
Un sacerdote, la mujer de su primo y una pasión imposible que amenaza con destruirlo todo. Telecinco estrena el jueves 18 de junio “Ella, maldita alma”, la nueva ficción de Aurora Guerra basada en un relato de Manuel Rivas. Repasamos quién es quién en un reparto encabezado por Maxi Iglesias, Martiño Rivas y Karina Kolokolchykova.
Telecinco estrena el jueves 18 de junio, a las 23:00 horas, "Ella, maldita alma", una nueva ficción que pone en el centro de su trama algo tan antiguo como incómodo: qué pasa cuando el amor llega a quien menos lo busca y menos puede permitírselo. Protagonizada por Maxi Iglesias, Martiño Rivas y Karina Kolokolchykova, la serie está basada en un relato homónimo del escritor gallego Manuel Rivas y mezcla melodrama, intriga y drama social.
La firma detrás del proyecto es Aurora Guerra, que ejerce como creadora, mientras que César Benítez, Álvaro Benítez, Emilio Amaré y Arantxa Écija se encargan de la producción ejecutiva y la dirección corre a cargo de Iñaki Mercero y Javier Quintas.
Mediaset España produce la serie junto a Plano a Plano, con un rodaje que se ha repartido entre varios puntos de la costa gaditana: Conil de la Frontera, Zahara de los Atunes, Barbate y Jerez de la Frontera. Ese litoral es el que presta su imagen a La Isleta, el pueblo inventado donde transcurre la historia.
La serie consta de nueve capítulos que se emitirán semanalmente, y según ha explicado la propia Aurora Guerra, está concebida como una historia cerrada, aunque no descarta una continuación si la acogida lo justifica.
Todo se desencadena cuando Isaac llega a vivir a La Isleta con su mujer, Ana, justo al pueblo donde ejerce su primo Fermín, un sacerdote al que considera un hermano desde la infancia. La presencia de Ana despierta en Fermín algo que nunca había tenido que gestionar, y lo que complica todavía más la situación es que ella siente exactamente lo mismo.
Ahí nace el conflicto: él tendría que traicionar su fe y a la persona que más quiere; ella, una deuda que considera impagable hacia el hombre que la salvó de un pasado devastador en Ucrania.
La trama no se queda encerrada en La Isleta. Hay saltos a Galicia y a la Ucrania de la guerra para explicar de dónde viene cada uno de los tres protagonistas. Aurora Guerra ha resumido la propuesta como una historia sin villanos sencillos, en la que los personajes no eligen entre el bien y el mal sino entre distintas lealtades: a la fe, a una deuda, a un amor, a una familia.
El personaje es un sacerdote que hasta ahora lo tenía todo resuelto. Querido en La Isleta, hábil para apaciguar conflictos y con la valentía de plantarse ante los poderosos del pueblo cuando hace falta, Fermín construyó su identidad sobre la certeza de su vocación. Esa certeza se resquebraja con la llegada de dos personas a las que jamás esperó tener que enfrentarse: su primo Isaac, al que quiere como a un hermano, y la mujer de este, Ana.
Isaac y Fermín no son solo primos, son hermanos de infancia, una infancia que compartieron bajo la sombra de un padre, Jaime, que ejerció su autoridad sin contemplaciones. Isaac encontró en Ana, a quien conoció trabajando en Ucrania, la salida a ese pasado: la rescató, la trajo a España y ahora, instalado junto a ella en La Isleta, cree haber dejado atrás tanto el dolor como el control paterno. Pero esa libertad podría ser más frágil de lo que él imagina.
Antes de llegar a La Isleta, Ana ya había perdido casi todo. La guerra en Ucrania le arrebató a su hijo y la dejó atrapada en un país en ruinas hasta que Isaac, para quien trabajaba como traductora, la sacó de allí. Esa deuda pesa sobre ella como una losa cuando descubre que con Fermín ha conectado de una forma que no esperaba ni buscaba. Lo que empieza siendo un refugio espiritual termina convirtiéndose en el conflicto que define toda la serie.
La Isleta no es solo el escenario, es el otro gran personaje de la historia, y varios de sus vecinos tienen tanto peso en la trama como el triángulo protagonista.
Mariela (Carmen Daza) lleva años al frente del bar de la plaza, ganándose un sitio en el pueblo a pesar del recelo de buena parte de sus vecinos. Fermín fue quien la ayudó a conseguirlo, y ese gesto se ha ido transformando en algo que Mariela interpreta de forma muy distinta a como lo hace él. La llegada de Ana no hará sino encender esa tensión.
Amalia (Susana Córdoba) dirige el ayuntamiento con mano de hierro, heredera del antiguo cacique local y experta en encontrarle precio a cualquier problema. Su simpatía por Fermín tenía un límite claro: el día en que el sacerdote empiece a estorbar sus intereses.
Mateo (Paco Márquez), joven, acomodado y acostumbrado a no encontrar obstáculos, mantiene una relación con Clara (María de Nati), recién llegada de Madrid y fascinada con su nueva vida en el pueblo. La cercanía de Clara con Riako (Juanpe Avomo), un pescador inmigrante muy integrado en la comunidad, pondrá en duda no solo su relación con Mateo, sino la forma en que él se mueve por el mundo.
Oliva (Nacho Fresneda), mano derecha de Amalia en el consistorio, arrastra un resentimiento de clase que lo empuja a cualquier cosa que le permita cambiar de vida. Su mujer, Dolores (Ana Ruiz), devota y profundamente desdichada, descarga esa infelicidad sobre quienes tiene más cerca, Mariela y Fermín entre ellos.
Cierran el reparto Ramiro (Antonio Gil), marido de Amalia, y Lucas (Paco Marín), fotógrafo que observa de cerca todo lo que ocurre en La Isleta.
Isaac y Ana llegan a un pueblo marinero que parece sacado de una postal, recibidos por un Fermín ilusionado con la idea de empezar de nuevo junto a ellos. Pero el cambio de aires no borra las pesadillas de Ana, que sigue arrastrando el peso de la guerra y de la pérdida de su hijo. Es la cercanía de Fermín, paradójicamente, la que empieza a abrirle una puerta hacia la fe que creía perdida.
Mientras tanto, el barrio de pescadores de La Caleta se enfrenta a una amenaza muy real: la Ley de Costas, que podría justificar su demolición. La alcaldesa mira hacia otro lado y Oliva ya tiene planes para el solar, así que los vecinos, con Fermín de su parte, deciden que, si nadie va a salvar su barrio, lo harán ellos mismos.

