
Manuel descubre nuevas pruebas contra Leocadia mientras Pía y Curro siguen investigando el asesinato de Jana. Samuel atraviesa una crisis que hace temer por su vida, Julieta toma una drástica decisión y Martina se dispone a revelar su embarazo. La semana termina con una inesperada visita de la Guardia Civil, que llega al palacio preguntando por Janita, en los capítulos 943 al 946 de “La Promesa”.
“La Promesa” vivirá una semana decisiva para esclarecer el asesinato de Jana. Después de regresar al palacio y recuperar su puesto, Pía ha comenzado a colaborar con Manuel y Curro para reunir pruebas contra Leocadia. Sus investigaciones están a punto de dar un paso fundamental gracias a unos documentos relacionados con la compra del veneno que acabó con la vida de la joven. Sin embargo, el descubrimiento provocará una reacción tan desesperada en Manuel que su hermano tendrá que intervenir para evitar que cometa una locura.
Mientras tanto, la señora de Figueroa continúa intentando recuperar el control sobre quienes la rodean. Su enfrentamiento con Curro amenaza con deteriorar definitivamente la relación entre el joven y Ángela, especialmente después de que Leocadia termine reconociendo que intervino para impedir que su yerno recibiera el título de conde. La revelación ofrecerá a Curro un motivo para justificar públicamente su hostilidad, aunque su verdadero odio sigue relacionado con la muerte de Jana.
Los problemas tampoco dan tregua al resto de los habitantes del palacio. Samuel atraviesa una crisis cada vez más preocupante desde la boda de María Fernández y Carlo, mientras Martina y Jacobo continúan buscando una salida al embarazo que la joven espera de Adriano. Por su parte, Julieta está agotada por la actitud distante de Manuel y terminará tomando una decisión que afectará directamente a la empresa de aviación.
A todo ello se sumarán los enfrentamientos entre Máximo y Lorenzo, las consecuencias del sabotaje de Julio y la ruptura casi definitiva entre Simona y Candela, que ya apenas consiguen trabajar juntas por culpa de las manipulaciones de Tomasa. Pero el acontecimiento más inesperado llegará al final de la semana, cuando la Guardia Civil se presente en La Promesa preguntando por Janita.
“La Promesa” emitirá cuatro nuevos capítulos, del 943 al 946, entre el lunes 9 y el viernes 13 de noviembre, a partir de las 18:35 horas en La 1 y RTVE Play. El martes 10 no habrá emisión debido a la retransmisión del funeral por las víctimas del accidente ferroviario de Urda, que comenzará a las 18:45 horas desde la Catedral de Toledo. Por tanto, la ficción regresará el miércoles 11 con el capítulo 944 y mantendrá su horario habitual durante el resto de la semana, salvo nuevos cambios de programación.
El enfrentamiento entre Lorenzo y Máximo continúa complicándose después de que el capitán amenazara con revelar a Ángela los secretos más comprometedores del pasado del duque de Buenaventura. La advertencia termina surtiendo efecto y Máximo se ve obligado a ceder ante Lorenzo, aunque la situación lo deja profundamente indignado.
Su malestar termina afectando también a Julio, cuyo comportamiento ha comenzado a resultar insoportable para el duque desde que salió a la luz su implicación en el sabotaje del banquete de boda de Curro y Ángela.
El joven intenta defenderse asegurando que está haciendo todo lo posible por integrarse entre los empleados de La Promesa, pero que sus compañeros lo han rechazado y no le ofrecen ninguna oportunidad. Máximo, sin embargo, ya no está dispuesto a creer sus explicaciones. El duque pierde la paciencia y amenaza con despedirlo si vuelve a ocasionarle problemas, dejando claro que no necesita un ayuda de cámara en cuya palabra no puede confiar.
Mientras tanto, las tensiones entre Curro y Leocadia continúan aumentando. Ángela está cada vez más preocupada por el enfrentamiento entre su marido y su madre y decide organizar un encuentro con la esperanza de que ambos consigan acercar posturas.
Sin embargo, su iniciativa termina fracasando. Curro apenas consigue contener su rechazo hacia Leocadia, aunque encuentra una manera de justificarlo sin revelar que conoce su responsabilidad en el asesinato de Jana. El joven reprocha a su suegra que haya intervenido para impedir que le concedieran el título de conde, una acusación que ofrece una explicación aparentemente razonable para su creciente hostilidad.
Por su parte, María Fernández intenta aliviar el sufrimiento de Samuel después de haberle reprochado que pareciera haber superado demasiado fácilmente su separación. La doncella comprende que sus palabras pudieron resultar injustas y decide pedirle perdón.
Sin embargo, el sacerdote está atravesando una crisis mucho más profunda de lo que ella imagina. Durante una conversación con Petra, Samuel reconoce que continúa pensando constantemente en María y llega a confesar que reza para que Dios se lo lleve. Sus palabras alarman al ama de llaves, que empieza a comprender hasta qué punto está sufriendo por haber perdido a la mujer a la que ama.
Entretanto, Julieta también está cansada de la actitud de Manuel. La joven siente que su relación se ha convertido en un círculo del que no consiguen salir: el heredero se disculpa, intenta acercarse y poco después vuelve a mostrarse distante y evasivo.
Cuando parece que ambos van a mantener una nueva conversación, Máximo aparece e interrumpe el encuentro para advertir a Manuel de que debe tener cuidado con Lorenzo. El duque conoce una parte importante de las maniobras del capitán y considera necesario poner en guardia al heredero, aunque las amenazas que ha recibido complican su posición.
Precisamente Lorenzo recibirá una misteriosa carta que parece proceder del ejército, una comunicación cuyo contenido podría tener consecuencias inesperadas para sus planes.
Pero el momento más importante del capítulo llegará cuando Pía comparta con Manuel los resultados de sus investigaciones sobre el asesinato de Jana. La antigua ama de llaves ha conseguido relacionar varios elementos que podrían resultar fundamentales para demostrar la culpabilidad de Leocadia: una carta de Mercedes del Amor dirigida a Cristóbal que llegó a sus manos y la aparición de ese mismo nombre en el registro de venenos de la Joyería Llop.
Las coincidencias refuerzan las sospechas sobre la señora de Figueroa y permiten a los hermanos avanzar en la reconstrucción del crimen. Manuel y Curro disponen por fin de indicios documentales que apuntan hacia Leocadia, aunque todavía deberán averiguar cómo utilizarlos para demostrar su responsabilidad en la muerte de Jana.
La misteriosa carta recibida por Lorenzo comienza a adquirir importancia cuando el capitán decide examinarla en presencia de Ciro. Aunque aparentemente procede del ejército, pronto descubre que la comunicación no ha sido enviada realmente por las autoridades militares, sino por la logia. Contiene, además, una citación para acudir a un encuentro a solas.
Mientras tanto, Leocadia decide reconocer ante Ángela algo que hasta ahora había intentado ocultar: intervino para impedir que Curro recibiera el título de conde. La confesión confirma las acusaciones de su yerno y permite al joven justificar abiertamente su rechazo hacia ella. Curro considera que la actitud de Leocadia demuestra hasta dónde está dispuesta a llegar para perjudicarlo y deja claro que no tiene intención de mantener una relación cordial con su suegra.
Sin embargo, el verdadero motivo de su hostilidad continúa siendo mucho más grave. Curro sabe que Leocadia asesinó a Jana y está decidido a conseguir que responda por sus actos, aunque Ángela sigue sin conocer ese secreto. Precisamente la investigación sobre la muerte de su hermana da lugar a una de las revelaciones más estremecedoras de la semana.
Pía cuenta a Manuel que llegó a exhumar el cadáver de Jana para comprobar si había sido envenenada. El heredero escucha horrorizado cómo la antigua ama de llaves encontró el cuerpo con una coloración azulada, un detalle que alimentó sus sospechas sobre la verdadera causa de la muerte.
El testimonio resulta devastador para Manuel, que ya estaba profundamente afectado por las pruebas que comienzan a señalar a Leocadia. La rabia termina por desbordarlo y el heredero confiesa a Curro que quiere matar a la señora de Figueroa. Sus palabras dejan claro que está llegando al límite de lo que puede soportar. Después de perder a Jana y descubrir que la responsable de su muerte ha seguido viviendo en el entorno de su familia, Manuel apenas consigue controlar sus deseos de venganza.
En la planta noble, Martina también atraviesa un momento decisivo. Después de buscar distintas soluciones a los problemas que rodean su compromiso con Jacobo, propone contarle a Alonso que está embarazada, convencida de que el marqués podría ayudarlos a encontrar una salida. La idea provoca una reacción de absoluta incredulidad entre Jacobo y Adriano, que consideran demasiado arriesgado revelar un secreto con tantas consecuencias para los tres.
Y cuando todavía intentan ponerse de acuerdo, reciben una nueva noticia: Casilda ha telefoneado y ahora es el padre de Jacobo quien está presionando para que se celebre cuanto antes la boda. La marcha de la baronesa no ha conseguido poner fin a las exigencias familiares y Martina comprende que tendrá que tomar una decisión si no quiere continuar atrapada indefinidamente en la misma situación.
Entretanto, la relación entre Simona y Candela alcanza un nuevo punto de ruptura. Después de numerosas discusiones y de las advertencias que han recibido por permitir que sus problemas afecten al servicio, Candela toma una decisión: no quiere seguir trabajando con Simona. La noticia amenaza con terminar definitivamente con una amistad que había resistido numerosas dificultades y que Tomasa ha conseguido deteriorar mediante sus manipulaciones.
Máximo, por su parte, continúa indignado por las acusaciones de Ricardo contra Julio. El duque considera que el mayordomo ha puesto en entredicho la reputación de su ayuda de cámara sin aportar pruebas concluyentes y decide enfrentarse directamente a él. Máximo exige a Ricardo que se retracte de sus acusaciones o se atenga a las consecuencias, complicando todavía más la situación del servicio.
Pero el momento más angustioso llegará de la mano de Samuel. Petra, consciente del profundo sufrimiento que atraviesa el sacerdote por María Fernández, decide pedir a la doncella que mantenga las distancias con él. Considera que cada nuevo encuentro únicamente aumenta su dolor y teme que la situación termine teniendo consecuencias irreparables.
La preocupación del ama de llaves se dispara cuando descubre que Samuel lleva demasiado tiempo encerrado en su habitación sin dar señales de vida. Recordando sus recientes palabras sobre la muerte, Petra comienza a temer que haya podido hacerse daño. Se acerca a la puerta y llama insistentemente, cada vez más angustiada, pero no consigue obtener respuesta. ¿Le habrá ocurrido algo al sacerdote?
La angustia de Petra llega a su fin cuando Samuel consigue tranquilizarla. Después de no responder a sus insistentes llamadas, el sacerdote explica que simplemente estaba descansando y le asegura que jamás atentaría contra su propia vida.
Aunque continúa sufriendo por María Fernández, también empieza a aceptar que la doncella está construyendo una nueva etapa junto a Carlo. De hecho, reconoce que los recién casados parecen encontrarse cada vez mejor y confía en que puedan formar una familia feliz junto a Janita.
Mientras tanto, Curro tiene que intervenir nuevamente para contener a Manuel. Después de que su hermano confesara que quiere matar a Leocadia, el joven intenta hacerle comprender que dejarse llevar por la venganza únicamente complicaría sus posibilidades de conseguir justicia por Jana. Curro consigue convencerlo de que deben centrarse en encontrar pruebas contra la señora de Figueroa, en lugar de actuar precipitadamente.
Los hermanos deciden continuar sus investigaciones y buscan posibles cartas que Leocadia hubiera intercambiado con Cristóbal. Durante las pesquisas, encuentran las misivas de Mercedes del Amor, unos documentos que podrían ayudar a esclarecer la relación entre el nombre que aparece en el registro de venenos y los acontecimientos que rodearon la muerte de Jana. La investigación avanza, aunque todavía quedan piezas fundamentales por encajar.
Entretanto, las cocinas continúan siendo escenario de una convivencia cada vez más insostenible. Simona y Candela no consiguen superar sus diferencias y sus enfrentamientos han comenzado a perjudicar seriamente el funcionamiento del servicio.
Teresa termina perdiendo la paciencia y amenaza directamente sus puestos de trabajo si no consiguen resolver sus problemas. La advertencia llega después de que Candela manifestara su intención de no seguir trabajando con Simona, una decisión que podría obligar a reorganizar las tareas de ambas.
En la planta noble, Martina continúa decidida a encontrar una salida a su complicada situación con Jacobo y Adriano. Después de valorar distintas alternativas, la joven resuelve contarle a Alonso la verdad sobre su embarazo.
La determinación de Martina obliga a Jacobo y Adriano a afrontar una posibilidad que ninguno había terminado de aceptar. Los dos hombres mantienen una conversación para intentar preservar su amistad, conscientes de que las decisiones que están tomando podrían terminar enfrentándolos.
Entretanto, Alonso descubre que Leocadia intervino para impedir que Curro recibiera el título de conde y decide pedirle explicaciones. El marqués recrimina a la señora de Figueroa su comportamiento y le exige que se disculpe con el joven, considerando injustificable que haya utilizado su influencia para perjudicarlo.
Sin embargo, Leocadia no parece dispuesta a reconocer sus errores con facilidad. En lugar de asumir directamente las consecuencias de sus actos, busca la manera de recuperar el apoyo de Ángela. Durante una conversación con su hija, la señora de Figueroa rompe a llorar y asegura que Curro no dejará de hostigarla hasta conseguir apartarla de ella. Su actitud coloca a Ángela en una situación especialmente difícil, atrapada entre las quejas de su madre y el comportamiento cada vez más hostil de su marido.
Por su parte, Máximo continúa defendiendo a Julio frente a las acusaciones de Ricardo. Después de exigirle que se retractara, vuelve a abordarlo y le plantea una alternativa muy clara: o demuestra la responsabilidad de Julio en el sabotaje del banquete o retira sus acusaciones. La exigencia supone un nuevo problema para Ricardo, que conoce las irregularidades que se produjeron, pero todavía no dispone de pruebas materiales que permitan demostrar la implicación del ayuda de cámara.
Sin embargo, el acontecimiento más importante para Manuel llegará cuando Julieta decida poner fin a una situación que lleva demasiado tiempo haciéndola sufrir. La joven está agotada por la actitud distante del heredero, que continúa evitando sus intentos de acercamiento y apenas presta atención a los asuntos relacionados con la empresa de aviación.
Después de comprobar que sus conversaciones no conducen a ninguna parte, Julieta comunica a Manuel la decisión que ha tomado: dejará de trabajar para él. La noticia supone un duro golpe para el heredero, que podría perder no solo a una persona fundamental para el funcionamiento de su negocio, sino también una de las últimas oportunidades de recuperar la confianza de la mujer por la que continúa sintiendo algo muy especial.
La decisión de Julieta de abandonar la empresa de aviación deja a Manuel profundamente afectado. Después de tantos desencuentros, el heredero comprende que la joven está decidida a alejarse también en el terreno profesional y trata de convencerla de que reconsidere su postura. Sin embargo, Ciro aparece e interrumpe la conversación, impidiendo que ambos puedan resolver el conflicto.
Más tarde, Manuel regresa al lugar de trabajo y contempla con tristeza el escritorio vacío de Julieta. Su ausencia le hace comprender hasta qué punto se ha acostumbrado a contar con ella, tanto en los asuntos de la empresa como en su vida personal. El heredero decide hablar con Ciro y convencerlo de que consiga que Julieta regrese al trabajo, aunque todavía está por ver si la joven estará dispuesta a aceptar después de todo lo sucedido.
Mientras tanto, Curro y Pía continúan investigando la muerte de Jana. Después de encontrar las cartas relacionadas con Mercedes del Amor y Cristóbal, los dos comienzan a examinarlas en busca de información que pueda ayudarles a esclarecer el crimen. Sin embargo, la lectura resulta especialmente incómoda por el carácter personal de la correspondencia y ambos terminan revisando las cartas con cierto pudor, sin conseguir extraer ninguna conclusión clara.
La falta de resultados obliga a Curro a buscar nuevas alternativas. El joven comprende que necesitan ampliar sus pesquisas y decide regresar a uno de los lugares que podrían resultar fundamentales para reconstruir la compra del veneno. Curro vuelve a la Joyería Llop para buscar a Trini y pedirle ayuda, convencido de que podría aportar información importante para avanzar en la investigación contra Leocadia.
Entretanto, la señora de Figueroa intenta cumplir con la exigencia de Alonso y se acerca a Curro para disculparse por haber intervenido contra la concesión de su título de conde. Sin embargo, el joven rechaza sus disculpas. Aunque Leocadia ha reconocido finalmente lo que hizo, Curro no está dispuesto a perdonarla y mucho menos a fingir una reconciliación cuando conoce su responsabilidad en el asesinato de Jana.
La situación continúa siendo especialmente delicada por Ángela, que sigue intentando comprender por qué la relación entre su marido y su madre parece deteriorarse cada día un poco más.
En la planta noble, Martina también toma una decisión importante. Después de valorar las consecuencias que podría tener revelar su embarazo y de comprobar que la presión familiar continúa incluso tras la marcha de Casilda, la joven deja claro que ayudará a Jacobo. La determinación de Martina supone un nuevo paso en una situación que continúa siendo especialmente complicada por la presencia de Adriano, el verdadero padre del bebé.
Mientras tanto, Petra sigue muy preocupada por Samuel. Aunque el sacerdote consiguió tranquilizarla después del susto que sufrió al encontrarlo encerrado en su habitación, el ama de llaves considera que María Fernández debe conocer hasta qué punto lo está afectando su separación.
Por eso, Petra confiesa a María que llegó a temer que Samuel se hubiera quitado la vida. La revelación deja a la doncella profundamente impresionada. Aunque sabe que el sacerdote continúa sufriendo, no imaginaba que Petra hubiera llegado a temer semejante desenlace.
Preocupada por su estado, María decide hablar con Carlo y le plantea que deben encontrar la manera de ayudar a Samuel a recuperar la felicidad. El gesto demuestra que, pese a estar intentando construir una nueva vida junto a su marido, la doncella sigue profundamente preocupada por el bienestar del hombre al que ama.
En las cocinas, la relación entre Simona y Candela tampoco muestra signos de recuperación. Después de las advertencias de Teresa y de las amenazas sobre sus puestos de trabajo, Candela decide adoptar una actitud mucho más sumisa con su compañera.
Sin embargo, su comportamiento no responde a una reconciliación sincera, sino al temor a sufrir represalias laborales. Candela solicita un cambio en sus días de libranza para evitar coincidir con Simona, dejando claro que prefiere mantenerse alejada de ella antes que intentar reconstruir su amistad.
Pero la semana terminará con un acontecimiento que nadie esperaba. La Guardia Civil se presenta en La Promesa preguntando por Janita, la hija de María Fernández y Carlo. La aparición de los agentes provoca una nueva incertidumbre sobre el futuro de la pequeña, especialmente después de las amenazas que Leocadia utilizó para obligar a sus padres a casarse.
Aunque María y Carlo aceptaron el matrimonio precisamente para evitar que les arrebataran a su hija, la inesperada visita de la Guardia Civil amenaza con reabrir sus mayores temores. ¿Qué quieren los agentes de Janita? ¿Está realmente en peligro la pequeña a pesar de la boda de sus padres?

