
Una decisión de Alya desata una crisis que salpica a todo el clan Albora en el séptimo capítulo de “En tierra lejana”.
La boda entre Alya y Cihan no ha traído ninguna paz a "En tierra lejana". Todo lo contrario. Los episodios emitidos el lunes 23 y martes 24 de marzo acumulan enfrentamientos directos, luchas de poder dentro del clan Albora y una confesión que lo pone todo patas arriba.
La relación entre Alya y Sadakat llega a un punto insostenible. Las disputas internas de la familia se recrudecen y cada decisión arrastra consecuencias que nadie parece capaz de frenar.
El matrimonio no suaviza nada. Sadakat deja claro desde el minuto uno que piensa seguir mandando. Durante la celebración, expone delante de todos que quiere un nieto. No es un deseo: es una orden disfrazada.
Alya no se queda callada. Empieza a responder, a poner límites, aunque eso la deja cada vez más expuesta. Sadakat va más lejos e intenta moldearla como esposa del líder del clan. Le exige que se adapte a sus normas. Quiere que deje de ser quien es.
Alya intenta recuperar algo de autonomía. Busca trabajo como médica en los hospitales de la zona, pero no tarda en darse cuenta de que el camino está bloqueado.
Sadakat mueve sus contactos para que nadie la contrate. Todas las puertas se cierran y sus esfuerzos resultan inútiles. Hasta Cihan acaba interviniendo: utiliza a Mine para cortarle las opciones. Alya no se rinde, sigue buscando, pero cada intento agranda la distancia con su marido. La convivencia se deteriora por momentos.
Mientras tanto, dentro del clan Albora cada uno va por su lado. Ecmel reafirma sus propios planes y se distancia. Demir gana peso en la sombra y empieza a mover ficha sin que nadie lo vea venir.
Şahin no puede olvidar a Nare y vuelve a buscarla. Eso provoca un choque directo con Cihan, que le deja muy claro que no quiere verlo cerca de los suyos.
La cosa se desborda cuando salen a la luz viejas traiciones. Şahin acusa a Sadakat de haber manipulado a todos durante años. El enfrentamiento estalla dentro de la mansión. Cihan encara a su propio tío y arrincona a Sadakat, que no retrocede ni un centímetro. Defiende lo que hizo. Dice que era necesario para proteger a la familia.
Sadakat intensifica el control hasta un extremo difícil de sostener. Alya necesita pedir permiso para las decisiones más básicas sobre su propia vida.
En paralelo, Demir no pierde el tiempo y ejecuta un movimiento estratégico: se hace con una parte del hospital del que es directora Mine y donde estarían dispuestos a contratar a Alya. La decisión de la joven de seguir adelante con su carrera y aceptar la oferta solo agrava el choque con Sadakat, que se opone a cualquier forma de independencia.
El momento más tenso llega cuando una operación de Cihan se ve comprometida por una redada policial. El golpe sacude al clan entero. Las sospechas apuntan rápido hacia Alya.
Cuando Cihan la confronta, ella no miente. Admite que escuchó la conversación y que fue ella quien avisó a la gendarmería al descubrir qué tipo de actividades se estaban llevando a cabo.
La confesión rompe lo poco que quedaba en pie. Alya queda en el centro de una crisis que divide al clan. Sadakat refuerza su postura contra ella. El resto de la familia no sabe de qué lado ponerse. Lo que viene después no tiene vuelta atrás.



