
Pía se resiste a regresar a La Promesa, pero Manuel y Curro no se rinden hasta conseguir su ayuda para investigar el asesinato de Jana. Mientras Lorenzo y Máximo se amenazan con revelar sus secretos, Casilda abandona el palacio, Martina continúa ocultando su embarazo y Ricardo descubre a Alonso el sabotaje de Julio, en los capítulos 938 al 942, del 2 al 6 de noviembre en La 1 y RTVE Play.
“La Promesa” comienza noviembre con un regreso que podría cambiar por completo la investigación sobre el asesinato de Jana. Después de buscar desesperadamente a Pía, Curro conseguirá encontrarla en Robledillo con la ayuda de Ángela. Sin embargo, localizar a la antigua ama de llaves será mucho más sencillo que convencerla para que vuelva al palacio del que él mismo la expulsó. La señora Adarre no está dispuesta a regresar y ni siquiera las revelaciones sobre Jana conseguirán hacerla cambiar de opinión inicialmente.
Mientras tanto, Manuel continúa luchando por mantener la calma delante de Leocadia. El heredero conoce la responsabilidad de la señora de Figueroa en la muerte de su esposa y está decidido a reunir pruebas contra ella, pero su comportamiento y el de Curro empiezan a despertar demasiadas sospechas. Ángela sigue sin conocer la terrible verdad sobre su madre, una circunstancia que obliga a los hermanos a medir cada palabra y cada gesto.
Los problemas tampoco dan tregua al resto de los habitantes de La Promesa. Lorenzo y Ciro continúan implicados en sus operaciones fraudulentas con la empresa de aviación, mientras Máximo comienza a descubrir las verdaderas dimensiones del engaño. Lo que había comenzado como una consulta sobre inversiones terminará convirtiéndose en una guerra de amenazas que podría sacar a la luz secretos muy comprometedores.
En la planta noble, Martina y Jacobo siguen buscando una solución a las exigencias de Casilda, que continúa presionándolos para que celebren su boda sin saber que la joven está embarazada de Adriano. Entretanto, María Fernández intenta adaptarse a su matrimonio con Carlo, aunque todavía sufre por Samuel, y la relación entre Simona y Candela continúa deteriorándose por las manipulaciones de Tomasa. A todo ello se suma un nuevo problema para Julio, cuyo papel en el sabotaje del banquete podría terminar llegando a oídos de Alonso.
“La Promesa” tiene prevista la emisión de cinco nuevos capítulos, del 938 al 942, entre el lunes 2 y el viernes 6 de noviembre, a partir de las 18:35 horas en La 1 y RTVE Play. Como ya ha adelantado vemosTV, la programación oficial mantiene las emisiones habituales pese al festivo del lunes en varias comunidades autónomas, salvo posibles cambios de última hora.
La angustia de Curro por no conseguir encontrar a Pía ha terminado convirtiéndose en una de sus principales preocupaciones. El joven está convencido de que la antigua ama de llaves podría ayudarlo a esclarecer aspectos fundamentales del asesinato de Jana, especialmente después de comenzar a sospechar que Leocadia no solo la envenenó, sino que también pudo haber sido quien le disparó para inculpar a Cruz.
Tras numerosos intentos fallidos, Ángela decide implicarse directamente en la búsqueda. Aunque no comprende del todo los motivos que llevan a su marido a querer localizar a la señora Adarre, está dispuesta a ayudarlo y finalmente los dos consiguen encontrar a Pía en Robledillo, donde trabaja como mesera.
El reencuentro supone un importante alivio para Curro, que por fin tiene la oportunidad de hablar con ella y tratar de conseguir su colaboración. Sin embargo, sabe que convencerla no será sencillo después de lo ocurrido entre ambos. Su intención es pedirle que regrese a La Promesa, donde cree que podría resultar fundamental para reunir pruebas contra Leocadia.
Mientras tanto, Lorenzo continúa intentando convencer a Máximo de que lo ayude a invertir el dinero que está ganando. El duque de Buenaventura lleva días haciéndole preguntas sobre el origen de su fortuna y no está dispuesto a asesorarlo sin conocer antes de dónde proceden realmente sus beneficios.
El capitán sabe que no puede revelar las operaciones fraudulentas que mantiene con Ciro, por lo que decide inventar que está robando información sobre los motores de la empresa de Manuel para venderla. Sorprendentemente, Máximo termina creyéndolo. Lorenzo consigue así salir del apuro y recupera la confianza, convencido de que el duque terminará ayudándolo a invertir su dinero.
Animado por el éxito de su engaño, vuelve a presionar a Ciro para que se implique en nuevas operaciones, pese a que el joven ya ha demostrado su temor a que la estafa termine saliendo a la luz.
En las cocinas, Tomasa también tiene motivos para sentirse satisfecha. Su estrategia para enfrentar a Simona y Candela está dando resultados y las dos amigas apenas consiguen entenderse. Candela continúa convencida de que su compañera no reconoce suficientemente su trabajo, mientras Simona sigue sin comprender qué ha provocado semejante cambio de actitud.
Lejos de intentar reconciliarlas, Tomasa alimenta el resentimiento y contempla cómo su plan avanza exactamente en la dirección que había previsto. Petra, entretanto, continúa sin conseguir que las cocineras comprendan que están siendo manipuladas.
En la planta noble, Casilda vuelve a poner a Martina en una situación especialmente incómoda al preguntarle delante de Leocadia y Julieta cuándo piensa tener hijos. La joven, que continúa ocultando su embarazo de Adriano, no sabe cómo responder sin despertar sospechas.
Sin embargo, la pregunta también le permite descubrir algo que podría resultar útil para sus planes: Casilda parece mostrarse especialmente sensible ante todo lo relacionado con los niños. Más tarde, Martina comenta con Jacobo que quizá anunciar su embarazo sea la solución para conseguir que la baronesa deje de presionarlos y acepte finalmente su matrimonio.
Por su parte, María Fernández asegura a Teresa que su convivencia con Carlo está mejorando. El lacayo ha demostrado paciencia y comprensión desde que comenzaron a compartir habitación y la doncella empieza a sentirse más tranquila junto a él.
Sin embargo, hay algo que continúa desconcertándola: Samuel parece haber aceptado su matrimonio con una naturalidad que María no consigue comprender. Después de todo lo que vivieron juntos, le sorprende que el sacerdote se comporte como si nunca hubiera existido una relación sentimental entre ambos. María comienza así a preguntarse si Samuel ha conseguido olvidarla de verdad o si, por el contrario, está ocultando su sufrimiento.
La alegría de Curro por haber encontrado a Pía no tarda en convertirse en una nueva decepción. Después de localizarla en Robledillo junto a Ángela, intenta convencerla de que regrese a La Promesa, pero la señora Adarre se niega incluso a mantener una conversación con él.
Pía no ha olvidado las circunstancias en las que tuvo que abandonar el palacio y tampoco le pasa desapercibido que Curro está ocultando información a su esposa. Comprende que Ángela desconoce buena parte de lo que realmente está sucediendo y no quiere verse nuevamente involucrada en una situación que podría traerle problemas.
El joven, sin embargo, no está dispuesto a rendirse. Convencido de que necesita su ayuda para descubrir toda la verdad sobre la muerte de Jana, decide regresar a Robledillo por su cuenta y hablar nuevamente con ella. Esta vez se muestra más sincero y le revela que Manuel ya conoce la responsabilidad de Leocadia en el asesinato. Espera que saber que ambos hermanos están unidos en la búsqueda de justicia consiga hacerla cambiar de opinión, pero Pía se mantiene firme: no piensa volver a La Promesa.
El rechazo supone un duro golpe para Curro, que continúa sin encontrar la manera de avanzar en sus investigaciones. Mientras tanto, Ángela empieza a comprender que su marido está dispuesto a hacer cualquier cosa para recuperar la colaboración de la antigua ama de llaves, aunque todavía desconoce el verdadero alcance del secreto que intenta esclarecer.
En otro frente, María Fernández continúa sufriendo por Samuel, a pesar de los esfuerzos que está haciendo para adaptarse a su vida junto a Carlo. La aparente tranquilidad del sacerdote la desconcierta tanto que termina haciéndole preguntas sobre sus sentimientos y la manera en que está afrontando su matrimonio. Samuel se siente cada vez más presionado y aunque intenta aparentar que ha aceptado lo sucedido, continúa profundamente afectado por haber perdido a la mujer a la que ama.
El sacerdote termina recordándole a María que ahora está casada con Carlo y que deberá asumir las obligaciones propias de su nueva situación matrimonial, incluida la consumación del enlace. Sus palabras resultan especialmente dolorosas para ambos, aunque Samuel considera que no tiene otra alternativa que aceptar la decisión que ella tomó para proteger a Janita.
La tensión sentimental también continúa marcando la relación entre Manuel y Julieta. La joven está convencida de que algo más preocupa al heredero y trata de conseguir que se sincere con ella, pero Manuel sigue sin estar dispuesto a contarle lo que ocurre.
La investigación sobre Jana ocupa buena parte de sus pensamientos y no puede compartir con Julieta el verdadero motivo de su comportamiento. La distancia entre ambos termina por desbordar a la joven, que rompe a llorar al verlo marcharse, incapaz de comprender por qué Manuel continúa alejándose de ella.
En la planta noble, Martina empieza a convencerse de que anunciar su embarazo podría ser la solución para librarse de las presiones de Casilda. Aunque Adriano teme las consecuencias de semejante decisión, la joven considera que quizá haya llegado el momento de dar el paso.
Martina se muestra dispuesta a contarle a Casilda que espera un hijo, mientras Alonso continúa intentando hacer entrar en razón a la baronesa para que deje de intervenir constantemente en el futuro de Jacobo. Sin embargo, sus esfuerzos vuelven a resultar inútiles: la madre del joven sigue convencida de que el matrimonio debe celebrarse cuanto antes.
Mientras tanto, las continuas discusiones entre Simona y Candela comienzan a tener consecuencias para el funcionamiento de las cocinas. Las dos amigas apenas consiguen ponerse de acuerdo y los señores terminan quejándose de la comida. La situación llega a oídos de Cristóbal, que decide intervenir y amonesta a las cocineras por permitir que sus diferencias personales afecten al servicio. Les exige que reconduzcan su relación y recuperen la profesionalidad que siempre han demostrado.
Petra, consciente de que Tomasa está detrás de buena parte de los enfrentamientos, vuelve a advertir a Simona de que su hermana no es de fiar. Sin embargo, sus palabras todavía no consiguen disipar las dudas que Tomasa ha sembrado.
Entretanto, los negocios de Lorenzo y Ciro están a punto de entrar en una fase especialmente peligrosa. Máximo comunica al capitán que ya ha encontrado una posible inversión para su dinero, una noticia que debería tranquilizarlo, pero Lorenzo tiene otro problema mucho más inmediato.
Está cada vez más cansado de las dudas de Ciro, que continúa temiendo que sus operaciones terminen siendo descubiertas. Decidido a obligarlo a seguir adelante, el capitán le lanza un ultimátum: o continúa participando en la estafa o contará toda la verdad a Julieta y Manuel.
La situación de Martina y Jacobo da un giro inesperado cuando Casilda anuncia que ha decidido abandonar La Promesa. Después de varios días presionando a su hijo para que concrete el matrimonio o regrese con ella a casa, la baronesa de Monteclaro opta finalmente por marcharse.
La noticia sorprende a la familia, especialmente porque Jacobo todavía no ha conseguido resolver los problemas que rodean su compromiso. Madre e hijo mantienen una despedida íntima en la que Casilda deja claro que continúa sin considerar a Martina la mujer adecuada para él.
Sin embargo, la baronesa tampoco renuncia a sus exigencias: insiste en que deben casarse cuanto antes. Su marcha pone fin a una convivencia marcada por las discusiones y los ultimátums, pero no elimina la presión que continúa pesando sobre los prometidos. Lo más significativo es que Casilda abandona el palacio sin llegar a conocer el embarazo de Martina, una revelación que la joven había comenzado a considerar como posible solución para conseguir su aprobación.
Mientras tanto, una noticia mucho más dolorosa obliga a Cristóbal a ausentarse precipitadamente. El mayordomo recibe información sobre el grave estado de salud de su madre, que se encuentra a punto de fallecer, y necesita marcharse para poder despedirse de ella.
La urgencia de la situación lo lleva a abandonar temporalmente sus responsabilidades en La Promesa. Su ausencia tendrá consecuencias para el funcionamiento del servicio, que ya atraviesa suficientes dificultades por los continuos enfrentamientos entre sus miembros.
Por su parte, Curro continúa completamente desanimado después de su segundo intento fallido de convencer a Pía. El joven cuenta a Manuel que la antigua ama de llaves sigue negándose a regresar, a pesar de saber que ambos están intentando esclarecer la muerte de Jana.
Pero Ángela no piensa rendirse tan fácilmente. Convencida de que su marido necesita la colaboración de Pía, decide visitarla nuevamente y le advierte que está dispuesta a presentarse allí todos los días hasta que cambie de opinión. Finalmente, la señora Adarre cita a Curro, que acude al encuentro con la esperanza de que haya reconsiderado su postura. Sin embargo, vuelve a encontrarse con una respuesta decepcionante. Pía le pide que la deje en paz y le reitera que no quiere regresar al palacio.
Curro intenta hacerla comprender que la situación es diferente y vuelve a recurrir al recuerdo de Jana para explicarle por qué necesita su ayuda. La investigación continúa dependiendo en buena medida de encontrar a alguien que pueda aportar información sobre los últimos momentos de su hermana.
En otra parte del palacio, Lorenzo continúa presionando a Ciro para que no abandone sus negocios fraudulentos. Después de amenazarlo con revelar la estafa a Julieta y Manuel, el capitán cree tener al joven completamente sometido.
Sin embargo, Máximo está a punto de convertirse en un problema todavía más grave. El duque de Buenaventura ha comprendido que Lorenzo está traicionando a su propio sobrino y considera inadmisible que intente obtener beneficios a costa de la empresa de Manuel. Indignado por lo que ha descubierto, se enfrenta al capitán y deja entrever que podría contarle al heredero lo sucedido. Lorenzo comienza a comprender que sus negocios están mucho menos protegidos de lo que imaginaba.
Mientras tanto, Tomasa continúa intentando destruir la amistad entre Simona y Candela, pero Petra está decidida a impedirlo. Su hermana le advierte que deje de hablar con las cocineras y de cuestionar sus intenciones, aunque el ama de llaves se niega a permanecer callada.
Petra deja claro que prefiere soportar la ira de Tomasa antes que permitir que Simona y Candela sigan sufriendo por sus manipulaciones. La respuesta provoca una nueva reacción de su hermana, que decide utilizar el pasado familiar para desacreditarla. Tomasa acusa a Petra de haberla tratado mal años atrás y presenta su versión de los hechos ante las cocineras, que terminan creyéndola.
Los negocios de Lorenzo y Ciro entran en una fase especialmente delicada cuando Máximo decide dejar de insinuar sus sospechas y enfrentarse abiertamente al capitán. El duque de Buenaventura considera inadmisible que Lorenzo esté aprovechándose de Manuel para obtener beneficios económicos y le asegura que está dispuesto a contarle al heredero lo que ha descubierto.
La amenaza inquieta profundamente al capitán, que teme que Máximo decida cumplir su palabra en el peor momento posible. La tensión aumenta especialmente durante una cena familiar, donde cualquier comentario comprometedor podría poner al descubierto las maniobras que tanto se ha esforzado por ocultar.
Mientras tanto, las cocinas continúan siendo escenario de constantes enfrentamientos. Simona y Candela siguen sin recuperar la confianza y, lejos de mejorar, su trabajo empieza a verse seriamente afectado. Petra intenta advertirles nuevamente de las verdaderas intenciones de Tomasa, pero las dos cocineras no están dispuestas a escucharla. Después de conocer las acusaciones que su hermana ha hecho sobre el pasado familiar, rechazan las advertencias del ama de llaves y la apartan de la discusión.
Sin embargo, los problemas terminan llegando a la planta noble. La mala calidad de una cena provoca una nueva reprimenda a las cocineras, que reciben así otra advertencia por permitir que sus conflictos personales perjudiquen el funcionamiento del servicio.
El enfrentamiento entre las hermanas tampoco ha terminado. Tomasa continúa aprovechándose de la desconfianza que ha conseguido despertar hacia Petra, mientras esta empieza a comprobar que cada vez resulta más difícil recuperar la credibilidad ante sus compañeras.
Por su parte, Manuel decide intervenir directamente en el regreso de Pía. Después de los repetidos rechazos que ha sufrido Curro, el heredero considera que quizá pueda convencerla personalmente de que regrese al palacio y los ayude a descubrir toda la verdad sobre Jana.
Pero su decisión no pasa desapercibida para Leocadia, que lleva tiempo sospechando que los hermanos le ocultan algo. La señora de Figueroa les reprocha su comportamiento errático: primero expulsaron a Pía y ahora parecen desesperados por conseguir que vuelva. Sus comentarios aumentan la tensión hasta el punto de que Curro está a punto de perder los nervios. Esta vez, sin embargo, es Manuel quien interviene para contener a su hermano.
Mientras tanto, Martina continúa profundamente afectada por los problemas que rodean su embarazo y su compromiso matrimonial. Aunque Casilda ya ha abandonado el palacio, las presiones para celebrar la boda no han desaparecido. Alonso empieza a percibir que algo no marcha bien con la joven. El marqués la encuentra especialmente preocupada y decide preguntarle si hay algo que quiera contarle, sin imaginar que Martina lleva tiempo ocultando que espera un hijo de Adriano.
En el servicio, la ausencia de Cristóbal también empieza a provocar dificultades. El mayordomo ha tenido que marcharse precipitadamente para atender a su madre, cuyo estado de salud es extremadamente grave, dejando a Teresa al frente de sus responsabilidades.
Sin embargo, Leocadia se enfrenta a la joven y la reprende por no haberle comunicado personalmente la marcha de Cristóbal. La señora de Figueroa considera inadmisible no haber sido informada de una ausencia tan importante y descarga su malestar sobre quien ha quedado al cargo.
Los problemas del personal tampoco terminan ahí. Ricardo, cansado de que Julio haya conseguido evitar consecuencias por su implicación en el sabotaje del banquete, decide acudir directamente a Alonso y contarle lo ocurrido. La revelación abre un nuevo frente para el marqués, que tendrá que valorar unas acusaciones especialmente graves sobre un incidente que afectó a la organización de un acontecimiento importante en el palacio.
Pero la noticia más esperada del capítulo llegará cuando Pía regrese finalmente a La Promesa, después de haberse resistido durante días a las peticiones de Curro y Ángela. La señora Adarre vuelve al lugar del que había tenido que marcharse y sorprende a todos con una exigencia: quiere recuperar su antiguo puesto de trabajo.
El regreso de Pía abre una nueva etapa en La Promesa. Después de haber trabajado como mesera en Robledillo y de rechazar repetidamente las peticiones de Curro, la antigua ama de llaves vuelve finalmente al palacio dispuesta a recuperar su lugar.
Su aparición provoca numerosos reencuentros y también le permite descubrir cuánto han cambiado las cosas durante su ausencia. Pía se entera de que María Fernández y Carlo se han casado y de que Simona y Candela, antes inseparables, están ahora profundamente enfrentadas. Las noticias la sorprenden, especialmente porque conoce bien la estrecha amistad que siempre había unido a las dos cocineras y las circunstancias sentimentales que rodeaban a María.
Pero el reencuentro más importante será con Curro, que lleva días intentando localizarla y convencerla de que regrese. El joven le agradece sinceramente que haya cambiado de opinión, consciente de que su ayuda podría resultar fundamental para avanzar en sus investigaciones. Curro y Pía comienzan así a colaborar para encontrar pruebas que permitan demostrar la responsabilidad de Leocadia en el asesinato de Jana.
Mientras tanto, Leocadia continúa profundamente inquieta por el comportamiento de los hermanos. Después de comprobar la hostilidad con la que Curro y Manuel se dirigen a ella, decide hablar con Ángela y quejarse de la actitud de su marido. La señora de Figueroa acusa a Curro de comportarse de manera violenta con ella, una situación que podría complicar todavía más la relación del joven con su esposa, que sigue sin conocer la terrible verdad sobre su madre.
Curro y Manuel deberán hacer un nuevo esfuerzo por contener su rabia si quieren evitar que Leocadia descubra que están reuniendo pruebas en su contra. La colaboración de Pía podría resultar decisiva, pero también aumentará las sospechas de una mujer que ya ha comenzado a preguntarse por qué necesitan recuperar con tanta urgencia a la antigua ama de llaves.
En otro frente, Julieta continúa preocupada por el comportamiento de Manuel. Desde su regreso de Lisboa, el heredero se muestra cada vez más distante y disperso, mientras los asuntos de la empresa de aviación parecen haber pasado a un segundo plano. La joven teme que su actitud tenga que ver con los problemas sentimentales que mantienen, aunque tampoco comprende por qué Manuel continúa evitando las conversaciones que necesita tener con él.
Julieta empieza a considerar que el heredero está desatendiendo el negocio y se pregunta si, al menos, podrá concentrarse en sus responsabilidades empresariales, especialmente ahora que han surgido irregularidades en las operaciones relacionadas con los manuales.
Mientras tanto, Alonso continúa intentando comprender qué está sucediendo entre Martina y Jacobo. El marqués ya había observado que la joven se encontraba especialmente preocupada y que la marcha de Casilda no había conseguido resolver los problemas que rodeaban su compromiso.
Ahora decide hablar directamente con Jacobo para averiguar si ha ocurrido algo que deba conocer. Alonso empieza a sospechar que los prometidos le están ocultando información, aunque todavía ignora el embarazo de Martina y las circunstancias que lo convierten en una cuestión especialmente delicada. La intervención del marqués podría obligar a la pareja a replantearse cuánto tiempo podrá seguir manteniendo el secreto.
Por su parte, Ricardo continúa decidido a que el sabotaje del banquete no quede sin consecuencias. Después de contar a Alonso que Julio estuvo implicado en lo ocurrido, decide explicarle con más detalle las irregularidades que se produjeron. El mayordomo revela que Julio manipuló los vinos, la comida y las tarjetas del banquete, provocando una serie de problemas que afectaron a la organización del acontecimiento.
Alonso traslada la información a Máximo, que se muestra profundamente indignado y exige pruebas que permitan demostrar semejantes acusaciones. Sin embargo, Ricardo no dispone de ellas, una circunstancia que podría dificultar que Julio termine respondiendo por lo sucedido.
Pero el enfrentamiento más peligroso del capítulo tendrá lugar entre Lorenzo y Máximo, cuya relación se ha deteriorado por completo desde que el duque descubrió que el capitán estaba obteniendo beneficios a costa de Manuel.
Después de que Máximo amenazara con revelar a Manuel las maniobras fraudulentas de Lorenzo en su empresa de aviación, el capitán decide contraatacar utilizando un secreto del pasado del duque de Buenaventura. El capitán le advierte de que, si lo delata, contará a Ángela los desmanes que cometió años atrás, una amenaza que deja entrever la existencia de episodios comprometidos que Máximo preferiría mantener ocultos.
Lo que había comenzado como una relación de asesoramiento económico se convierte ahora en un enfrentamiento entre dos hombres dispuestos a utilizar información peligrosa para proteger sus propios intereses. ¿Qué oculta Máximo sobre su pasado y hasta dónde estará dispuesto a llegar Lorenzo para impedir que Manuel descubra su traición?


