
La ruptura de Diyar con Ferit, el miedo de Seyran a los arrebatos de Sinan, la sorprendente relación entre Hattuç y Abidin y la treta de Ayla para reconciliar a la expareja, lo mejor del episodio 77 de “Una nueva vida”, la serie turca de Antena 3 para las noches dominicales.
La cadena principal de Atresmedia estrenó este domingo por la noche el cuarto episodio de la tercera temporada de "Una nueva vida", una de las superproducciones turcas del momento, protagonizada por Mert Ramazan Demir y Afra Saraçoğlu.
En el capítulo 77, Diyar rompe con Ferit al saber que no quiere casarse con ella. Seyran, creyendo que Ayla está verdaderamente enferma, se instala en el hogar de los Kantarci, donde sufre las "crisis nerviosas" de Sinan. La joven empieza a trabajar junto a su exmarido, a quien casi besa en el taller. Y Nurten sigue presionando a Orhan para que ponga fecha a su boda con Betül cuanto antes.
Suna y Kazim descubren que Hattuç abandonó a Abidin en un orfanato de Antep. Por su parte, Hazal y Mümtaz sonsacan a Ferit y Gülgün, respectivamente. Eso permite a Ayla tender una trampa a Seyran en el mismo hotel donde se aloja Diyar, provocando que Ferit aparezca en la habitación que su exmujer comparte con Sinan. Al final, Seyran, Ferit, Diyar y Sinan protagonizan un inesperado encuentro a cuatro...
Un eufórico Ferit celebra la incorporación de Seyran a la empresa de los Korhan mientras ella advierte de que no tolerará intromisiones. Entretanto, Ilyaz reitera a Diyar que únicamente consentirá su historia con Ferit si hay boda. Así, la joven decide exponer las condiciones de su abuelo a Ferit.
En las oficinas, Seyran teme la reacción que adoptará Sinan cuando sepa que trabaja con Ferit. En ese instante, Diyar capta a escondidas una confesión de Ferit a su exmujer: nunca formalizará la relación con su novia. Entonces, ella se retira entre lágrimas y, posteriormente, corta con él mediante una llamada.
Más tarde, Ferit acude a la vivienda de Diyar, donde la abuela de la joven, Binnaz, le explica que Ilyaz impuso un ultimátum a su nieta para forzarla a casarse con él, chivándole además que Diyar se ha marchado a un hotel. Entonces, Ferit aparece en su habitación y ella responsabiliza a Seyran del fin de su romance. De su lado, él evita cualquier propuesta de compromiso.
Kazim arranca a Abidin ciertos detalles sobre su origen: el exchófer jamás supo de sus progenitores, pues pasó la infancia en un hospicio de Antep. Suna recupera el aliento cuando su padre le asegura que no ha revelado a su marido sus lazos con Halis. Acto seguido, Kazim sugiere a su hija menor averiguar si Sevki posee fundamentos auténticos para amenazarla.
Imbuidos en esa investigación, de pronto, Suna y Kazim, sacudidos por un hallazgo todavía más desconcertante acerca de Abidin, se dirigen con urgencia hacia la mansión. Allí, ambos encaran a Hattuç y le preguntan directamente si fue ella quien dejó al muchacho en aquel internado de Antep. La tía de los Sanli queda petrificada y la estupefacción se apodera de Ifakat, que escucha la conversación tras la cancela.
Seyran, convencida de la delicada salud de Ayla y pese a que Sinan la engañó, decide trasladarse con los Kantarci. Antes, confiesa a Suna que aún no ha hecho el amor con su flamante esposo, pues siente que entregarse a él supondría traicionar a Ferit.
Entretanto, Sinan descubre que Seyran conoce la inexistencia de avería alguna en las cañerías, pretexto que él utilizó para aplazar la mudanza al nido conyugal, y que Ferit colaboró en la búsqueda del inmueble. Fuera de sí, desata su ira contra su mujer, quien le recrimina la mentira de las tuberías, mientras él se ampara en la presunta dolencia de su madre. Seyran admite que su agresividad le aterra y la respuesta de Sinan la deja helada: "Deberías temerme".
Para tensar aún más el ambiente, Kazim, Esme, Suna y Abidin irrumpen en casa de los Kantarci con la intención de provocar a Ayla y precipitar la salida de Seyran. Al mismo tiempo, un escolta informa a Ayla sobre los arrebatos de su hijo y ella ordena "incrementar la medicación".
Por la noche, Seyran se escuda en la cercanía de la alcoba de Ayla para evitar cualquier acercamiento físico a Sinan. Ambos ignoran que la matriarca los observa a través de una mirilla. A la mañana siguiente, Ayla comunica a Hazal y Mümtaz el retorno de las "crisis nerviosas" de Sinan y les exige sonsacar a Ferit y Gülgün. La cuñada de Seyran presiente que su hermano podría repetir los abusos cometidos contra su antigua novia.
En la mansión Korhan, Orhan e Ifakat comunican a Hattuç que Seyran acaba de asumir el puesto de creadora principal del imperio joyero, mientras Nurten continúa presionando a su futuro yerno con el embarazo de Betül, exigiendo fijar de inmediato la fecha del enlace.
Contra todo pronóstico, Esme y Kazim se abandonan a la pasión y Suna se percata enseguida. En esas, Hattuç anuncia a los Sanli que Seyran trabaja con Ferit, encendiendo a sus padres y hermana.
Mientras tanto, la joven, que todavía oculta su nuevo empleo a Sinan, acude al estudio de Ferit, donde en una atmósfera cargada de deseo, ambos se mienten respecto a su sentimientos, pero quedan a un suspiro de besarse.
En el gimnasio, Hazal suelta a Ferit que Seyran y Sinan se han instalado en el hogar familiar, y en la residencia de Gülgün, Mümtaz descubre que Diyar está hospedada en un hotel. De inmediato, Ayla reserva una habitación para su hijo y su nuera en el mismo establecimiento.
Al caer la noche, Seyran y Sinan se disponen a disfrutar de la estancia "regalo" de Ayla, completamente ajenos a la trampa que ha preparado la matriarca de los Kantarci. En paralelo, Ferit planea sorprender a Diyar con un anillo de compromiso. Y Mümtaz, ejecutor del enredo, obliga a Sinan a salir de la suite que comparte con Seyran.
Un recepcionista convenientemente sobornado, manda a Ferit a la habitación de Seyran, afirmando que Diyar ha cambiado de cuarto. Cuando Seyran abre la puerta, se topa de golpe con Ferit, congelado y sin palabras. Acto seguido, aparecen Sinan y Diyar, testigos involuntarios del embrollo...

