
El capítulo 37 de “En tierra lejana” destapa la implicación de Ecmel en el asesinato de Boran y deja a Şahin al borde de la muerte tras dispararse ante Nare. Mientras, Cihan desafía a su tío para salvar la vista de Kaya y Sadakat repudia a su propia hija.
El capítulo 37 de “En tierra lejana”, emitido en Antena 3 entre el lunes 19 y el martes 20 de octubre, deja a los Albora al borde de una nueva tragedia. La lucha de Cihan por salvar la vista de Kaya y la determinación de Alya para defender a su familia chocan con las maniobras de Ecmel, cuya implicación en la muerte de Boran termina saliendo a la luz.
Tras el ataque a la mansión, Sadakat consigue recuperarse del disparo que recibió para proteger a Alya, pero la familia continúa desmoronándose. Kaya desaparece mientras huye de los gendarmes, Cihan sigue perseguido por la justicia y Şahin se culpa por haber caído en la trampa de su padre. Sin embargo, lo peor está por llegar: una prueba sobre el asesinato de Boran llevará a Şahin a un límite del que quizá no consiga regresar.
La situación de los Albora parece cada vez más difícil de sostener. Mientras Cihan permanece escondido, Alya decide enfrentarse a los vecinos que han acusado a su marido de atacar a la gendarmería. Su intervención en la plaza del pueblo consigue cambiar las cosas: recuerda a los presentes que los verdaderos responsables dispararon contra Sadakat y apela a su conciencia para que no permitan que una mentira condene a Cihan. Varios testigos terminan comprometiéndose a contar la verdad ante el juez.
El gesto conmueve a Cihan, que reconoce cuánto necesita a Alya para seguir adelante. La relación entre ambos sale reforzada en medio de una crisis que, sin embargo, termina rompiendo otros vínculos familiares.
Sadakat descubre que Nare ha regresado junto a Şahin, al que considera responsable de la desgracia de sus hijos, y decide repudiarla. Durante una durísima conversación telefónica, le prohíbe volver a casa y le asegura que ya no significa nada para ella. Nare queda destrozada, mientras su marido escucha su llanto desde la cama.
La huida a ciegas de Kaya se convierte en una pesadilla cuando cae en un profundo foso del que no puede salir. Zerrin, que ha conseguido escapar del encierro impuesto por Demir, termina encontrándolo e intenta rescatarlo, pero también cae al agujero. Atrapados juntos, ambos comparten un momento de enorme emoción en el que Kaya confiesa que lo más doloroso de perder la visión es no poder volver a contemplar su rostro.
El reencuentro se ve interrumpido por Demir, que aparece armado y amenaza con matar a Kaya. Zerrin se interpone para protegerlo hasta que Cihan y sus hombres llegan y consiguen liberarlos. Furioso, Cihan anima a su hermano a vengarse, pero Kaya renuncia a disparar por petición de Zerrin, a quien promete proteger junto al bebé que espera.
Con Kaya nuevamente a salvo, Alya organiza la operación que podría devolverle la visión. Sin embargo, Ecmel prepara otra maniobra despiadada: secuestra al cirujano Burhan para impedir que intervenga a su sobrino y exige que Cihan se entregue a cambio de permitir la operación. La amenaza desencadena la respuesta más contundente de Cihan, que irrumpe armado en la propiedad de su tío y lo secuestra para obligarlo a revelar dónde mantienen retenido al médico.
Tras conseguir liberar a Burhan, se enfrenta violentamente a Ecmel y amenaza con acabar con él por todo el daño causado a su familia. La llegada de los gendarmes evita un desenlace sangriento y obliga a Cihan a escapar, aunque deja claro que sus cuentas con su tío siguen pendientes.
La liberación del cirujano devuelve la esperanza a los Albora. Kaya podrá someterse finalmente a la intervención, aunque las horas perdidas han aumentado la incertidumbre sobre su recuperación.
Entretanto, Şahin consigue una prueba que derrumba todo aquello en lo que había creído. El hombre que secuestró a Zerrin, padre del verdadero Hamada, le entrega a cambio de dinero una grabación que demuestra que Ecmel ordenó asesinar a Boran. En el vídeo, su padre ofrece 150.000 dólares para ejecutar el crimen y deja claro que Boran no debe sobrevivir.
La revelación resulta insoportable para Şahin, que había defendido durante meses la inocencia de Ecmel frente a las acusaciones de Cihan y Kaya. Se enfrenta a él delante de Fidan, le reprocha haber destruido sus vidas y llega a apuntarlo con una pistola, aunque finalmente renuncia a matarlo. Antes de marcharse, le exige que limpie el nombre de Cihan y consiga que sus hombres retiren las falsas acusaciones que lo mantienen fugitivo.
Pero descubrir la verdad no consigue aliviar su culpa. Cuando Kaya está a punto de ser trasladado al hospital, Şahin aparece ante los Albora, confiesa que su padre ordenó matar a Boran y suplica a Kaya que le dispare. Está convencido de que merece morir por haber confiado en Ecmel y haber contribuido involuntariamente a la desgracia de quienes consideraba sus hermanos.
Kaya se niega a hacerlo, pero Şahin, completamente fuera de sí, empuña su propia arma y amenaza con quitarse la vida. Nare le ruega desesperadamente que no la abandone, mientras él solo acierta a pedirle perdón una y otra vez. Finalmente, incapaz de soportar el peso de lo ocurrido, Şahin se dispara en el abdomen ante su mujer y toda la familia, dejando su destino en el aire y a los Albora enfrentados a una nueva tragedia.


