
Los actores que interpretan a Curro y Ángela tuvieron comienzos muy distintos. Él encadenó pruebas y negativas; ella consiguió su primer trabajo en el primer proceso de selección al que se presentó.
Antes de convertirse en Curro y Ángela, Xavi Lock y Marta Costa tuvieron que encontrar su oportunidad como actores. Hoy comparten algunas de las tramas más importantes de “La Promesa”, pero sus primeros pasos en la profesión fueron muy diferentes.
En el caso de Xavi, el camino estuvo lleno de pruebas que no terminaban en un contrato. Para Marta, su primer casting abrió directamente la puerta de una serie de Netflix. Dos experiencias que ayudan a conocer mejor a los intérpretes detrás de la pareja.
Antes de entrar en la ficción de La 1, Xavi Lock se había presentado a más de 80 castings. El propio actor ha explicado que cree que fueron incluso más y que recibió numerosas negativas durante ese proceso. Su forma de afrontarlo consistía en seguir probando. Cada nueva convocatoria podía ser aquella en la que finalmente lo eligieran, una posibilidad que le animaba a continuar pese a los rechazos anteriores.
Su preparación también fue constante. Se formó en el Estudio Juan Carlos Corazza y completó cursos de interpretación ante la cámara, voz y movimiento. Detrás de Curro había un trabajo previo que los espectadores no habían visto cuando el personaje apareció en sus pantallas.
La experiencia de Marta Costa fue distinta, aunque su relación con la interpretación venía de mucho antes. Desde los diez años hacía teatro aficionado y tenía claro que quería ser actriz, aun sin saber exactamente cómo convertir esa vocación en una profesión.
Al marcharse a estudiar Comunicación Audiovisual a La Coruña, un amigo la acercó a la formación actoral de Fernando Tato en Santiago. Poco después llegó la oportunidad de presentarse a la serie de Netflix, “Clanes”.
Era el primer casting de su vida. Los nervios fueron tales que, según ha contado, le salió un orzuelo. Aun así, superó aquella prueba y una segunda selección en Madrid, hasta conseguir el trabajo. La serie le permitió compartir proyecto con Clara Lago y Tamar Novas. También le ayudó a perder el miedo: aquellos profesionales que conocía por la pantalla pasaron a ser compañeros de un oficio del que ella comenzaba a formar parte.
Sus caminos acabaron cruzándose en “La Promesa”, donde han compartido escenas especialmente exigentes. Marta Costa destaca la fuerte discusión de Curro y Ángela durante su estancia en Lisboa, una secuencia que se grabó con steadicam, de principio a fin y sin cortes. La actriz recuerda la concentración que necesitaron para mantener la continuidad de aquel enfrentamiento. Interpretar el enfado y la rabia de Ángela terminó siendo uno de sus momentos favoritos del viaje.
Para Xavi Lock, uno de los grandes retos fue la revelación de Curro a Manuel sobre la muerte de Jana. Una escena que exigía encontrar el equilibrio entre concentración y relajación, y para la que resultó fundamental la confianza en su compañero Arturo García Sancho. El actor disfruta especialmente de la preparación previa a estas secuencias: reunirse, planificar cómo se desarrollarán y empezar a imaginar qué puede aportar a la interpretación.
Fuera de esos momentos de tensión, sus rutinas tienen mucho de cotidianas. Xavi aprovecha los descansos para dormir cuando puede y alterna los trayectos en coche entre el estudio, la música y el sueño.
Marta no suele dormirse entre escenas, pero en Lisboa encontró una cama en el camerino que le permitió descansar. Los procesos de maquillaje y peluquería suelen ocupar parte de esas pausas, por lo que esta vez agradeció disponer de ese rato.
También ha cambiado su manera de preparar los guiones. Al principio estudiaba intensamente durante los desplazamientos; ahora prefiere hacerlo en casa y reservar el coche para escuchar música o dormir.
Desde aquellos primeros castings hasta las secuencias que ahora comparten, ambos han ido encontrando su forma de trabajar. Y mientras Curro y Ángela atraviesan sus conflictos en pantalla, sus intérpretes combinan la preparación de cada escena con algo tan sencillo como aprovechar una pausa para recuperar fuerzas.


