
El disparo a Diyar, el secuestro de Ayla, la detención de Sinan, la pillada a Betül y la victoria de Seyran, mejores momentos del episodio 84 de “Una nueva vida”, la serie turca de Antena 3 para las noches dominicales.
La cadena principal de Atresmedia estrenó este domingo por la noche el undécimo episodio de la tercera temporada de "Una nueva vida", una de las superproducciones turcas del momento, protagonizada por Mert Ramazan Demir y Afra Saraçoğlu.
En el capítulo 84, el beso más esperado termina con Ferit volviendo a huir de Seyran. Mientras, Diyar se dispone a mudarse a la mansión, ignorando que Ferit va a su encuentro para romper definitivamente con ella. En esas, un misterioso motorista dispara a la joven y Ferit señala enseguida a Sinan. Por ello, la acoge en la residencia de los Korhan, donde Seyran se percata de que la abogada está mintiendo.
Ferit promete a Seyran que lo suyo con Diyar es historia. Luego, secuestra a Ayla con la intención de atrapar a Sinan. La mujer reafirma la teoría de Seyran, e Ifakat le tiende una trampa. Durante la prueba de ADN, Orhan pilla a Betül cambiando su sangre por la de Tayfun. Y Ferit cita a los Kantarci, detenidos finalmente junto a Sinan, quien jura que no atacó a Diyar. Entonces, Ferit abandona a la chica para siempre...
Tras besarla, Ferit vuelve a esquivar a Seyran. De su lado, Diyar, libre del yugo de su abuelo, resuelve mudarse a la mansión, ignorando que su prometido conduce hacia su casa para dejarla definitivamente. Mientras, Seyran se queja a Suna de que Ferit continúa sin pronunciar "te quiero". En esas, un desconocido motorista abre fuego contra Diyar y Ferit apunta sin rodeos a Sinan.
En el hospital, con Diyar ya estable, Abidin accede de mala gana al plan de Ferit de raptar a Ayla con el objetivo de atraer a su hijo. Por su parte, Seyran, quien se culpa del incidente, respira aliviada al enterarse de que el proyectil apenas rozó a Diyar.
En la mansión, todo son cautelas, como si la próxima bala tuviera ya destinatario. Sin embargo, nada conecta a Sinan con la agresión sufrida por Diyar. En la clínica, Suna avisa a Ferit: su idea de ofrecer cobijo a su prometida bajo el mismo techo que Seyran traerá problemas.
Apenas sale del centro médico, Diyar advierte la ausencia de la alianza de compromiso en el anular de Ferit, que improvisa una coartada tan torpe que ni siquiera él se traga. En la residencia de los Korhan, el conflicto prende de inmediato cuando Diyar desprecia el apoyo de Seyran: le bastan las atenciones de su "futuro esposo".
Poco después, Seyran descarta la implicación de Sinan en el tiroteo: el motorista dejó un mensaje cuya caligrafía no coincide con la de su expareja, que además desconoce cómo manejar una motocicleta. "¿Entonces, fui yo quien apretó el gatillo?", replica Diyar, visiblemente tensa.
Ferit, notando bastante incómoda a Seyran, despeja su incertidumbre: Diyar ya es historia, aunque aguardará la ocasión propicia para comunicárselo. Seyran responde con risitas, pero dejando claro que no bajará la guardia. Incluso previene a Ferit de que ciertas expresiones de afecto podrían volverse en su contra, provocando una amplia sonrisa en el joven.
Más tarde, Seyran comparte con Suna y Halis su creciente desconfianza: sospecha que Diyar, en un intento desesperado de arrebatarle a Ferit, ha orquestado una farsa. En el exterior, Aysen desconcierta a Sinan al preguntarle por qué disparó a Diyar.
A todo esto, Esme, aferrada a su ocurrencia de regresar a Antep, recurre a Kazim para que obstaculice la reconciliación entre Seyran y Ferit. No obstante, el padre de las Sanli respalda a su antiguo yerno. Así, Kazim encara a Diyar y le revela que Ferit planea abandonarla. Luego, el anillo de su prometido tirado en el suelo liquida las esperanzas de la abogada.
Por su parte, Betül cita a Tayfun, el amante con el que la cazó Halis y auténtico progenitor del bebé que espera, y le propone alterar el resultado de la prueba de ADN. La estrategia es sustituir la muestra de sangre de Orhan por la suya propia, prometiéndole a cambio una jugosa recompensa.
En el laboratorio, Betül y Tayfun sortean al padre de Ferit y se encierran en la sala donde se hallan los frascos, intercambiando los nombres. Sin embargo, la fortuna no acompaña su maquiavélica jugada, ya que Orhan irrumpe de improviso y sorprende a su prometida y al conductor en plena acción.
Con Seyran de su lado, Ferit organiza el secuestro de Ayla sin informar a Diyar. Contra todo pronóstico, la matriarca de los Kantarci entra en el vehículo por voluntad propia, dispuesta a limpiar el nombre de su hijo. De este modo, en el hogar de los Korhan, tacha a Diyar de mentirosa y demanda pruebas que sostengan su acusación.
Al final, Ferit la retiene por la fuerza con objeto de usarla como señuelo para atraer a Sinan. En privado, Ayla reafirma lo que Seyran ya sabía: su primogénito no agredió a Diyar. Aún así, la joven es incapaz de conseguir que Ferit reconozca el engaño que, según ella, sostiene la abogada.
Angustiada, Ayla pacta con Ifakat, confabulada con el resto de la familia: si la libera, saldará las deudas de los Korhan. Aunque Mümtaz desconfía, Aysen corrobora a Sinan que la mansión atraviesa estrecheces.
De esta manera, Ferit convoca a los Kantarci en un lugar apartado. Allí, Ayla se reencuentra con su hijo y, sin imaginar la trampa tejida a su alrededor, desestima cualquier negociación con Ifakat. En ese instante, la policía arresta a Sinan junto a su madre, su tío y su hermana, Hazal.
Seyran aprovecha para abofetear al hombre que la envenenó y obtiene la confesión que buscaba: él no disparó. Finalmente, Ferit aparta a Diyar de su vida para los restos...

