendo uno de los grandes referentes en cuanto a estilo y moda. ¡Y no es para menos! Los looks que luce Holly Golightly son el epítome de la elegancia. Todo gracias al magnífico trabajo del diseñador Hubert de Givenchy y la supervisora de vestuario Edith Head.
Sin embargo, hay un vestido en especial que se roba el protagonismo de la película desde el minuto uno y no es otro que el little black dress creado por Givenchy. Los complementos definirían la imagen de Audrey para la eternidad: maxicollar de perlas, tiara, guantes de satén y gafas de sol de Oliver Goldsmith. La casa de subastas Christie’s vendió este vestido en 2007 por un valor de 700.500 euros.
No es casualidad que Audrey Hepburn sea una de las actrices más ligadas al mundo de la moda. Su aspecto y estilo marcaron una época y las producciones en las que participó lograron encumbrarla a lo más alto. Aparte de “Desayuno con diamantes”, cabe destacar también “My fair lady”, que se llevó el Oscar a mejor diseño de vestuario.
¿El responsable? El fotógrafo y modista Cecil Beaton, que diseñó más de mil vestidos para la película y todos absolutamente espectaculares. Medio millón de dólares de la época fue lo que costó el vestuario. Quizás, la creación más emblemática de Beaton fue el maravilloso vestido blanco de encaje y adornado con lazos que el personaje de Eliza Doolitle lució durante su presentación en Ascot.
Otra película que también se llevó el Oscar a mejor diseño de vestuario fue “Titanic”, dirigida por James Cameron y protagonizada por Leonardo DiCaprio y Kate Winslet. El vestuario para esta producción de época corrió a cargo de Deborah Scott.
Winslet, que interpretaba a Rose Dewitt Bukater, llevó los trajes más impresionantes, empezando por el dos piezas de raya diplomática con el que embarca en el transatlántico. No obstante, también hay que destacar el delicado vestido de gala granate con pedrería y escote cuadrado con el que la joven está a punto de lanzarse al océano justo antes de que Jack la rescate. Dicha pieza se subastó en el 2012 por una nada desdeñable cantidad de 300.000 euros.
La pequeña pantalla también ha sido testigo de looks de ensueño como es el caso de “Gossip girl”. La serie protagonizada por Blake Lively, Penn Badgley, Leighton Meester y Ed Westwick sobre un grupo de estudiantes adinerados y sus vidas en sociedad contó con prendas de diseñadores como Balenciaga, Dior, Óscar de la Renta, Vivienne Westwood y un largo etcétera.
Patricia Field, la responsable de vestuario de la serie, tiró la casa por la ventana para poder recrear la vida de lujos y ostentación del Upper East Side de Nueva York.
Personalmente, una de las piezas más increíbles que podemos ver a lo largo de las seis temporadas es el traje de novia de Blair Waldorf en su boda con Chuck Bass. Se trata de un vestido de alta costura creado por el diseñador de moda libanés Elie Saab. El color azul claro y los millones de cuentas de cristales que adornan la pieza lo convierten en una auténtica joya.
Si hablamos de ostentación tenemos que hablar de “Cleopatra”. La película sobre la icónica reina egipcia no solo fue el inicio de la historia de amor entre Elizabeth Taylor y Richard Burton, también destacó por la riqueza de sus impresionantes atuendos. Solo Taylor contó con 65 cambios de vestuario, entre ellos, un majestuoso vestido elaborado en oro de 24 quilates y valorado en 194.800 dólares.
Elizabeth Taylor and costume designer Irene Sharaff on the set of Cleopatra, 1963. pic.twitter.com/0rpfQ3xA2W
— ????????????????????????????????ℎ ???????????????????????? ???????????????????????? (@taylor_domain) October 9, 2022
La serie de Netflix que sigue la vida de la reina Isabel II no reparó en gastos a la hora de recrear las cinco décadas que abarcan el reinado de esta monarca. De hecho, la mayor parte del presupuesto, más de 130 millones de dólares, se destinaron al ámbito del vestuario.
A lo largo de las seis temporadas de “The Crown” podemos ver más de 7 mil trajes de época, muchos de ellos, fieles reproducciones de atuendos que existieron en la vida real. De entre todos, el más caro fue la réplica del vestido de novia que lució Isabel II en su boda con el príncipe Felipe de Edimburgo en 1947.
Este caso es uno de los más curiosos. Y es que, al principio, la serie no contaba con un presupuesto demasiado amplio para el vestuario. Sin embargo, Brenda Cooper, la estilista, consiguió con solo cuatro prendas (un jersey de cuello alto, una falda lápiz, unas medias y un par de tacones) desarrollar un estilo que captó la esencia de la vendedora de cosméticos más famosa de todo Queens.
La exitosa respuesta de la audiencia permitió que marcas como Moschino, Chanel, Paco Rabanne y Jean Paul Gaultier formaran parte del armario de Fran Fine.
¿Qué podemos esperar de una película cuyo tema central es la moda? Solo en ropa se llegó a gastar un millón de dólares. Y es que, algunas prendas ya valían 40.000 dólares como, por ejemplo, los abrigos de piel que lució Meryl Streep en su caracterización como Miranda Priestly. La responsable de la maravilla de looks que podemos ver en la cinta es, al igual que en “Gossip girl”, Patricia Field, que colaboró con más de 100 marcas diferentes.
¿Estará la nueva película a la altura de su predecesora en el ámbito estético? Todavía tendremos que esperar un poco más para saberlo.
No podíamos terminar sin mencionar “Sexo en Nueva York 2” (2010), “Juego de Tronos” (2011), Black Panther (2018) y “Crazy Rich Asians” (2018), que también saben lo que es derrochar buenas sumas de dinero en el vestuario.
