
Carlo se lleva a Janita sin avisar y acaba lanzándose contra Samuel, Julieta descubre un reloj carísimo de Ciro, Martina pone a Jacobo contra las cuerdas y Máximo rompe su trato con Leocadia, en los capítulos 905 al 909 entre el lunes 14 y el viernes 18 de septiembre en “La Promesa”.
Simona y Candela ya están de vuelta en La Promesa, pero su regreso no ha borrado lo ocurrido. Las cocineras habían exigido el despido de Julio antes de reincorporarse, aunque finalmente aceptaron regresar después de que Alonso les prometiera que el ayuda de cámara de Máximo no volvería a responsabilizarse de la cocina.
También ha saltado por los aires la boda de María Fernández y Carlo. Cuando todo estaba preparado, la doncella frenó el enlace y le confesó a su prometido que no estaba enamorada de él. Carlo ha quedado destrozado, mientras María intenta asumir una decisión que llevaba tiempo aplazando.
Curro, por su parte, sigue sin tener claro quién será finalmente su madrina. Pía, desbordada por la presión de Alonso y las críticas de Leocadia, le pidió entre lágrimas que la liberara de ese compromiso. Ahora queda por saber qué decidirá el joven y quién ocupará su lugar.
Mientras tanto, Ciro y Lorenzo han conseguido lo que buscaban. Manuel firmó la licencia sin leerla cuando llegaba tarde a la boda de María y Carlo, de modo que ambos pueden seguir adelante con su negocio a espaldas del heredero.
Y en la planta noble, Leocadia sigue pendiente de Máximo. Ella le propuso matrimonio con un trato muy claro: conseguiría convencer a Ángela para que aceptara a su padre como padrino y, a cambio, se convertiría en duquesa de Buenaventura.
Con todo eso pendiente, “La Promesa” emitirá los capítulos 905 al 909 entre el lunes 14 y el viernes 18 de septiembre. Estos son todos los acontecimientos previstos para la nueva semana, que te contamos en exclusiva en vemosTV.
Curro acepta finalmente que Pía no sea su madrina. Ella trata de explicar su decisión diciendo que acompañarlo hasta el altar habría podido parecer una provocación ante los nobles, aunque más tarde se sincera con Ricardo y reconoce que, en realidad, le habría encantado hacerlo.
En el servicio, Cristóbal hace oficial el regreso de Simona y Candela ante todos sus compañeros. La vuelta de las cocineras obliga también a Julio a dar un paso que hasta ahora no había dado: pide perdón públicamente por lo ocurrido.
Julieta, en cambio, comienza sus clases con un revés. Espera a los habitantes del refugio, pero no aparece nadie. Ciro y Lorenzo se ríen de su iniciativa, aunque pronto ven una ventaja mucho más útil para sus propios intereses: si Manuel y Julieta están pendientes de las clases, tendrán menos tiempo para fijarse en lo que ellos hacen con las licencias.
La situación de Martina tampoco mejora. La joven intenta hacer entender a Jacobo que forzar su relación no servirá para que sean felices, pero él no muestra ninguna empatía. Desesperada, Martina termina llorando junto a Adriano y admitiendo que no sabe qué más hacer para conseguir que Jacobo ceda.
María recibe, al menos, un motivo de tranquilidad. Manuel le asegura que La Promesa es su casa y que nadie va a echarla después de haber cancelado la boda. Ella se lo cuenta a Carlo, convencida de que así podrá calmarlo, pero el lacayo sigue muy herido por lo ocurrido.
La conversación que cambia el día llega después. María termina confesando a Samuel la verdadera razón por la que no se casó con Carlo: su corazón le pertenece a él.
Y cuando todo parecía haberse calmado alrededor de la madrina de Curro, el joven toma una nueva decisión. Curro pide a Leocadia que ocupe el lugar de Pía y lo acompañe al altar. Ella lo fulmina con la mirada antes de darle una respuesta.
Leocadia acepta ser la madrina de Curro, aunque no pierde la ocasión de dejar claro que considera que tendría que haber sido la primera elegida. Para ella, además, la boda del joven no es el único enlace que ocupa sus pensamientos: sigue imaginándose junto a Máximo y cada vez más cerca de convertirse en duquesa.
La decisión de Curro no sienta bien a Pía. Cuando descubre que Leocadia será finalmente la madrina, deja claro que no la considera una buena persona y teme que su presencia junto al joven termine siendo un error.
En las cocinas también se produce un cambio inesperado. Tomasa comienza a mostrarse amable con Simona y Candela, una actitud que contrasta con la tensión que había alimentado durante los días anteriores.
Julieta, mientras tanto, averigua por qué fracasó su primera clase. Los habitantes del refugio no quieren acudir porque les intimida entrar en el palacio. El problema ya no es convencerlos de aprender, sino lograr que crucen esa puerta.
Adriano tampoco está dispuesto a seguir soportando el comportamiento de Jacobo. Le advierte de que, si continúa actuando de ese modo, todos terminarán dándose cuenta de que sucede algo extraño. La advertencia parece hacer efecto, porque Jacobo reúne después a Martina y Adriano y anuncia que ha tomado una decisión.
Ciro y Lorenzo tienen motivos para celebrar. Cobran los primeros beneficios procedentes de las licencias, aunque el capitán de la Mata pide a su socio que no se deje llevar y evite cualquier gasto que pueda despertar sospechas.
También llega una conversación inevitable entre Samuel y María Fernández. Ambos reconocen que se quieren, pero aceptan que ese amor no puede ir más allá y que deben conformarse con ser amigos.
María intenta después acercarse a Carlo y rebajar la tensión entre ellos, sin demasiado éxito. Y poco más tarde llega el susto: Carlo se ha llevado a Janita y ninguno de los dos aparece por ningún lado. María no sabe dónde están ni cuándo van a regresar.
Jacobo comienza el día pidiendo perdón a Martina y Adriano, aunque no llega a contarles cuál es la decisión que había tomado. Curro aparece en ese momento e interrumpe la conversación antes de que pueda explicar nada más.
En la zona de servicio, la angustia de María termina cuando Carlo regresa con Janita. El lacayo explica que había llevado a la niña a visitar a su madre, pero María estalla: no piensa aceptar que vuelva a llevársela sin avisar. Tras la discusión, María le deja claro a Carlo que Samuel no es la causa de su ruptura. El verdadero problema es que ellos dos no están enamorados.
Mientras tanto, Curro y Ángela siguen preparando su boda y rechazan el menú que había escogido Leocadia. La pareja pide a Simona y Candela que elaboren una propuesta distinta, algo menos convencional para el enlace.
Leocadia continúa también presionando a Ángela para que acepte a Máximo como padrino. Esta vez insiste en que el duque está intentando comportarse bien con ella y que merece una oportunidad. Ángela empieza a dudar y pide a Alonso que le hable de su padre, buscando saber más sobre él antes de tomar una decisión.
En las cocinas, Tomasa obliga a Petra a posicionarse contra el nuevo menú. Sin embargo, la propia Tomasa sorprende después al mostrarse partidaria del cambio, alimentando todavía más las dudas sobre sus verdaderas intenciones.
Julieta consigue al fin que las clases arranquen. Manuel convence a los habitantes del refugio para que acudan al palacio y, durante la primera sesión, varios alumnos cuentan cómo fueron estafados hasta perderlo todo. Entre los nombres que mencionan aparece el del barón de Valladares.
Pía tampoco consigue olvidar el asunto de la madrina. Confiesa a Ricardo que no soporta la idea de que Leocadia lleve a Curro al altar y asegura que solo queda una salida, aunque todavía no se atreve a dar ese paso.
El día termina con un problema nuevo para Ciro. Julieta encuentra un reloj carísimo que él no puede justificar. Después de que Lorenzo le advirtiera de que no ostentara el dinero, esa compra amenaza con poner sus negocios bajo sospecha.
Ciro intenta salir del paso ante las preguntas de Julieta. Asegura que el reloj lo ha comprado a plazos y espera que esa explicación sea suficiente para cerrar el asunto.
Lorenzo, sin embargo, ve que tienen que ir con más cuidado. Ordena a Ciro que cambie de sitio el dinero y que provoque una discusión por las clases del refugio, con la intención de apartar las miradas de sus negocios.
Ciro obedece. Monta un conflicto en el hangar siguiendo las instrucciones del capitán, mientras ambos intentan ganar tiempo y alejar cualquier sospecha sobre el dinero que ya han empezado a recibir.
Ángela, por su parte, presencia las consecuencias que Máximo está sufriendo después de hacer pública su paternidad. Ese episodio acerca un poco a padre e hija. Él insiste en que actuó pensando en ella y Ángela empieza a mostrarse menos cerrada que hasta ahora.
Pía continúa sintiéndose culpable por haber dejado el lugar de madrina en manos de Leocadia. Quiere rectificar, pero no se atreve a pedir a Curro que vuelva a contar con ella.
La guerra de Tomasa contra Petra también se vuelve más abierta. Petra intenta hablar con ella, pero Tomasa se niega y admite que está manipulando a Simona y Candela para perjudicar a Petra ante los demás.
En la planta noble, Martina llega al límite. Está harta de que Jacobo decida cómo tienen que comportarse los dos y le exige que anuncien su ruptura y abandone La Promesa. Ya no está dispuesta a seguir fingiendo.
Y el día termina con Carlo completamente fuera de sí. Dolido por todo lo ocurrido con María, agarra a Samuel de la sotana, dispuesto a pegarle.
Pía interviene a tiempo y evita que Carlo golpee a Samuel. Después del enfrentamiento, el lacayo termina admitiendo algo que hasta ese momento no había expresado: no está enfadado con María, sino consigo mismo.
Martina tampoco consigue cerrar su conflicto con Jacobo. Después de exigirle que anuncien su ruptura y abandone el palacio, él responde con una propuesta completamente inesperada que la deja sin palabras.
Mientras tanto, Máximo sigue acercándose a Ángela. El duque entrega a su hija una joya familiar para que la lleve el día de su boda y le explica que se la da porque es su hija. Las reservas de Ángela comienzan a ceder, aunque detrás de ese acercamiento parece haber un plan preparado por Máximo.
Ciro acaba asistiendo a las clases del refugio por petición de Manuel. Escucha los testimonios de los alumnos, pero no muestra ninguna empatía y los considera unos llorones, incluso después de conocer cómo perdieron su dinero.
Los preparativos del banquete también siguen adelante. Lope da el visto bueno al menú preparado por Simona y Candela, aunque propone servirlo en forma de bocaditos. Petra protesta por la cata y considera que supone un gasto innecesario, pero su opinión tiene cada vez menos respaldo en el palacio.
Leocadia, convencida de que ha cumplido su parte, va a hablar con Máximo. Le asegura que está cerca de lograr que Ángela lo acepte como padrino y espera que el duque responda al acuerdo que habían hecho.
Pero Máximo ya no piensa igual. El duque, consciente de que su plan para ganarse a Ángela está dando resultado, cancela el trato con Leocadia y le dice que no la necesita. Después de todo lo que ella ha hecho para acercarlo a Ángela, su plan para convertirse en duquesa se ha derrumbado.

